Cuatro ex legisladores que permanecieron más de seis años cautivos de la guerrilla de las FARC regresaron al medio día de hoy a la libertad en un paraje selvático del departamento del Guaviare al sur de Colombia, desde donde fueron trasladados, primero a la población de Santo Domingo, en Venezuela. Porsteriormente fueron trasladado a Caracas para el reencontrarse con sus parientes que ansiosos los aguardaban.
Ellos son: Gloria Polanco de Lozada, 47 años; Luís Eladio Pérez, Jorge Eduardo Gechen, 56 años; y Orlando Beltrán, 50 años, quienes según un primer parte del Comité Internacional de la Cruz Roja, CICR, en Bogotá estaban en aceptable estado de salud.
Las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia utilizaron el mismo procedimiento y canal que el pasado 10 de enero cuando liberaron, también en gesto unilateral, a la ex candidata a la vicepresidencia Clara Rojas y a la ex senadora Consuelo González: el Gobierno venezolano como único interlocutor y garante.
Según un comunicado de las FARC divulgado por la radio Caracol, simultáneamente a la liberación de los cuatro políticos, ésta sería la última liberación unilateral. De aquí en adelante, las próximas liberaciones habrán de ser producto del acuerdo humanitario por el que propenden desde hace varios años. El Gobierno colombiano es reticente al acuerdo al menos en las condiciones propuestas por la guerrilla.
Primera estación
Bajo un cielo despejado y con condiciones climáticas a favor, pasadas las nueve de la mañana, aterrizaron en el aeropuerto de San José, capital del sureño departamento colombiano del Guaviare, los dos helicópteros MI 47 de matrícula venezolana con insignias del Comité Internacional de la Cruz Roja, en los que retornarían a la libertad los cautivos.
En la comitiva destacada por Caracas repitieron el ministro del Interior, Ramón Rodríguez Chacín, que había dicho: "Tenemos con precisión el lugar donde se encuentran los cuatro rehenes en poder de las FARC", y la senadora colombiana Piedad Córdoba. Además venían dos médicos, tres delegados del Comité Internacional de la Cruz Roja, y camarógrafos del Canal Telesur. Esta primera estación, cuyo propósito era abastecer de combustible los helicópteros, duró casi dos horas que dieron lugar para un encuentro entre el ministro venezolano del Interior y el comisionado de Paz de Colombia, Luís Carlos Restrepo. Hasta ese momento, las autoridades colombianas no sabían oficialmente el lugar de entrega de los rehenes por la guerrilla. Sin embargo, al decir del comandante del Ejército, General Mario Montoya, ya se conocían por operaciones de inteligencia
La liberación
A diferencia de la liberación de enero, hoy no hubo transmisión en directo por televisión ni se dio el despliegue mediático de entonces. En Colombia la información de la liberación la comunicó, hacia el medio día, la delgada de la Cruz Roja Internacional.
El regreso a la libertad se habría producido en inmediaciones de Tomachipan, poblado asentado en la ribera del río Inirida, en territorio de los Nukak Maku, última tribu nómada en territorio colombiano, donde al decir de pobladores y enviados especiales, se libra un forcejeo de alto calibre entre la guerrilla, con varios centenares de hombres, al acecho de los recientes contingentes del ejército que han ido copando la zona en la que está uno de los grupos de secuestrados.
De hecho, hace una semana el ministro de Defensa, Juan Manuel Santos, dijo públicamente que el Gobierno sabía que Gloria Polanco, Orlando Beltrán y Luís Eladio Pérez estaban en el mismo lugar en el que habían sido concentradas para su liberación Clara Rojas y Consuelo González, y que a 15 kilómetros, en muy mal estado, se encontraba Jorge Gechen.
El pronunciamiento causó incertidumbre y malestar entre los parientes de los rehenes, que temieron que se cumpliera el reciente anuncio del presidente de Colombia, Álvaro Uribe, de cercar militarmente los campamentos guerrilleros para presionar la liberación de secuestrados, pidiendo veeduría de organismos internacionales. Sin embargo, el Gobierno aclaró que no interferiría en la operación humanitaria del Gobierno de Venezuela pero dejó ver que su interés era mostrar cuán detectadas tiene las posiciones de las FARC.
Los liberados
La noche del 26 de julio del 2001 cuando un comando de las FARC copó el edificio Miraflores, de la ciudad de Neiva, y tomó cautivos a decenas de residentes, constituyó una avanzada en la estrategia urbana de las FARC. En ese contingente de rehenes estaban Gloria Polanco de Lozada y sus dos hijos Juan Sebastián y Andrés Felipe. Jaime, el menor que por entonces tenía 11 años y hoy ya es universitario, recuerda que al levantarse vio a su padre devastado. Los dos muchachos compartieron con su madre ocho meses de cautiverio y luego fueron separados. Al cabo de tres años, después de que su padre pactó y pagó el rescate, quedaron libres. Sin embargo, una parte de su ser permaneció en la selva hasta hoy. "Siempre soñamos ser la familia que habíamos sido, reunirnos los cinco otra vez, pero ya no es posible" han repetido en vísperas del regreso de Gloria. Y es que Jaime Lozada, su padre, murió en diciembre de 2005 a manos de las FARC que luego dijeron que había sido "un error".
Durante su cautiverio, Gloria de Lozada fue elegida Representante a la Cámara por el Partido Liberal en el departamento del Huila, con un caudal de más de 28 mil votos, lo que hizo que cambiara su condición inicial de secuestrada por extorsión a la de canjeable.
