La senadora colombiana Piedad Córdoba es un ejemplo representativo de cómo las diferencias son negadas en nuestras sociedades. Independientemente de si se está de acuerdo o no con algunas posiciones radicales de la senadora, por demás coherentes con su pertenencia al ala más a la izquierda del Partido Liberal, que hace unos años se registró como miembro de la Internacional Socialista, la actitud que ha tomado la ciudadanía colombiana contra la senadora raya los límites de la intolerancia.
¿Qué fue de aquella senadora que alguna vez en la década de los noventa fue elegida en el Congreso colombiano con la mayor votación? ¿Qué provocó semejante caída?
De amplia trayectoria en el Partido Liberal, la senadora ha tenido desde hace mucho tiempo sus naturales opositores políticos. Hasta ahí está bien. Lo propio en el Congreso es el debate y la argumentación y en ello la senadora ha demostrado sus amplias virtudes. Su estilo apasionado y frentero se fue dando a conocer, no solamente por su actividad parlamentaria, sino en intervenciones a través de los medios de comunicación.
Es memorable la que tuvo a propósito de la conformación de los grupos llamados Convivir en una cadena radial colombiana, acerca de si estos grupos "ciudadanos" de seguridad eran legales o ilegales, a partir de la consideración de que los civiles, según ella, no deben armarse y tomar la justicia por su propia mano. Indudablemente, una de las características de Piedad Córdoba ha sido el valor de expresar públicamente sus opiniones sin temor por las consecuencias. Hay que recordar que alguna vez estuvo secuestrada por Carlos Castaño, ex jefe paramilitar hoy muerto.
De adversario a enemigos
En el plano político ha tenido adversarios. Pero hoy en el país tiene enemigos. No cabe duda de que su vida puede estar en peligro en estos tiempos de polarización y de radicalismos. De la senadora con mayor votación pasó a ser la persona más odiada por la ciudadanía -somos minoría las que la respetamos, repito a pesar de mantener algunos desacuerdos con ella-: jóvenes y adultos, cuando la ven aparecer en las pantallas de la televisión, se deshacen en comentarios de grueso calibre en su contra.
Recientemente, después de la última liberación de un grupo de los secuestrados por las FARC, coincidente con las declaraciones del presidente venezolano, Hugo Chávez, acerca de la necesidad de reconocer el estatus de beligerancia política a este grupo guerrillero, comenzaron seriamente las amenazas a la vida de la senadora. Al subirse a un vuelo comercial, fue insultada por varios de los pasajeros y eso le sucedió en varios lugares. Nótese que ahí estamos hablando de ciudadanos del común. Cuando fue entrevistado el Ministro de Gobierno sobre la seguridad de Córdoba, porque en Colombia se pasa regularmente de las amenazas a los hechos, respondió algo así como que ella era la responsable por sus últimas actuaciones y en el fondo terminó justificando las amenazas. No hubo un llamado a la conciliación, al respeto por la investidura de senadora, sino más bien la intención de darle más carne a los leones, lo cual políticamente se traduce como la posibilidad de descalificar a uno de los más potentes adversarios del actual gobierno.
Pero mantengamos la pregunta por la ciudadanía. ¿Qué ha pasado con la imagen de la senadora que provocó semejante vuelco de opinión? Desde siempre ha sido mujer, negra y siempre ha enarbolado las causas que más inquietan a los defensores del estado de cosas, como por ejemplo los derechos de las minorías indígenas y negras o los derechos de los homosexuales o la paz por medio de la negociación. Ello indudablemente le ha granjeado no pocos enemigos. Pero quizás su mayor pecado, aparte de ser mujer, negra y de expresar con franqueza y valor sus opiniones, es ser opositora al gobierno del presidente Álvaro Uribe Vélez y su cercanía con el presidente venezolano Hugo Chávez. Estamos hablando de afinidades políticas e ideológicas con Chávez, cuya imagen entre los colombianos es mayoritariamente negativa, y más que negativa, francamente mala. Además, se le vincula como simpatizante de las FARC y de hecho ha mediado, con la autorización de este gobierno, en la liberación de secuestrados. Pero no se le reconoce esta labor humanitaria. Por el contrario, está bajo sospecha incluso por parte de su propio partido, aunque como bien lo señala la Revista Semana, no le han podido demostrar nada ilegal. Hasta ahora, solamente, la expresión de opiniones divergentes y de afinidades políticas.
