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¿Fracasó la estrategia francesa?

Entrevista con Daniel Pecault

Pablo Gámez

04-07-2008

Una acción militar pudo más que la diplomacia. Francia analiza ahora su estrategia en el caso de Ingrid Betancourt. El rostro de Ingrid Betancourt se encuentra en todas las esquinas de la capital francesa; las puertas del Arco del Triunfo enseñan un retrato de la ex candidata a la Presidencia de Colombia.


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Escuche la entrevista a Daniel Pecault*

Una alfombra extendida en el Eliseo le abre las puertas al alto comando francés, el que ahora también tiene en su haber los hilos de la Unión Europea, durante los próximos seis meses.

Pero su llegada a París viene acompañada de una cadena de preguntas; Nicolas Sarkozy deberá responderlas a la brevedad.

La realidad es que Betancourt no fue liberada por la maquinaria francesa que se activó tras conocerse su secuestro hace seis años.

Betancourt logró su libertad tras un operativo militar colombiano: hay quienes hablan incluso en términos de una monumental obra de arte .... militar, ‘made in Bogota'; y no gracias a la diplomacia cultivada por los franceses durante más de un lustro.

Ante el triunfo militar de Uribe, la estrategia seguida por los franceses parece haber sido un gran fracaso. "En parte es así", admite Daniel Pecault, investigador de la Escuela de Altos Estudios Sociales de Francia, además de director del Centro de Estudios sobre Movimientos Sociales, de París.

Pecault figura en Francia como el gran experto en temas colombianos. Su producción no lo desmiente: Política y sindicalismo en Colombia (1973) y Orden y violencia: Colombia 1930-1954 (1987), además del Crónica de dos décadas de política colombiana. Su último libro ‘Les Farc, une guérilla sans fins', aún no ha sido traducido al castellano.

La liberación de Ingrid Betancourt ha cambiando el ajetreo en la vida de Pecault. Todos los medios lo quieren y todos los programas de televisión lo reclaman. "Pero es algo que me llama", admite el intelectual francés.

Pregunta: ¿Qué factores explican la enorme solidaridad mostrada y mantenida por el pueblo francés a lo largo de los seis años de cautiverio de Ingrid Betancourt?

Daniel Peacault: Coincido con Ud. en que ha sido una solidaridad fuera de lo común. Lo sorprendente del caso es que a lo largo del tiempo se fueron interesando personas que no sabían absolutamente nada sobre Colombia ni Ingrid Betancourt. Es obvio que esto tuvo su efecto por la presión del Ejecutivo francés. Ingrid Betancourt, al tener la doble nacionalidad, fue vista por París como una ciudadana francesa, y de allí la enorme maquinaria que se puso en marcha, tanto a nivel de masas como a nivel diplomático. Hemos visto pocas veces algo semejante. No olvide tampoco que altas personalidades de la política francesa conocen a Ingrid de forma directa. Es el caso del ex presidente Jacques Chirac y de Dominique de Villepin, con el cual mantiene lazos muy fuertes de amistad. Creo que hubiera sido distinto si Ingrid no hubiera tenido estos contactos y estas amistades en Francia.

P.: ¿Cree Ud. que sirvió de algo la presión ejercida por Francia y la comunidad internacional en el caso de Ingrid Betancourt?

D.P.: La apuesta de Nicolas Sarkozy por lograr la liberación de Ingrid Betancourt fue muy fuerte. A mí me parece que la presión sirvió de algo. En todo caso, supo mantener vivo el interés por ella. Evitaba el olvido, que es lo fundamental. Además, hubo un esfuerzo central de Nicolas Sarkozy para que el conjunto de los países latinoamericanos se comprometiera con la causa. Sabemos después lo que sucedió: Hugo Chávez queda durante meses como el mediador. Y se puede decir que no sirvió, porque sencillamente la liberación de Betancourt fue gracias al Ejército colombiano, y de nadie más. También se puede criticar el hecho que, durante años, todos los focos se dirigieron al caso de Ingrid Betancourt, y al resto de los cientos de secuestrados pasaron a un segundo plano. La actitud del Gobierno francés fue hasta de desconfianza hacia el Ejecutivo colombiano; demasiada confianza en las posibilidades de Hugo Chávez de actuar por su cuenta. Además, se dio un efecto contraproducente: la presión francesa hizo que Ingrid Betancourt se transformara en el símbolo de los secuestrados, en su rostro y en su alma. Dicho esto, una verdad: tenemos que aplaudir la manera en que los militares colombianos actuaron para lograr la liberación de estos 14 secuestrados en manos de las FARC. El éxito es absoluto. Ahora me resulta cómica la forma en que Francia envió dos aviones a Colombia para rescatar a Ingrid.

