El presidente estadounidense George Bush ha logrado imponerse a la Cámara de Representantes de su país y ha vetado un proyecto de ley que preveía la prohibición de algunas prácticas de tortura por parte de la Agencia Central de Inteligencia, CIA.
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"Este presidente tenía la oportunidad de hacer concluir definitivamente el debate sobre la tortura, pero en lugar de ello eligió dejar la puerta abierta al uso de la tortura en el futuro", expresó la senadora demócrata Dianne Feinstein, integrante del Comité de Inteligencia del Senado.
Asfixia simulada
Uno de los procedimientos que hubieran sido prohibidos, de haberse aprobado la ley, es el de asfixia o ahogamiento simulado, el cual es, en opinión del presidente Bush, una valiosa herramienta para garantizar la seguridad internacional.
Este procedimiento se utilizó ya durante las dictaduras militares latinoamericanas y tiene dos variedades: el seco, por el cual se envuelve la cabeza de la víctima con una bolsa de plástico para que no respire; y el húmedo, en el que se hunde a la víctima, atada, en un recipiente cargado de agua.
El alma de los verdugos
El periodista español Vicente Romero reacciona con firmeza ante aquellos que justifican la tortura como un mal menor para salvar vidas inocentes. "Puestos a justificar hay quien justifica también la pena de muerte. Es absurdo, es un simple ejercicio de estupidez", dice Romero, mientras subraya que, además, los tribunales de justicia no pueden aceptar testimonios obtenidos mediante tortura.
Vicente Romero es coautor del documental convertido en libro "El alma de los verdugos", que habla sobre la dictadura militar argentina. Precisamente estos días, Romero ultima la producción de la segunda parte del documental, "El alma de los verdugos/Las tinieblas del poder", que en este caso versa sobre Afganistán, Iraq y los procedimientos que siguen tanto Estados Unidos como muchas otras democracias en la lucha contra el terrorismo.
Métodos similares
Las desapariciones forzadas, las torturas, las detenciones ilícitas no son cosa del pasado, ni son exclusivas de las dictaduras del siglo XX. Vicente Romero explica que aunque no haya golpes de Estado o dictaduras latinoamericanas, los métodos que se utilizaron entonces son similares a los que se están implantando en la actualidad. "La palabra desaparecido", explica Romero, "la están utilizando organizaciones como Human Rights Watch y Human Rights First para hablar sobre los prisioneros fantasma en cárceles que la CIA ha establecido en distintos países, muchos de ellos europeos".
¿Qué diferencia a los barcos militares norteamericanos que se encuentra hoy en el cuerno de África de los barcos que utilizó la Junta Militar argentina durante la represión? ¿Qué diferencia hay entre los desaparecidos de hoy con los desaparecidos de hace 30 años?, se pregunta el periodista. "El color de la piel, el lenguaje, las creencias religiosas, nada más", y añade, "los métodos siguen siendo los mismos porque la ideología y los interesas que alientan detrás de ellos siguen siendo los mismos. Los verdugos trabajan hoy como funcionarios de las democracias más poderosas del planeta".
Entrevistado *Vicente Romero, periodista.
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