Piedad Córdoba, senadora de la República de Colombia se encuentra de visita en Barcelona. La parlamentaria ha sido duramente atacada por aquellos que la consideran una aliada de las guerrillas, incluso la Corte Suprema de Justicia ha abierto un caso en su contra que podría costarle tres años de cárcel. No obstante, Córdoba dice que el único objetivo que guía su gestión es la búsqueda de una paz negociada en su país, y la liberación de todos los secuestrados.
Escuche la entrevista a Piedad Córdoba
José Zepeda Varas.: Señora Piedad, sus detractores le han dicho de todo. La han tratando (para parafrasear su nombre) absolutamente sin "piedad". Voy a tratar de hacer un resumen de los ataques que le hacen: la acusan de tergiversar la realidad nacional, de reproducir el discurso de la violencia y de hacer apología del crimen. ¿Qué respuesta tiene usted para esas graves acusaciones?
![]()
![]()
Piedad Córdoba.: Creo que la realidad nacional no la distorsiono yo, la realidad nacional la distorsiona el paramilitarismo, la distorsiona el hecho de que el 45 por ciento del Congreso está y ha sido manejado por los paramilitares, la distorsionan 4 millones de desplazados, 186 sindicalistas asesinados en los últimos años y una serie de situaciones que conoce el mundo no por mi sino por los medios de comunicación. Pero, también creo, que tiene mucho que ver con quienes han mantenido el control del país, el control de la guerra, porque finalmente la guerra es un negocio y tiene mucho que ver con una cosa que es el carácter; mucho de ese "establecimiento" colombiano está acostumbrado a que todo el mundo tiene precio y a que todo el mundo se compra aunque sea con un cóctel. Mi caso es muy distinto porque mi compromiso está situado al lado de quienes luchamos contra la injusticia.
J.Z.: Senadora, el viernes pasado 4 de julio, la Corte Suprema de Justicia de Colombia abrió un proceso en su contra y contra otras 2 personas por haber, presumiblemente, incurrido en el delito de concierto para delinquir, es decir de tener nexos y veleidades con la FARC.
P.C.: Sí y eso ha sido muy direccionado desde el gobierno. El mandatario actual está presionando permanentemente para que se equipare la parapolítica, que es imposible de equiparar, entre otras cosas con quienes supuestamente hacemos parte de las FARC. El país me conoce desde muchos años; si yo tuviera una relación o una vinculación directa pues, seguramente que el país la sabría. Yo he estado muchas veces en circunstancias similares y cuando hice parte de un proceso muy importante con el ELN, en el año 1996-97, subsiguientemente fui acusada por los mismos que hoy escriben y exigen que la Corte Suprema de Justicia me meta a la cárcel, por pertenecer al ELN. Creo que es muy bueno que se abra este proceso para que nos digamos las verdades, para que quienes estamos en favor de la paz, los derechos humanos, el acuerdo humanitario, realmente se defina si somos guerrilleros, si somos terroristas o si somos personas que realmente le estamos haciendo una apuesta muy dura a la paz en el país.
J.Z.: Concretamente, ¿siente usted simpatías por las guerrillas colombiana?
P.C.: Yo siento simpatías por la paz. La paz significa concretamente buscar la manera del entendimiento, la manera del debate de las ideas y buscar la manera del consenso en medio de la diferencia. Si eso coincide con una plataforma política no armada, yo no tengo ningún inconveniente en que se haga. Pero, si yo sintiera simpatías por la lucha armada, estaría de guerrillera y no lo estoy.
J.Z.: Me pareció leer que usted habría dicho en Barcelona que piensa que es el gobierno el que tiene que convencerse de la "salida humanitaria" y esto requiere realmente una aclaración. ¿Por qué el presidente debería convencerse si tiene el mayor apoyo popular que haya concitado mandatario alguno en la historia del país; y si la guerrilla, si bien no está acabada, está herida en un ala?
