En el mundo existen países islámicos donde el presidente de Estados Unidos, George Bush, puede contar con un recibimiento poco cordial. Pero en Albania, este domingo, la población salió a la calle masivamente para dar la bienvenida al mandatario estadounidense con banderas y fotografías.
Incluso una avenida albanesa recibió el nombre del gobernante norteamericano con ocasión de la visita. La popularidad de Bush se debe en gran medida a su punto de vista sobre la independencia de Kosovo, la antigua provincia serbia de mayoría albanesa. Según el mandatario norteamericano, ese proceso de independencia debe producirse rápidamente.
Diferencias con Rusia
Por su parte, Serbia no quiere "renunciar" a la provincia, y para ello cuenta con el apoyo de Moscú. La visita que ha realizado el dirigente estadounidense a Europa Central ha estado continuamente marcada por las diferencias con Rusia. Y en especial sobre el plan de EE.UU. de desplegar un escudo antimisiles en la República Checa y en Polonia, con el objetivo de poder interceptar en el futuro misiles provenientes de los tildados "Estados parias" como Irán y Corea del Norte.
Amenazas y ofertas
La llegada de Bush a la República Checa y a Polonia originó manifestaciones en Praga y en la ciudad portuaria polaca de Gdansk, moderadas en comparación con las batallas campales registradas durante la reunión del G-8 en Alemania. No obstante, las protestas han sido indicativas para expresar el descontento de una parte de la población checa y polaca sobre la programada instalación de bases militares norteamericanas.
Las principales objeciones contra esas bases son el temor de convertirse en objetivos de actos terroristas y el peligro de servir de escenario de lucha en una nueva Guerra Fría entre el Pentágono y el Kremlin. En ese sentido, el pasado fin de semana el presidente ruso, Vladimir Putin, se anticipó a declarar que Rusia considera apuntar sus misiles hacia Europa si la zona de influencia militar norteamericana avanza hasta la frontera rusa.
Posteriormente, esas declaraciones fueron calificadas de "pronunciación hipotética". A continuación, Putin propuso a los norteamericanos utilizar la infraestructura rusa en Azerbaiyán para interceptar misiles de los "Estados parias". Durante su visita a Polonia, Bush hizo saber que todas las discrepancias entre Washington y Moscú se habían desvanecido.
Ambiciones polacas
Según expertos militares, Varsovia considera el escudo antimisiles como una protección contra Rusia, el antiguo invasor, país con el que actualmente Polonia mantiene una relación un tanto dificultosa.
El sistema antimisiles es muy codiciado por el Gobierno polaco, sobre todo porque el país espera ser ampliamente recompensado por Washington, por ejemplo con la instalación de misiles Patriots. Este aspecto es muy importante para el país, ya que Polonia opina que como miembro de la OTAN -desde su entrada en 1999- no ha recibido suficiente infraestructura militar, y que la Alianza no le ofrece auténticas garantías de seguridad.
La resistencia de la población polaca y checa contra el escudo antimisiles supone un instrumento de negociación para el Gobierno polaco. También Bulgaria, último país visitado por Bush en su gira europea, espera participar en el plan de EE.UU. sobre el escudo antimisiles y ser compensado ampliamente por ello, aunque sin considerar lo que la población búlgara opine al respecto.
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