La burla
Los medios de comunicación han contribuido de manera activa a la generación de estas visiones sobre la senadora y en los últimos tiempos hasta han llegado al sarcasmo y a la burla. Se han burlado incluso de su indumentaria. Los ciudadanos del común hablan de "esa negra h...." (me lo reservo). Los medios han contribuido a crear este odio, a su descalificación no en términos políticos y mediante argumentación, sino que han generado odio hacia la persona. Es decir, han construido su imagen como la de un enemigo. Y no solamente la teoría política sino la práctica, han demostrado que mientras al adversario político se le puede y debe escuchar, frente al enemigo no cabe sino una acción: eliminarlo. Es por eso que no dudo que la vida de la senadora puede estar en peligro. Pero más allá de esto, lo que está en peligro es la democracia misma, cuando al disidente, al opositor, se le convierte en enemigo. Córdoba no sería más que la punta del iceberg, el caso representativo de lo que está sucediendo en este contexto de polarización en el cual expresar públicamente las críticas al gobierno, que es lo normal en las verdaderas democracias, se convierte en un acto de antipatriotismo. Jurídicamente esa es la causa que quieren alimentar contra la senadora. No sabemos si se le demostrará algo desde el punto de vista legal y si es así, hay que aceptar los dictámenes de la justicia. Pero hasta el momento, todo está en el campo de las diferencias.
Lo más deprimente no es que estas actitudes las asuman sus detractores políticos. Lo que me parece más grave son las actitudes ciudadanas de intolerancia. Es la gran paradoja: los ciudadanos se van contra la democracia, que desde los griegos fue concebida como el gobierno del pueblo. Ahí si Tocqueville y Stuart Mill pudieron tener razón en su temor frente a las posibles ignorancias y desmanes de las mayorías.
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Luz Marina,
27-06-2008
- Colombia
Lo que dicen la mayoría de los lectores, tienen toda la razón. piedad cordoba es una apatriada, que lo único que busca es formar con Hugo Chavez y la farc la unión bolivariana, es decir, unir a varios países latinoaméricanos y volverlos comunistas. Ella misma lo a dicho: no estoy contenta en Colombia, me siento mejor en Venezuela, lo que pasa es que los Venezolanos tampoco la pueden ver ni en pintura. También les dijo a las farc que no liberaran a Ingrid Betancourt, simplemente con cuestiones de clases sociales. Es una resentida, que se siente bien sólo con Chavez y su camarada que es la farc. Y les digo una cosa: la raza no nos interesa, así sea verde pero patriota, ayudando al país, así sea en la oposición pero no hablando en otros países mal de Colombia
Juan C. Lopez,
25-06-2008
- Estados Unidos
Con todo el respeto que se merecen todos los comentaristas de este articulo, especialmente aquelllos que no son Colombianos y que no han vivido en carne propia el conflicto Colombiano, les quiero decir que desde afuera es muy facil opinar sobre nuestro conflicto, que ya se desborda a otros paises como Ecuador, Venezuela, Nicaragua y Mexico. Los extranjeros tienden a ver a la guerrilla como movimiento politico de izquierda, se imaginan que es algo parecido a los Sandinistas o incluso a La Revolucion Cubana. No pueden estar mas equivocados al pensar lo anterior, pues por si todavia no lo saben las FARC son un grupo NARCO-TERRORISTA. Si intolerancia es el calificativo que nos dan por condenar y rechazar a las FARC, con mucho orgullo lo aceptamos. Algunos comentaristas traen a colacion la oligarquia, el anti-izquierdismo, los procesos historicos y el uribismo, y demas incoherencias que nada tienen que ver con este articulo y con la realidad que vive el pueblo Colombiano. El comentarita Christian Van Der Dys que comenta desde Venezuela dice lo siguiente: "la oligarquía colombiana, que tiene en su historial las peores atrocidades del continente y más de 3 millones de desplazados", caballero por favor......informese un poquito mejor y dele credito a las FARC por este echo. A nuestro comentarista Federico, que nos escribe desde Mexico, tu retorica suena muy bonita y entiendo que el proceso historico que dio nacimiento al Frente Nacional dio cabida al nacimiento de las FARC como ente ideologico izquierdista-socialista, pero desde ese entonces mi querido comentarista las FARC se han transformado en algo irreconocible, no tienen fundamento ideologico pues se han convertido en terroristas. Te pongo de ejempl al M-19, que fue otro grupo guerrillero que existio en Colombia hasta hace algunos años, entendio que la lucha que estaba llevando se estaba convirtiendo en algo muy diferente y que estaba afectando al comun del pueblo Colombiano, se reintegraron como movimiento politico para participar en el proceso de gobierno.