En julio de hace siete años en una vía que conecta a los municipios de El Charco y La Victoria, en el departamento de Nariño, limítrofe con Ecuador, las FARC capturaron al senador Luís Eladio Pérez. A partir de ese momento su esposa Ángela se convirtió en activista del acuerdo humanitario y recorrió el país junto con parientes de otros secuestrados y políticos en busca de concretar esa alternativa hasta ahora incierta.
La familia Pérez tardó casi tres años en recibir las primeras pruebas de supervivencia: cinco fotografías que para su esposa e hijos, Sergio y Carolina, fueron una pequeña luz. Pero desde entonces, hasta el pasado diciembre, cuando el Gobierno interceptó unos correos de la guerrilla que con vídeos y fotos constataba el estado de algunos cautivos, no supieron nada de él. Allí se le vio cabizbajo, silencioso y en clara actitud de protesta contra sus captores; su figura denotaba los efectos de la diabetes que padece de tiempo atrás.
Así como el secuestro de Gloria de Lozada fue un hito en el proceso de las FARC, el del senador Jorge Eduardo Gechem, el 2 de febrero de 2002, marcó el punto final de las fallidas negociaciones de paz entre el gobierno de Andrés Pastrana 1992-1998 y esa guerrilla y dio por cancelada la zona de distensión del Caguán. El hecho se produjo cuando el avión en el que viajaba el senador de Neiva hacia Bogotá fue desviado por guerrilleros camuflados entre los pasajeros.
Su familia sólo tuvo pruebas de supervivencia transcurridos 18 meses. De entonces hasta mayo del año pasado, cuando el subintendente de policía Frank Pinchao se escapó, su esposa volvía tener noticias y no alentadoras, pues supo que había padecido varias crisis cardiacas y tenía la salud deteriorada. En las cartas enviadas con Consuelo González, Gechen propuso a Cuba que gestionara su liberación temporal mientras lo sometía a un tratamiento médico en la isla, ofreciendo retornar a su condición de rehén.
"Llevamos seis años de tristeza, de soledad... viendo un túnel oscuro y hoy ya está claro", dijo Lucy de Gechem, al viajar a Caracas, hace dos días. Hoy anunció que le preparará comida árabe a su regreso.
La inclusión de Orlando Beltrán en el segundo grupo de liberados causó relativa sorpresa por cuanto su nombre no era de los más mencionados. Oriundo del Huila como Polanco y Gechen, y con trayectoria en el campo judicial, fue secuestrado el 28 de agosto de 2001 en el municipio de Gigante. Deyanira, su esposa, reservada y poco dada a los medios, fue de las pocas familiares que no divulgó el contenido de los mensajes que trajo de la selva Consuelo González, en enero. Junto con sus dos hijos espera hace tres semanas en Caracas el reencuentro, previsto para la media tarde de hoy.
Los que quedan
Sin contar a unos 700 secuestrados por motivos económicos que, según el Gobierno, están en poder de las FARC, aún quedan en las profundidades de la selva 40 de los llamados canjeables, tres de ellos civiles y el resto policías y soldados. Ellos estarían en unos tres grupos dispersos, presumiblemente en los departamentos de Guaviare y Vaupes.
La lista de los civiles la encabeza la ex candidata presidencial y ciudadana colombo/francesa, Ingrid Betancourt que el pasado 23 cumplió seis años de cautiverio; tras la liberación, hoy, de José Eladio Pérez, con quien compartió hasta hace algún tiempo el campamento del que después fue separada y un fallido intento de fuga y de quien dijo en una reciente carta a su madre que fue su amigo, se presume que la depresión que develan las fotografías más recientes se agudizará. Ella parece ser la única mujer entre el grupo de policías que tiene reservado la guerrilla para insistir en un acuerdo de intercambio humanitario. Además, Sigifredo López, único sobreviviente del grupo de 11 diputados del departamento del Valle del Cauca que murieron en cautiverio de las FARC el segundo semestre del año pasado, Alan Jara, ex gobernador del Meta, secuestrado cuando viajaba en un automóvil de la ONU a quien sus compañeros de cautiverio llaman teacher porque les imparte clases de inglés y Tulio Lizcano, legislador por el departamento de Caldas. Entre los canjeables, están también tres ciudadanos estadounidenses, contratistas militares.
No más liberaciones
Como un jarro de agua fría cayó a los parientes de quienes aún están cautivos el comunicado divulgado simultáneamente con la liberación de los cuatro ex congresistas en el que las FARC afirman que las de hoy serán las últimas liberaciones unilaterales, pues en adelante persistirán en el despeje militar durante 45 días de los municipios de Pradera y Florida en el occidental departamento del Valle del Cauca. Tal opción ha sido rechazada por el Gobierno que ofrece como alternativa una zona de encuentro en un paraje despoblado en otra zona y por 35 días, propuesta esbozada por la Iglesia Católica y acogida por el presidente Uribe. Empero en una primera reacción a las liberaciones y al comunicado de hoy, el ministro Santos afirmó que espera otras y más contundentes demostraciones de voluntad de paz de las FARC que conduzcan al acuerdo humanitario. No es lógico, afirmó, exigir el despeje de dos municipios cuando ellos mismos han demostrado que pueden hacer las liberaciones sin esa condición.
Según la guerrilla, salvo la liberación ordenada por el presidente Uribe, a pedido de su colega francés Nicolás Sarkosy, del llamado canciller de las FARC Rodrigo Granda, no ha habido otra contraprestación a otros gestos que ellos reivindican como "la liberación unilateral que hiciéramos de 304 militares y policías capturados en combate, de Clara Rojas y Consuelo de Perdomo, de los cuatro congresistas y los policías del Putumayo, entre otros". Las liberaciones de agentes se produjeron hacia el 2002.
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