P.C.: Bueno, pienso que usted lo entiende mejor que yo porque usted hace parte de un medio de comunicación y los medios de comunicación están al servicio de alguien en su mayoría definitivamente, y la mayoría de sus intereses no coinciden con los intereses humanitarios sino con los intereses comerciales y con intereses económicos en su totalidad. Yo veo que además ha habido toda una estrategia en dirección a, primero a la guerra sucia, a una especie de propaganda sucia, de lobotomía mediática para que la gente crea que únicamente quienes están en contra del acuerdo humanitario y a favor de la guerra, pueden estar situados en los nuevos indicadores o índices de popularidad. El presidente sabe manejar muy bien esto pero, lo cierto es que yo me voy a preguntar en unos meses, diría que dentro de muy poco, qué va a pasar con quienes se van a sentar a hablar con las FARC, con el mismo gobierno y van a empezar a avanzar en un proceso de mediación. Yo por ejemplo, es muy malo que hable con el presidente de Venezuela, Hugo Chávez, pero si otras personas hablan es bueno. Creo que esto tiene que ver con eso, y es una estrategia de destrucción, de descrédito, de sometimiento al escarnio público de quien, como yo no teme nada distinto que plantearse sino la lucha por la paz y por la democracia en Colombia.
J.Z.: Si la guerrilla, como usted piensa, no es la causa sino la consecuencia de más graves problemas que aquejan a la nación, usted realmente cree que los ideales revolucionarios de las FARC todavía existen. Y se lo pregunto, no necesariamente por una cuestión circunstancial sino porque mucha gente, tal vez la inmensa mayoría de los colombianos, cree que las FARC dejaron de ser revolucionarios y que son hoy un grupo de facinerosos, culpables de crímenes sin nombre.
P.C.: No, obviamente que la guerra es una guerra sostenida en el tiempo, que además es una guerra que no es que se dé porque sí, sino que además es producida, y con esas consecuencias que tiene, el deterioro de los derechos humanos y la crisis humanitaria más grande que ha vivido el país, pues, obviamente permite que se haga ese juego mediático en el escenario de lo político y de lo público en Colombia. Mire, si yo quisiera quedar bien con unos oyentes que, finalmente, a lo mejor ni siquiera me van a creer: "no....usted tiene toda la razón, yo me equivoque, son facinerosos, delincuentes, merecen ser lapidados en la plaza pública. Es una guerrilla político-militar" que yo no comparta la lucha armada, no comparta el secuestro como método de presión política, que no esté de acuerdo con las minas "quiebrapatas", que rechace la incorporación del atentado en el conflicto, no significa que no crea que pueden tener intereses políticos y los tienen. Y tal los tiene que el mismo gobierno les está diciendo que se sienten, que el mismo gobierno les está diciendo que les puede plantear una constituyente. Si no fueran, pues no lo plantearían sino que, simplemente les harían un proceso para meterlos a la cárcel.
J.Z.: No cree usted que este triunfo del gobierno de Uribe con la liberación de Ingrid Betancourt y los otros 14 secuestrados deja de alguna manera en mal pie a otros mandatarios latinoamericanos que nunca han compartido la estrategia política de Uribe para con la guerrilla.
P.C.: No. No creo que deje mal parado a ninguno de los que usted no se refiere abiertamente pero que yo se los voy a nombrar directamente como el presidente Hugo Chávez o del presidente Correa, o Daniel Ortega, o Christina Kischner, o Evo Morales. No los deja mal parados porque, primero que todo, esto no es el producto de una acción individual y única en el tiempo, este es el producto de un proceso que comenzó de manera seria y definitiva cuando yo le expuse a la comunidad internacional en México el tema de la necesidad del acuerdo humanitario, cuando invité al presidente Chávez a ser parte de quienes, como mensajeros de paz en América le podrían hablar al presidente Uribe sobre la liberación de todas estas personas. Y cuando en la mediación y en la facilitación que se avanzó tantísimo que asustó al "establecimiento" colombiano y norteamericano que permitió que se parara. Que en el proceso, como lo dice la misma Ingrid Betancourt, el presidente Uribe se equivocó cuando echó de la mediación al presidente Chávez porque estaba a punto de entregar a todo el mundo. Entonces, creo que este no es el producto de una acción individual, es el producto de una acumulación de procesos de una población que es desmovilizada exigiendo el acuerdo humanitario y que se dio, inclusive, después de que las mismas FARC, como se conoció recientemente, había entregado una carta a los supuestos contactos, pidiendo el contacto con el gobierno y con los familiares para entregar a las personas. O sea, esto no es, como hemos dicho, el síndrome de Adán, que todo se descubrió y que todo es el día de la creación a partir de la semana pasada, no. Yo creo que es importante porque no hubo muertos, porque se respetó la vida, pero es importante además por lo que sigue y por lo que se dio, porque hay que tener en cuenta que además se liberaron 7 personas después de 10 años que no se liberaba a nadie.
