El presidente Álvaro Uribe está a punto de llegar a Caracas para un encuentro con su homólogo Hugo Chávez. Uribe llega con un aire renovado de estadista y estratega; Chávez lo recibe empequeñecido a raíz del éxito del operativo en torno al rescate de Ingrid Betancourt.
| Moisés Naím, director de Foreign Policy | ||||
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Chávez quiere lo suyo; Uribe lo retiene. El paso de los meses enseña cómo Álvaro Uribe va cosechando éxitos contundentes sobre las FARC.
Logra la liberación sin rasguños de importantes rehenes, como Clara Rojas, gracias a la mediación de Chávez. Logra liquidar a dos importantes cabecillas del Comando Central de las FARC. Se produce la muerte de Tirofijo y clava una larga espina a la guerrilla con el rescate de Ingrid Betancourt, tres norteamericanos y once rehenes.
Su popularidad lo catapulta. Uribe se hace con un aura distinta. El bloqueo que le venía desde Cuba, Bolivia, Argentina, Venezuela y Nicaragua queda deshecho. Ahora es señalado como el mejor presidente en América Latina, con unos índices de aceptación impresionantes.
A la luz de los últimos acontecimientos en Colombia, Moisés Naím expone su visión sobre cómo la figura de Álvaro Uribe adquiere una poderosa dimensión, tanto en Colombia como en el resto de América Latina. "Da la impresión que el cascarón de su aislamiento se ha roto", asegura Naím.
Moisés Naím dirige desde hace diez años la revista Foreign Policy, que circula en 180 países y es publicada en 12 idiomas. Considerada una de las publicaciones más influyentes del mundo, la revista ha ganado los principales premios de la industria editorial incluyendo el "National Magazine Award" otorgado por la asociación norteamericana de editores.
Naím se especializa en temas de política y economía internacional, y Latinoamérica en particular. Sus columnas aparecen regularmente en el Financial Times, El País, The New York Times, Newsweek, Corriere della Sera, Le Monde, Berliner Zeitung y muchas otras publicaciones de alcance mundial.
Ha escrito o compilado ocho libros, el más reciente ‘Ilícito: Cómo Traficantes Contrabadistas y Piratas están Cambiando el Mundo' [How Smugglers, Traffickers and Copycats are Hijacking the Global Economy]. Este libro fue escogido por el diario Washington Post como uno de los mejores libros del 2005 y ha sido publicado en 14 idiomas, además de ser el tema de una serie de documentales producidos por National Geographic Film and Television para distribución mundial.
El ritmo de su voz y la forma en que teje sus respuestas devela a un hombre que ha dedicado gran parte de su vida al estudio de América Latina, de su variopinta política y su fascinante historia, repleta de baches, avances y retrocesos.
Pablo Gámez.- ¿El presidente Álvaro Uribe está ya en el pedestal de los grandes estadistas y gobernantes latinoamericanos tras la exitosa liberación de Ingrid Betancourt y la manera en que le está ganado el pulso a la guerrilla colombiana?
Moisés Naím.- No hay duda que la liberación de Betancourt y otros rehenes contribuye a aumentar el prestigio y la popularidad del presidente Álvaro Uribe. Por cierto que su índice de aceptación era ya muy alto en Colombia, pero ahora alcanza niveles que no tienen precedentes. Estamos ante el líder más popular del hemisferio, y quizás tiene uno de los índices de popularidad más altos en el mundo.
PG.- ¿Qué significa para los intereses de Washington en Latinoamérica el enorme crecimiento de la figura de Álvaro Uribe?
MN.- Uribe ha sido uno de los pocos aliados que Estados Unidos ha tenido en los últimos tiempos. No es ningún secreto que el presidente George Bush y su política, han alienado a una gran cantidad de líderes de países, y que el prestigio y la popularidad de Estados Unidos está en su nivel más bajo. Sin embargo, el presidente Uribe ha estado apoyando a Bush, debido a que EE.UU. ha sido importantísimo en ayudar a las fuerzas armadas colombianas a reconstruir sus capacidades que venían declinando. En muchos sentidos, este desenlace que tuvo la liberación de los rehenes hace una semana, es simplemente la manifestación de un creciente fortalecimiento institucional de las fuerzas armadas de Colombia.
PG.- Pero gracias al apoyo incondicional de Washington...
MN.- Nunca son gracias a una sola cosa. Sería muy injusto decir que todo lo que sucede en Colombia se debe al apoyo de Estados Unidos, es una simplificación injusta. Las Fuerzas Armadas de Colombia y los colombianos han hecho esfuerzos importantes. No debe ser fácil en estos días ser jefe de la policía en un pueblo en Colombia, ser juez o perseguir a los narcotraficantes, o tratar de enfrentar a las FARC. Son actividades que conllevan peligros para las familias. En ese sentido, Colombia está llena de héroes que tienen que ser reconocidos como tales.