Les reitero a ambos y a cualquier otro lector que la autora de este articulo, Ana Maria Miralle, esta mal informada acerca de las actuaciones de nuestra Senadora Piedad Cordoba. Si bien es cierto nuestra Senadora esta en todo su derecho de oponer al Presidente Uribe y de mantener afinidades politicas e ideologicas con el Presidente Chavez, como Senadora elegida por el pueblo y para el pueblo no representa el clamor del pueblo que la eligio. La envestidura de Senadora que nuestro pueblo le otorgo al elegirla como tal, era para que representara los intereses del pueblo y no sus intereses o ideologias personales, que no hicieron parte de su programa de gobierno al ser elegida. Toleramos su oposicion politica, si. Toleramos su relacion personal con el Presidente Chavez, si. No toleramos su simpatia con los Narco-Terroristas de las FARC, ya que va en contra del pueblo que la eligio. No toleramos que ponga de ejemplo como heroes, ante nuestra juventud y ante el mundo, las acciones terrorista y personajes de las FARC. No toleramos que no este con el resto del pais, defendiendolo ante ataques injustificados de gobiernos extranjeros. Eso mis queridos comentaristas no lo tuvo en cuenta la autora de este articulo.
Federico,
24-06-2008
- México
Me parece que los comentarios vertidos por la mayoría de los lectores de este artículo, no hacen sino confirmar las tesis de Ana María Miralles: la intolerencia del pueblo colombiano, que deriva en el odio. A cada nueva noticia que emana de nuestro hermano país, parece más evidente que el conflicto colombiano hunde sus raíces en el espíritu de cada hombre y mujer colombiano. El odio y la intolerancia han sido hábilmente dirigidos contra uno solo de los numerosos elementos del conflicto: las FARC. Con un panorama así, el futuro colombiano parece más sombrío que nunca. El discurso de la paz a través de la guerra ha demostrado su ineficacia, porque la paz no es la ausencia de guerra, no es un "vacío" dejado por la guerra, sino un quehacer, una actividad, una construcción. También llama poderosamente mi atención, la ignorancia que el colombiano común tiene sobre los riquísimos procesos históricos de su nación, los cuáles explican por lo menos el estado de cosas actual. No debería olvidarse, por lo menos, que la integración del Frente Nacional (1958-1974), coalición de partidos excluyente y oligárquica, la que sirvió como detonante de este conflicto. Ello sin mencionar la rancia tradición conservadora y tradicionalista heredada de la época colonial, de la que Colombia es sin duda, la más fiel heredera entre nuestra naciones hispanoamericanas. No sé si esta ignorancia es deliberada, sincera o provocada, pero sin duda, ha sido nociva y sirve para conseguir los fines perseguidos por algunos grupos poderosos. Quizás los primeros pasos para la solución de este doloroso conflicto, deban empezar con un cambio en el seno de la familia y la escuela, donde sean privilegiadas la objetividad histórica, el reconocimiento del otro y la conciliación, y no los odios. ?No parece una contradicción tratar de lavar la sangre con la sangre?
