Un importante paso simbólico. Así se podría calificar la decisión de Cuba de firmar los dos tratados más importantes de Naciones Unidas en el área de los derechos humanos. Los acuerdos, que datan de 1966, vendrían a ser una interpretación jurídica de la Declaración Universal de Derechos Humanos, redactada en 1948. Todos los Estados miembros de la ONU tienen, en principio, la obligación de respetar los derechos humanos incluidos en esta declaración, aunque el documento no posee carácter jurídicamente vinculante. Desgraciadamente, la práctica deja ver varios países no parecen tomarse en serio esta declaración. La situación es otra en el caso de los dos tratados.
Primer paso
La suscripción por parte de Cuba de estos tratados es, en teoría, un primer paso para mejorar la protección de los derechos humanos en la nación caribeña. Uno de los documentos se llama ‘Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos', y recoge, entre otros, el derecho a la libre asociación en sindicatos o partidos políticos. ‘Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales' es el nombre del segundo tratado, el cual comprende aspectos como el derecho al trabajo y la asistencia sanitaria.
Ratificación
El segundo paso en este proceso será la ratificación, o sea su confirmación jurídica. Para ello, Cuba deberá controlar todas sus leyes y regulaciones, y deberá adaptar aquellos elementos que contravengan los tratados. Una vez hecho esto, se puede llevar a cabo la ratificación.
Protocolo facultativo
El tercer paso es una opción respecto a la cual Cuba aún no se ha manifestado definitivamente. Un llamado ‘Protocolo Facultativo' en el tratado sobre los derechos civiles y políticos permite a los ciudadanos particulares presentar denuncias al Comité de Derechos Humanos, organismo de Naciones Unidas, sobre posibles violaciones de dichos derechos. Antes de recurrir a esta instancia, es necesario agotar todas las vías jurídicas nacionales.
El Comité de Derechos Humanos está integrado por especialistas independientes, y vigila que el tratado se respete. No debe confundirse con la Comisión de Naciones Unidas para los Derechos Humanos, un órgano muy politizado en que los Estados miembros se critican mutuamente y se acusan de no respetar los derechos humanos.
Controles regulares
Luego de la ratificación ‘política' del tratado de los derechos humanos, el Comité controlará con regularidad si se cumplen los compromisos asumidos. En caso de que Cuba adopte también el derecho de reclamación individual, este tipo de quejas será procesado por el Comité.
La firma, por parte de Cuba, de los dos tratados más importantes de Naciones Unidas sobre los derechos humanos, es un gesto simbólico importante y positivo, ya que La Habana no tenía ninguna obligación al respecto. Queda por ver si este paso jurídico tendrá sus repercusiones en la práctica diaria. Principalmente el tratado sobre los derechos políticos y civiles contiene disposiciones que no coinciden con la realidad diaria cubana, como por ejemplo el derecho a libre asociación y la libertad de expresión.
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