Primero: el Tratado de Libre Comercio con Colombia no figura en la agenda de la sesión especial del próximo 17 de noviembre el Congreso de los Estados Unidos, con lo que se esfuma la posibilidad de su aprobación; segundo: Estados Unidos suspende la ayuda a tres bases colombianas involucradas en serias violaciones a los derechos humanos; tercero: una comisión del Congreso de EEUU determina el fracaso del Plan Colombia; cuarto: ¿tiene Álvaro Uribe de qué preocuparse?
| Álvaro Uribe. Foto: Presidencia de Colombia |
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Hay señales de que la relación hasta ahora vista entre Washington y Bogotá sufrirá una serie de cambios. Todo empieza con un informe crítico del congreso norteamericano, solicitado por el próximo vicepresidente Joseph Bieden, en el que se advierte sobre el fracaso del Plan Colombia. En el informe, elaborado por la Oficina General de Contabilidad del Congreso de Estados Unidos, se determina que entre el 2000 y el 2006 las siembras de coca y los niveles de producción de cocaína aumentaron en 15 y 4 %, respectivamente.
"Durante ese período no se logró el objetivo de reducir en un 50% el cultivo, procesamiento y distribución de drogas ilegales," admite Joseph Biden, también presidente de la Comisión de Relaciones Exteriores del Senado.
De acuerdo con datos oficiales, este año Colombia ha recibido 543 millones de dólares para el mencionado plan, lo que representa un incremento de 5 mil millones de dólares del monto desembolsado desde 1999. En opinión de varios analistas, la reciente acusación por ejecuciones extrajudiciales entre la cúpula de las fuerzas militares colombianas podría acelerar la posibilidad de los recortes del Gobierno de Estados Unidos.
Este escándalo le costó el cargo al comandante del Ejército, general Mario Montoya, quien renunció el pasado martes.
Poco después de la aparición del citado informe, el Gobierno norteamericano ordena suspender la ayuda a tres bases colombianas involucradas en serias violaciones a los derechos humanos. "Hemos decidido que las tres unidades militares ya no califican para recibir la asistencia, una medida que hemos tomado con base en la información proporcionada por el Gobierno de Colombia", reza la decisión norteamericana.
A esto se suma la noticia de que la aprobación del Tratado de Libre Comercio entre Colombia y Estados Unidos no figura en ningún lugar de la agenda de la sesión especial del próximo 17 de noviembre. La prioridad en la agenda de los miembros del Congreso será la reactivación de la economía para enfrentar la crisis financiera, cuyo alcance es de orden mundial.
A pesar de que los augurios para la aprobación del tratado son pesimistas, el Gobierno de George W. Bush ha dicho que insistirá ante los legisladores estadounidenses para que ratifiquen el acuerdo con Colombia.
La suma de los últimos acontecimientos ha provocado la reacción de Bogotá. El ministro colombiano de Defensa, Juan Manuel Santos, viajará en las próximas semanas a Washington para entrevistarse con el Gabinete designado por el Barack Obama.
Pero Santos sabe que el enfoque de Obama para Colombia apuesta más por el respeto y garantía de los derechos humanos, y menos por la doctrina militar.
En la escena interna, un golpe de efecto: El presidente Álvaro Uribe, ordena al nuevo comandante del Ejército, general Óscar González, capturar a los máximos jefes de las FARC.
"Que las armas de la República lleguen rápido a Briceño, que las armas de la República lleguen rápido al otro terrorista: a Cano y a todos su secuaces", expresa Uribe.
* Jairo Estrada es director de los Institutos Latinoamericanos de Servicios Legales)
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Etiqueta: Barack Obama, Bogotá, Colombia, Estados Unidos, George Bush, halcones, Plan Colombia, Washington, Álvaro Uribe
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