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El escudo antimisiles de EE.UU.

Mariano Aguirre 14-02-01

14-02-2001

El presidente George Bush ha anunciado que proseguirá con el proyecto de crear un sistema defensivo contra misiles que Bill Clinton dejó sin resolver durante su mandato. El sistema denominado National Missile Defense (NMD) consistiría en un complejo entramado de comunicaciones, radares y misiles que se encargaría de detectar y destruir en vuelo a cualquier misil o conjunto de misiles que fuesen lanzados hacia EEUU. El entusiasmo de Bush no concuerda con el escepticismo de muchos científicos acerca de las posibilidades de que algo así pueda funcionar, y choca con la preocupación de Rusia y China y otros países en caso de que sea operativo. Entre tanto, los aliados de la OTAN empiezan a aceptarlo como un hecho consumado.  

nmd-logoLa fantasía de contar con un escudo espacial que haga invulnerable a EEUU fue iniciada en  los años 80 por el entonces presidente Ronald Reagan. Ante la oposición a la instalación de nuevas armas nucleares en Europa, la Casa Blanca lanzó la idea de crear un sistema instalado en tierra y aire que no permitise la entrada de ningún arma en vuelo. A ese proyecto, la Iniciativa de Defensa Estratégica, se le denominó popularmente Guerra del Espacio y después de varios ensayos fue congelado.  Uno de los problemas  técnicos y diplomáticos del sistema de defensa espacial es que dejaba sin efecto el Tratado de Misiles Anti Balísticos (ABM) de 1972.

El ABM fue creado para poner límites, precisamente, a las armas contra armas. Durante la Guerra Fría tanto EEUU como la URSS practicaron la doctrina denominada de la Destrucción Mutua Asegurada (MAD). Según ella, ni Moscú ni Washington iban   a atacar a la otra parte por el temor a la represalia que pudiese tomarse con armas nucleares. Este equilibrio del miedo a la guerra nuclear sirvió, según sus exégetas, para mantener la paz entre dos Estados y sus aliados que concebían la organización del mundo de formas muy diferentes.

El Tratado ABM, todavía en vigor, pone límites al despliegue de determinadas armas defensivas que puedan destruir armas. La razón es que si una de las partes se siente fuerte para repeler todo tipo de ataque, entonces dejará de tener miedo a una represalia y, consiguientemente,  puede tener la tentación de atacar, por ejemplo, en una crisis.   

El gobierno de Bush, como antes el de Clinton, alega que precisa este sistema para defenderse de los denominados "Estados parias": Corea del Norte, Irak, Irán u otros que en el futuro pudiesen contar con misiles de largo o medio alcance dotados con armas de destrucción masiva. Reagan y Clinton, y ahora Bush indican que los líderes de los "Estados parias" son irracionales y no hay posibilidad de fiarse de ellos en un compromiso implícito como el que hubo con Moscú durante la Guerra Fría. A diferencia de la Inicitiva de Reagan, el nuevo sistema sería más reducido, aunque su coste aproximado sería de 60.000 millones de dólares, y se instalaría en EEUU, Groenlandia y el Reino Unido. 

near_missRusia y China critican duramente el proyecto y el gobierno de Vladimir Putin amenaza con que comience una nueva escalada armamentista. Entre los aliados europeos creció la inquietud, pero descendió cuando falló una prueba realizada en julio pasado. Posteriormente Clinton dejó el plan en suspenso. Pero Bush lo ha reavivado. Su secretario de Defensa, Donald  Rumsfeld, un entusiasta del NMD, viajó a Europa hace pocas semanas para explicar a los aliados que, les guste o no, Washington seguirá adelante con el plan. De inmediato el secretario general de la OTAN, George Robertson, y el encargado de la Unión Europea para política de seguridad y defensa, Javier Solanda, indicaron que EEUU seguirá adelante con o sin los europeos y que tiene el derecho a hacerlo. Las críticas que el año pasado esbozó Alemania han empezado a disiparse y posiblemente los gobiernos de Europa terminen por aceptar el plan, pagando por la consiguiente participación. EEUU afirma que el sistema de defensa anti misiles puede dejar de ser nacional y servir tanto a los aliados de la OTAN como también a Japón o Corea del Sur si el proyecto se amplía, con los consiguientes gastos.         

Aparte de que se quiera o no tener un sistema de defensa total, y la consiguiente desestabilización que creará, la cuestión es que numerosos testimonios y estudios científicos consideran que es técnicamente inviable. Un grupo  de 50 Premios Nobel hicieron el año pasado un llamamiento al presidente Clinton diciendo que el sistema anti misiles es "prematuro, peligros y supone un gasto inútil de recursos".  Otros estudios indican que es imposible con las más alta tecnología conocida en el presente y en un futuro previsible contar con la efectividad del 100% para detener una ofensiva de decenas o centenares de misiles lanzados sobre EEUU o Europa.

Las preguntas, de todos modos, son, primero, si el complejo científico militar e industrial de EEUU no tiene interés en el proyecto, funcione o no, para dar un nuevo salto tecnológico que le sirva para consolidar su liderazgo en el nuevo siglo. Y, segundo,  qué países y qué dirigentes querrían realizar una operación suicida en contra de EEUU.  En realidad, el mejor de lo escudos espaciales no serviría para prevenir que diez  personas armadas con bombas produjeran una catástrofe, como lo demuestra que uno de los mayores atentados terroristas de la era moderna, fue cometido por un ultraderechista estadounidense en un edificio federal  de Oklahoma en 1995.  

Mariano Aguirre es director del Centro de Investigación para la Paz/FUHEM, e investigador del Transnational Institute (TNI), Amsterdam.
 

Etiqueta: America Latina, derechos humanos, economia, entrevistas, europa, Holanda, latinoamerica, media, noticias, onu, Paises Bajos, paz, politica, radio, radio nederland, unesco, unicef

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