J.Z.: Senadora, hay gente que teme que la liberación de Ingrid Betancourt va a contribuir a que el mundo se olvide del resto de los secuestrados porque esa gente anónima se ha quedado finalmente sin el símbolo que representaba Betancourt.
P.C.: No, pienso que no. Por esa razón le estoy dando yo a usted esta entrevista, que me da tanta pereza con los medios. Porque pienso que lo que sigue de aquí es eso, no olvidarnos de que hay personas en poder de las FARC, de que hay presos políticos sin el debido proceso, con unas condenas absurdas relacionadas al supuesto delito que se les infringe, que hay además por delante la posibilidad de avanzar en una conversación dialógica con relación al proceso de paz y creo que nosotros no nos vamos a olvidar. Así el interés de algunos gobiernos ya no signifique absolutamente nada, ni les permitan por ejemplo la solidaridad de las fuerzas política al interior de sus países. Yo creo que, hoy más que nunca, hay una dinámica que comenzó que no tiene retorno, que va a continuar y que va a significar inclusive que en un futuro no muy lejano la gente entienda el papel de personas que como yo fuimos capaces de atrevernos a empujar y a permitir que este proceso se diera.
J.Z.: Una pequeña aclaración porque no entendí bien, me decía usted "me da tanta pereza con los medios de comunicación"
P.C.: Sí. Me da tanta pereza estar dando entrevistas que, finalmente, termino descontextualizada, termino diciendo cosas que ni siquiera he tenido el interés de decir. Entonces, a veces una ya piensa si vale la pena, si se justifica, porque finalmente hay toda una intención torcida de que quienes hemos avanzado o yo soy de las FARC o comando las FARC o hago entrenamiento militar, o estoy a favor del secuestro o permito que se pongan minas "quiebrapatas" cuando realmente lo que estoy tratando de hacer es que se abra lo que se ha abierto y se dé lo que se ha venido dando.
J.Z.: Yo quiero aclararle sólo dos cosas. Mi labor es hacer preguntas y no afirmaciones, pero soy el director del Departamento Latinoamericano de Radio Nederland. Uno, nosotros vamos a lanzar esta entrevista de manera íntegra en texto y en sonido. Dos, yo no creo nada de que usted es parte de las FARC o que secuestra, lo que he hecho sí son las preguntas críticas que normalmente hacen los adversarios del entrevistado.
J.Z.: Yo también estoy de acuerdo y tenga la certeza de lo siguiente: yo tengo conocimiento de quién es Radio Nederland y la manera responsable cómo, además, abre los micrófonos para muchas personas de América Latina y por eso accedí a pasar al teléfono para concederle la entrevista por esa justa apreciación que hago. Porque realmente no estoy buscando el estrellato ni estoy buscando una portada en ninguna revista sino trabajar tranquilamente por lo que considero. Asumí un costo personal y político muy alto y no estoy arrepentida, creo, de hecho me siento muy contenta de que por ejemplo Ingrid esté en la libertad y yo haya sido protagonista anterior en todo ese proceso que permite que Colombia hoy pueda pensar en la paz y que, vuelvo y le repito, tenga la absoluta certeza y vamos a volver a hablar en algún momento, que este proceso comenzó y que no tiene revés, así tenga altibajos, así tenga obstáculos, así tenga detractores, muchas dificultades, así yo pueda estar hasta en la cárcel, pero creo que esto ya no tiene revés.
*José Zepeda Varas es director del Departamento Español de Radio Nederland
| Compartir en |
Etiqueta: Colombia, FARC, Hugos Chávez, Ingrid Betancourt, Piedad Córdoba, Raúl Reyes, rehenes, secuestros, Uribe
Artículos relacionados:
- Ingrid Bentacourt: "qué bien se ve"
- Las variantes del jaque
- Colombia: Antes y después de Ingrid
- Colombia: La construcción del enemigo