Al cumplirse una semana de la ausencia de Fidel Castro en el poder, la Iglesia Católica advirtió que jamás aceptaría una intervención extranjera en el país, en una misa encabezada por el Cardenal Jaime Ortega, mientras el caluroso domingo se deslizó bajo un discreto refuerzo policial en sus calles, donde los turistas se pasearon con normalidad.
Tanto de pie, pronunciando kilométricos discursos, como ahora en la cama de un hospital alejado temporalmente del cargo, Fidel Castro sigue despertando las pasiones más encontradas.
Estados Unidos, que lleva 50 años lidiando con el último gobernante comunista del hemisferio occidental, parece tan desconcertado como los 11.2 millones de habitantes de la isla del Caribe.
La situación en la cúpula de la isla ha dejado en la oscuridad al gobierno del presidente Bush, que ha desmentido una supuesta acción militar, como aseguran los medios de prensa cubanos, pero puso a volar un avión para hacer llegar a la isla la señal de la televisión Martí.
Exiliados anticastristas de Miami, eufóricos y esperanzados con el regreso a La Habana, festejan el quebranto de salud que obligó a Castro a ceder provisionalmente el mando supremo a su hermano menor, Raul Castro, por primera vez en la historia.
Castro celebró la fiesta nacional del 26 de julio, con dos discursos. Su estampa fue en la mañana en la provincia de Granma la de un veterano enérgico. En la tarde en Holguín, se notaba visiblemente fatigado.
La noche del 31 de julio se produjo la conmoción. En una proclama por televisión se anunció que Castro se alejaría varias semanas del poder debido a una delicada operación tras una crisis intestinal con hemorragia.
Su sorpresiva hospitalización puso en pie de guerra a sus partidarios. En calles y plazas se celebran mítines "patrióticos" y se activaron las llamadas "Brigadas de Respuesta Rápida" creadas para disuadir a los disidentes.
La Habana ha activado sus defensas y sostiene que Raúl Castro está "firme al timón", un mensaje para que Washington no se haga ninguna ilusión porque el "Comandante en Jefe", según Alarcón, cumple con su deber de recuperarse.
Con 75 años de edad, el hermano menor del mandatario cubano compartirá funciones con otros colaboradores y en un mensaje publicado en el diario oficial Granma ratificó que el Partido Comunista es el único heredero del presidente Fidel Castro.
Raúl lleva 47 años como segundo el mando en la isla, a la sombra de Fidel y según su hermana Juanita Castro "es más receptivo, más pragmático, más organizado", factores que en su opinión le harían ver la realidad del país. Otros creen que la tarea encomendada rebasa sus posibilidades.
En todo caso, según expertos, Raúl ha trabajado casi medio siglo para consolidar instituciones esenciales de la continuidad: el Partido Comunista y las Fuerzas Armadas. Sin embargo, su gran reto será el futuro económico del país.
Flota la pregunta de que pasará con la economía de la isla, que según Castro esta creciendo este año a un ritmo del 12.5 por ciento. Algunos creen que la admiración de Raúl por el "modelo chino" lo llevaría a tomar medidas moderadas de reactivación económica".
Pero esto no sería suficiente para Estados Unidos. El denominado plan de Asistencia a una Cuba Libre de Bush ha sido claro al respecto: no habrá arreglo mientras cualquiera de los Castro continúe en el poder.
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