PG.- En un momento parecía que el presidente Hugo Chávez estaba ganando el pulso por empequeñecer y desprestigiar a su vecino, el presidente Álvaro Uribe. ¿En qué posición está ahora Uribe frente a Hugo Chávez?
MN.- Hay que recordar que el presidente Chávez ha tenido desencuentros y conflictos con una gran cantidad de líderes mundiales, incluyendo a la canciller alemana, al Rey de España, con el ex presidente Fox, el presidente Alan García. Hay una larga historia de insultos y agresiones del presidente Chávez, que él después cambia y pide perdón, a ritmo de su humor e intereses. Lo mismo ha sucedido con el presidente Uribe. Chávez lo ha acusado y ofendido varias veces en público, para después decir que tienen que trabajar juntos. Es algo que creo seguirá ocurriendo. Venezuela y Colombia están destinados a tener que coordinar, trabajar juntos y colaborar. Son dos países muy dependientes.
PG.- ¿Y lo mismo se puede decir en el caso de Ecuador y el presidente Rafael Correa?
MN.- El presidente Rafael Correa es otra personalidad. El desenlace en torno a los secuestrados obligará a Correa a redefinir su postura. Estos presidentes tienen un creciente aislamiento, tanto en América Latina como en el resto del mundo. Cabe notar que hace poco, el presidente Rafael Correa decidió no unirse a la iniciativa del ALBA, de Chávez. Es un duro golpe para ese proyecto que incluye a Cuba, Nicaragua y Venezuela. El presidente Chávez ha estado construyendo el ALBA con mucho dinero de los venezolanos, todo para tratar de integrar a diferentes países en un bloque donde él puede jugar un rol importante, pero no le está yendo muy bien. Chávez contaba con la presencia de Ecuador, pero el mismo Correa anunció que ellos no formarán parte del ALBA. Me parece que se están produciendo recomposiciones y realineaciones con respecto al discurso duro que había contra Colombia.
PG.- ¿Entonces ha roto el presidente Álvaro Uribe el cascarón de aislamiento en que se encontraba en una América latina dominada por gobiernos progresistas o pseudoprogesistas?
MN.- En cierta forma sí. El éxito del rescate de Ingrid Betancourt ha sido un factor determinante para esto. Pero es también importante reconocer que el presidente Uribe tenía el apoyo y la simpatía de gobiernos como el de México, Chile, Perú y Brasil, además de fuertes simpatías en países centroamericanos y Europa. Ese aislamiento del presidente Uribe tenía más que ver con el bloqueo que intentaban hacer Cuba, Venezuela, Bolivia, Ecuador, Nicaragua y con cierta participación de Argentina.
PG.- Un presidente cuestionado por la profunda crisis desatada por la parapolítica. ¿Es capaz el operativo Betancourt de borrar los nubarrones que pesaban sobre la Casa de Nariño?
MN.- Los nubarrones a los que Ud. se refiere coincidían con un aumento en la popularidad del presidente Álvaro Uribe a niveles que no tienen precedentes, le vuelvo a insistir en este punto. De alguna manera, el pueblo colombiano entiende que el presidente Uribe está teniendo una gestión que merece el apoyo, lo cual no quiere decir que no hayan situaciones judiciales y que la parapolítica no sea una realidad en Colombia. Ella forma parte inevitable y casi cotidiana de la dinámica política en Colombia.
PG.- Hay quienes dicen que el presidente Álvaro Uribe ha liberado a su verdugo político; que Ingrid Betancourt será un bumerang que se le devolverá.
MN.- En estos pocos días tras su liberación hemos visto a Betancourt cómo se proyecta a través de los medios de comunicación. Lo hace como una política formidable, como una persona muy carismática y con una gran capacidad de manejo de los medios. No hay duda que Betancourt es una política, pero ella misma todavía no sabe si tendrá interés en ser candidata y lograr la presidencia de Colombia. Sin duda es algo que está planteado y, tal como Ud. dice, eso implicaría que habrá una rivalidad electoral entre Betancourt y el presidente Uribe, o entre Betancourt y el ministro de Defensa Juan Manuel Santos.
PG.- ¿No se puede convertir en su peor enemigo precisamente esta gran imagen de estadista que pesa ahora sobre los hombros del presidente Álvaro Uribe?
MN.- Sabemos que el poder afecta a la gente; y no hay duda que esos peligros están allí siempre. Es difícil mantener niveles de popularidad tan altos. Lo más probable es que su popularidad no se pueda sostener. Su gestión también depende de la situación económica mundial y de cómo esta incide en la colombiana; de que se registren más progresos en la lucha contra las FARC; de los caminos que tome la parapolítica.
*Moisés Naím es director de la revista Foreign Policy.
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Etiqueta: Bolivia, Colombia, Cuba, Ecuador, Estados Unidos, FARC, Foreign Policy, George Bush, guerrilla, Hugo Chávez, Ingrid Betancourt, Moisés Naím, popularidad, Rafael Correa, Venezuela, Álvaro Uribe
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