Hace once años que su hijo fue secuestrado por las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, FARC, pero Gustavo Moncayo nunca ha abandonado el sueño de volver a abrazarlo. Ahora este profesor colombiano se interna en la selva de su país para buscar lo que la guerrilla le arrebató.
|
||||
No es la primera vez que emprende una travesía. Lo hizo una vez caminando mil kilómetros hasta llegar a Bogotá. Entonces logró que Casa de Nariño lo escuchara y el Presidente Álvaro Uribe lo atendiera.
Tiempo después caminó hasta Caracas donde llegó a entrevistarse con el presidente venezolano Hugo Chávez. Moncayo dice que, de no tener éxito en la selva de Colombia, viajará en diciembre a Estados Unidos con el objetivo de sacudir conciencias y ser escuchado por los políticos en Washington.
El maestro de estudios sociales, de 56 años, busca con sus travesías a pie, durante las cuales lleva una cadena atada al cuello, que las FARC liberen a su hijo, el cabo segundo Pablo Emilio Moncayo, en poder de los rebeldes desde diciembre de 1997, cuando fue atacada una base de comunicaciones del Ejército.
"Estaremos saliendo del departamento del Cauca, rumbo de territorios de Putumayo. Me acompañan miembros de la Guardia Indígena, compuesta por las distintas comunidades indígenas de la zona. La idea es tocar puertas, abrir un espacio para llevar un mensaje a la guerrilla. De que estoy dispuesto a adentrarme en la selva para dialogar con ellos y mirar qué alternativas se pueden tomar con respecto de la liberación de nuestros seres queridos; respecto de un eventual diálogo humanitario", responde Moncayo a Radio Nederland.
Pablo Gámez.- ¿Siente Ud. que, tras la liberación de Ingrid Betancourt, el tema de los otros rehenes en manos de las FARC está cayendo en el olvido?
Gustavo Moncayo.- Pienso que es más el peligro que corren ellos, porque se están transformando en el trofeo de guerra. Ninguna de las partes cede, solamente prima un espíritu de triunfalismo. Las personas que están en la selva son las que están sufriendo en carne propia ese calvario tan grande.
PG.- Las circunstancias de hoy son muy distintas en Colombia. Durante los últimos meses hemos visto cómo el ejército colombiano ha dado fuertes golpes a las FARC. ¿Cree que en este contexto hay una posibilidad de contactar a las FARC para lograr la liberación de su hijo?
GM.- No lo sé. De todas formas es algo que intento desde hace once años. Sigo pensando en que debe haber un acuerdo humanitario. La posición nuestra siempre ha sido estar en contra de los rescates por la fuerza. Estamos convenciendo al mundo de terminar con esta ola de violencia y sangre.
PG.- ¿Es posible aún un acuerdo humanitario en Colombia?
GM.- Creo que algún día lograremos que este anhelo se vuelva una realidad.
PG.- ¿Espera que otros familiares de secuestrados se unan al periplo que Ud. inicia?
GM.- No lo sé. Extendí la invitación pero ignoro si vendrán. Si no pueden asistir les he comunicado que pueden enviar cartas. La finalidad es continuar la búsqueda de alternativas para la solución a una salida política negociada; a una salida civilizada para acabar con el conflicto. Pienso que es importante enviar este mensaje a través de su medio de comunicación. Que el pueblo colombiano clame para que acabe la violencia, esta ola demencial emprendida por el mismo gobierno y la guerrilla de las FARC, donde han muerto miles de personas y muchas otras han tenido que desplazarse. En Colombia prevalece una gran violación a los derechos humanos.
PG.- ¿No teme caer también en manos de las FARC al adentrarse en sus feudos?
GM.- Nosotros ya estamos secuestrados desde hace once años. Lo que nosotros estamos viviendo no es libertad. Cuando estamos muriendo día a día, mirando la arrogancia del gobierno y la guerrilla, el sufrimiento que implica para nuestros seres queridos ver cómo pagan una culpa que no han cometido. Las cosas se deben hacer en vida; de nada sirve llorar ante una tumba cuando en vida se puede lograr todo. Ese es la misión que emprendo: sensibilizar a las partes para acabar de raíz con la violencia de la que mi hijo ha sido una de sus víctimas, de forma injusta.
*Profesor Gustavo Moncayo, padre del cabo segundo Pablo Emilio Moncayo, en poder de las FARC desde diciembre de 2007.
| Compartir en |
Etiqueta: Bogotá, Casa de Nariño, Colombia, FARC, Gustavo Moncayo, Ingrid Betancourt, Pablo Emilio Moncayo, selva colombiana, Álvaro Uribe