José,
24-06-2008
- Colombia
Despierte pueblo Colombiano, no podemos seguir dopados con la droga Uribista, pensando en que es el mejor presidente, un fascista peor que todos los fascistas unidos. Piedad Córdoba es úna de las pocas personas capaz de enfrentar con sus palabras y convicciones este gobierno, que muy a pesar nuestro va a se reelegido, para que en unos cuantos años estemos tan mal, que se escucharán frases como: "Yo como no voté por Uribe..yo nunca estuve de acuerdo con la reelección". Pueblo de Colombia abra los ojos, no trague entero, los medios de comunicación no dicen toda la verdad, lean, vean el fondo de las cosas antes de emitir juicios. Este gobierno de Uribe nos tiene tan dopados, tan enseñados a ser fascistas y violentos, que no se puede nombrar a Piedad Córdoba, Hugo Chavez o las Farc sin que alguien saque un arma y nos pegue un pepazo en la cabeza.....no se acuerdan que con el gobierno de Turbay los malos del paseo eran los Cubanos???? Hasta cuando???
Piedad Córdoba, te admiro por ser tan valiente y espero que sigas viva por mucho tiempo. Buen artículo, Millares.
algoba,
24-06-2008
- Holanda
La senora Cordoba es una mas de los marionetas del Presidente Chavez, y una traidora a la patria ÿ por tal debe ser juzgada y condenada. Ella solo busca el protaganismo como un intrumento para lograr sus objetivos . Recuerdo el presidente Uribe tiene una aceptacion del 84% por el pueblo Colombiano que lo elijio DEMOCRATICAMENTE. UNA MALA PATRIOTA LA SRA CORDOBA que no merece ni ser senadora de nuestro pais
Sonia Luz,
24-06-2008
- Perú
En una oportunidad escuché a Piedad Córdova llamar "mi presidente" a Hugo Chávez. Siendo - o pareciendo- colombiana, ¿no es esto suficientemente irritante para los colombianos? En mi país, al que llegó a una cita de presidentes, se permitió declaraciones francamente muy fuera de lugar. Y en caso de la liberación de los rehenes de manos de las FARC luce con un desmedido afán de protagonismo. En fin, me parece razonable que muchos colombianos la rechacen. Lo único que les queda es no volver a votar por ella. Es la única sanción democrática.
Gustavo Ramirez,
24-06-2008
- Colombia
Juan José Lopez no l pudo ser más contundente,claro que Miralles se equivoca en este articulo, los ciudadanos de a pie no queremos saber mas de Piedad cordoba, como politica ya perdio credibilidad en los colombianos, basta ya de demagogias baratas a las que nos tiene acostumbrados esta señora.
"LOS COLOMBIANOS NO QUEREMOS A LAS FARC ENTIENDAN DE UNA VEZ C A R A J O!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!"
Christian van der Dys,
24-06-2008
- Venezuela
Felicitaciones a la periodista Miralles en este artículo por su valentía de denunciar el papel de los medios en apuntalar un supremacismo claramente fascista en América Latina. Y digo valiente porque esta "corriente" está ampliamente apuntalada por los dueños de los grandes medios de comunicación, los que controlan la información, tanto en América Latina como fuera de ella, es decir, los grandes empleadores. Por ello no es corriente ver a una periodista de un medio no de izquierda que llame la atención sobre este tema. Hay un tufo inconfundible a fascismo en el antiizquierdismo visceral y en el rechazo violento a los avances de las mayorías mestizas, indígenas y pobres en el plano político y social en América Latina, y ante esta situación la oligarquía colombiana, que tiene en su historial las peores atrocidades del continente y más de 3 millones de desplazados, reacciona como siempre lo hace: con la violencia. Por un lado asesinan, y por otro usan los medios para lavarse la cara, para controlar la "opinión pública". Y como dueños de los medios, los usan para ejercer presión, chantajear y hacer propaganda, al mejor estilo Hearst. Los comentarios racistas contra Evo, Chávez o Córdoba provienen de los mismos sectores que se sienten amenazados: esos ciudadanos que viajan en avión y le gritan a la senadora con un fascismo alentado por los medios de comunicación vinculados a la élite gobernante y a grupos económicos con enormes intereses en la región, no son evidentemente los que tienen que viajar