P.: Rescate que terminó con la muerte de trece rehenes, entre ellos el ex ministro de Defensa de Colombia y el Gobernador de Antioquia. Se sabía de antemano, y lamento que Francia y la Unión Europea no lo hubiera condenado de forma contundente, el hecho que las FARC daban la orden a sus combatientes de matar a los rehenes en caso de un operativo militar, algo a todos luces escandaloso. ¿Considera Ud. que la comunidad internacional subestimó la capacidad del presidente Álvaro Uribe y del Ejército de Colombia para rescatar con vida a Ingrid Betancourt?

D.P.: Es que había el precedente de experiencias trágicas. En 2003 hubo un intento militar de matar a los rehenes en caso de un operativo militar, algo a todos luces escandaloso. En fin, otro problema es que no se tomó en cuenta, al menos no suficientemente, el hecho que el Gobierno colombiano no es un Gobierno de un Estado fallido. Sí es uno al cual se le pueden hacer muchas críticas, claro, pero elegido por la inmensa mayoría de los colombianos, y apoyado por otro gran tanto. Pero insisto: sus formas de corrupción, la parapolítica, no impiden que Colombia sea un Estado moderno, muy lejos está de ser un estado fallido. A veces creo que hubo un trato equivocado por parte de Francia hacia Colombia.

P.: ¿Y con Ingrid Betancourt en libertad, debe París tomar distancia del conflicto interno colombiano?

D.P.: Diría que no. Me parece que ahora el papel de Francia puede ser muy importante. Siendo tan alto el grado de descomposición y debilitamiento de las FARC, no habría nada más peligroso que este proceso siguiera sin que hubiera un desenlace político satisfactorio. Dudo que Alfonso Cano esté en condiciones y en capacidad de lograr que las FARC se reorienten políticamente. No sería tampoco el primer fracaso de Cano. No olvide que hace un año él era el comandante del bloque de las FARC responsable del asesinato, a sangre fría, de once diputados. Francia puede ayudar con el conjunto de países latinoamericanos a servir de intermediarios para facilitar la reconversión política de las FARC, en la medida en que no sea ya demasiado tarde. El riesgo mayor es que las FARC se desintegren, y que sus comandos sean absorbidos por los paramilitares o los narcotraficantes.

P.: ¿Cabría, entonces, esperar que Nicolas Sarkozy utilice la presidencia francesa de la Unión Europea para comprometer al bloque comunitario en una solución para el larvado conflicto colombiano, esto en conjunto con los países latinoamericanos?

D.P.: Sí. Es de esperar que Francia impulse la idea de un esfuerzo conjunto. No se trata que lo haga por sí sola la Unión Europea, de nada serviría. En este caso, las dos orillas deben encausarse en una tarea en conjunto, importante y que debe producirse en el corto plazo. Si los resultados son positivos, contribuirá a la evolución internacional en América Latina, y a darle una solución distinta al problema del tráfico de droga.

* Daniel Pecault, experto en temas colombianos, es Daniel Pecault, investigador de la Escuela de Altos Estudios Sociales de Francia, además de director del Centro de Estudios sobre Movimientos Sociales, de París

Etiqueta: Bernard Kouchner, Colombia, diplomacia, FARC, Francia, guerrilla, Ingrid Betancourt, Nicolas Sarzozy, secuestros, Álvaro Uribe

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