Fidel es el símbolo de la revolución cubana; su rol protagónico constituye su principal fortaleza pero a la vez su más grande debilidad. La personalización del poder en manos de un hombre singularmente carismático ha sido el cemento que ha mantenido unida a la mayoría de los cubanos. Ha bastado esta intervención quirúrgica para crear profundas aprehensiones y despertar las más recónditas pasiones. La principal organización del exilio cubano, La Fundación Nacional Cubano Americana, ha marcado el tono del sector más radical de los disidentes, llamando a la rebelión y al alzamiento militar y popular en Cuba. En otras palabras, a la desestabilización y la eliminación de su enemigo. En La Habana se han activado lo que el gobierno llama "los mecanismos de protección de la revolución" los Comités de Defensa de la Revolución y las Brigadas de Respuesta Rápida. Mientras el órgano oficial del gobierno, el periódico Granma, asegura que los Estados Unidos tienen entre sus planes enviar fuerzas de despliegue rápido a Cuba, si fallece Fidel Castro. Se está creando así artificialmente un clima con ribetes prebélicos que da lugar a más variadas especulaciones.
Es lo de siempre: al líder cubano se le ama o se le odia, no hay términos intermedios.
Por otra parte y previendo una crisis de esta naturaleza la dirigencia principal del partido comunista cubano ha concluido hace más de un mes que Fidel es irremplazable y que, por lo tanto, la solución está en el fortalecimiento de los pilares que sostienen la revolución: el partido, el ejército, la Asamblea Nacional y las organizaciones populares. Consecuente con está línea un sexteto de dirigentes ha asumido ahora el poder colectivamente pero a esta hora los ojos y las especulaciones están puestas en Raúl Castro, al que se le supone más pragmático y flexible que su hermano. Es altamente probable que estos juicios sean equivocados y que el jefe del ejército no persiga otra cosa que la perpetuación de la revolución. Pese a su bajo perfil público su prestigio es grande porque una cosa es cierta, el ejército cubano, desde 1959, jamás ha disparado en contra de su propio pueblo y eso no se puede decir de la mayoría de las fuerzas armadas de América Latina. Raúl sigue sin hablar y el hermetismo tiene a todo el mundo en ola expectativa.
| Escuche la entrevista con Susanne Gratius, investigadora de la Fundación para las Relaciones Internacionales y el Diálogo Exterior FRIDE |
La Unión Europea desea una Cuba democrática y pluralista, que ahora está lejos de serlo, pero siempre ha respetado un principio elemental: son los propios cubanos los que deben construir su destino. Esa misma Unión Europa es la que continúa pidiendo diálogo, la libertad para los más de 330 presos políticos y un espacio democrático para los disidentes.
En todo caso, las políticas de décadas de los Estados Unidos y las de la Unión Europea han fracasado en sus intentos democratizadores, y en el caso particular de Washington el resultado ha sido diametralmente opuesto; ha terminado por beneficiar a quien más detesta: el gobierno cubano, y ha perjudicado a quien más dice apreciar: el pueblo de Cuba.
Por eso llama positivamente la atención que dos de los principales diarios de Estados Unidos, The Wall Street Journal y el New York Times exhorten a un pronto levantamiento del embargo económico y pidan al gobierno norteamericano que su política de largo plazo no se vea comprometida por "fantasías" del pasado que defienden la comunidad cubano estadounidense. El presidente Bush piensa de otra manera.
Falta por saber si la Organización de Estados Americanos, OEA, entrará en el escenario para darles protagonismo a los latinoamericanos que abierta o implícitamente no apoyan a la Casa Blanca o se mantendrá al margen como lo ha hecho en el pasado.
Independientemente de que la ausencia de Fidel Castro sea como la de Sharon en Israel - es decir permanente - o que tras un largo reposo vuelva al gobierno Cuba ciertamente ya no es la misma desde que se anunció el retiro temporal del líder de la revolución.
En Cuba todo está por verse y la salud de Fidel Castro será en este período el catalizador de todas las inquietudes, las nacionales y las del exterior.
*José Zepeda Varas, Director del Departamento Latinoamericano de Radio Nederland
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