Se asume que con la propuesta de incluir a la Guardia Revolucionaria iraní en la lista de organizaciones terroristas, el Gobierno norteamericano persigue aumentar la presión sobre Teherán. Salvo que, en realidad, se trate de aliviar la presión de los partidarios de la línea dura de la Administración Bush, que prefieren atacar Irán y se oponen a quienes defienden un enfoque diplomático.
A primera vista, la medida propuesta por el Gobierno norteamericano parece ser meramente un gesto simbólico, después de todo, hace muchos años Washington ya había calificado a Irán como un "país irresponsable" y acusado de apoyar al terrorismo. En enero del 2002, el presidente George Bush lo incluyó en la lista de países que integraban en llamado Eje del mal, del que también formaban parte Corea del Norte y el Iraq de Saddam Hussein. Desde entonces, a instancias de Estados Unidos, Irán ha sido objeto de sanciones de Naciones Unidas por su negativa a suspender sus actividades de enriquecimiento de uranio.
Ahora, Estados Unidos intenta incrementar la presión sobre Teherán instando al Consejo de Seguridad de Naciones Unidas a imponer sanciones más severas, probablemente a partir del próximo septiembre. Cabe entonces preguntarse si la medida contra uno de sus pilares aportará al boicot ya impuesto al régimen iraní. Posiblemente, una de las razones puede ser que concentrarse en la Guardia Revolucionaria puede obtener más apoyo en Estados Unidos para apretarle las clavijas a Teherán.
El Gobierno norteamericano ha acusado al cuerpo revolucionario iraní de, al suministrar avanzados artefactos explosivos a las fuerzas insurgentes, haber dado muerte, directa o indirectamente, a soldados estadounidenses en Iraq y Afganistán. Si bien las acusaciones son rechazadas por Teherán, tocan una fibra sensible en la opinión pública norteamericana, preocupada por el destino de sus soldados y demás personal militar.
La fuerza elite de los Pasdarán brinda el apoyo ideológico más incondicional al régimen islámico. Muchos integrantes de la segunda generación de líderes iraníes, que han cobrado importancia tras la elección del presidente Mahmud Ahmadineyad, proviene de las filas de la Guardia.
Los Pasdarán fueron creados en los primeros días de la Revolución Islámica, a raíz de la desconfianza que el Ayatolá Jomeini abrigaba ante el Ejército iraní y de sus dudas acerca de la disposición de estas fuerzas a apoyar la revolución. Además, el cuerpo revolucionario estaba encargado de sofocar cualquier posible golpe militar y, desde su constitución, se ha convertido no sólo en la principal fuerza militar del régimen, sino en uno de los mayores actores en el campo económico nacional. Gracias a sus estrechas relaciones con las más altas autoridades políticas, los Pasdarán han logrado beneficiarse de jugosos y exclusivos contratos. En consecuencia, cuando se trata de la defensa y el mantenimiento del régimen, tienen no sólo importancia en el campo ideológico, sino también en el económico.
Pero, esta situación privilegiada también los hace vulnerables, pues de incluirse la Guardia Revolucionaria en la lista de organizaciones terroristas, toda compañía y todo hombre de negocios vinculados a ella perdería el acceso al sistema bancario internacional. Cabe recordar que recientes sanciones unilaterales impuestas por Washington a dos bancos estatales iraníes han causado gran preocupación en Teherán, lo cual sólo aumentará si la Guardia Revolucionaria se incluye en la citada lista.
Recapitulando, la propuesta podría ser más que un mero gesto de carácter simbólico, aunque un portavoz de la Guardia Revolucionaria ha minimizado la amenaza y declarado que sólo la fortalecerá. Pero, la medida será al menos tan efectiva, si no más, en Estados Unidos, ya que contribuye a contrarrestar la presión de los partidarios de la línea dura que, como el vicepresidente Dick Cheney, proponen acción militar contra Irán. Además, opinan que las actuales sanciones no han tenido efecto en Irán.
La responsable de la diplomacia estadounidense, Condoleezza Rice es partidaria de continuar ejerciendo presión diplomática y mantener un frente unido con la Unión Europea, e incluso con países más reacios, como Rusia y China. En otras palabras, la ministra Rice intenta mantener tranquilos durante algún tiempo a ambos bandos allegados al presidente Bush. Pero, eso no quiere decir que las dos interpretaciones se excluyan mutuamente y en realidad, es muy posible que la ministra logre matar dos pájaros de un tiro.
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