a pié, a veces descalzos y "con lo puesto" huyendo de los paramilitares y militares que toman sus tierras para dárselas a paramilitares "pentiti", corporaciones o "pesados" afines con estos criminales en el gobierno, ni los que tienen familiares secuestrados por las Farc que ven en la senadora una posibilidad de reencuentro. Son los que ven día a día esa exaltación de la violencia que es RCN, o leen "El Tiempo" o cualquiera de los medios colombianos, todos al servicio de la propaganda uribista, por voluntad o fuerza. A diferencia de sus colegas de izquierda quienes "disfrutan" de una amplia mayoría, casi monopolio de prensa opositora dedicada por entero a la propaganda política en vez de información, Uribe cuenta con la adhesión cómplice de los medios nacionales e internacionales que reflejan esta actitud fascista de extermino al contrario, que ve con buenos ojos que se premie a un hombre que asesina y lleva una cabeza como trofeo obviando la Constitución y legitimando la más abyecta de las barbaries. Lo sorprendente no es que esta pobre gente enferma le grite y le dirija improperios como jauría o en una página web, lo sorprendente es que aún esté viva la Senadora Córdoba, en ese régimen de terror que dirige Uribe como un capo. Y su ala de imagen, los medios de comunicación, quieren sustituir la democracia por la "opinión pública", y de paso justificar que sacar de juego a unos violentos valga instaurar un régimen militarista, sin soberanía, sin ética, sin moral ni justicia, sin dignidad. En vez de que la guerrilla controle algunos municipios, tenemos a un gobierno terrorista controlando a todo el Estado, con tan poco respeto por la dignidad o derechos humanos como los grupos que dice perseguir. El fascismo y el racismo de los blancos acomodados (e incluso de algunos bastante "tostados", identificados con sus secuestradores, los medios que les han secuestrado la razón) son resultantes de esta situación. En Venezuela Globovisión hizo frecuentes burlas racistas de la senadora e programas de "horario estelar", de su atuendo, de su condición, alentando las jaurías, ante la complicidad de la "sociedad civil" que luego se rasga las vestiduras reclamando "libertad de expresión" o "contra la violencia". Creo que toda nuestra sociedad y sus medios de comunicación salen muy mal parados de este examen y de la pregunta: ¿qué pasaría si Piedad fuese blanca?
Antonio,
23-06-2008
- Colombia
Por algo será que la mayoria del pueblo Norteamericano, respresentado por los Demócrtas le dio la espalda al gobierno mafioso Colombiano, por algo será que el gobierno Colombiano esta cada día más solo en Suramerica. Por algo será que este aislamiento del Gobierno Colombiano, se esta traduciendo en una vergonzosa crisis politica (PARA POLITICA) y en una grave crisis economica con despidos masivos de más de cien mil trabajadores de diferentes industrias. Los que sueñan que la cojonuda de Piedad Cordoba no cuenta con respaldo popular se van a llevar una sorpresa ADELANTE PIEDAD ESTAMOS CON TIGO AHORA Y SIEMPRE.
Diana,
23-06-2008
-
Que la senadora haga oposición al Gobierno, está bien; que no esté de acuerdo con el Gobierno, está bien y es válido dentro de la democracia, lo que no es válido es que la senadora no sea capaz de censurar y criticar y por el contrario estar de acuerdo con una organización terrorista que tiene a más de 700 colombianos secuestrados y responsable de miles de asesinatos en el país, incluyendo el de 11 ex diputados del Valle, ciudadanos extranjeros y miles y miles de colombianos a lo largo y ancho de nuestro país. Ella no podrá estar de acuerdo con las posturas gubernamentales, pero a lo que no tiene derecho es a hablar de ilegitimidad de un Gobierno que goza con más de 80 por ciento de popularidad, que ha desmantelado al paramilitarismo, que ha reducido los índices de criminalidad y ha provocado un empujón sin precedentes recientes en la economía colombiana. La senadora, por ser eso mismo, senadora e integrante de uno de los pilares de la democracia colombiana debe respetar las instituciones y no confundir la labor humanitaria con la apología al delito.
Paola Navarro,
23-06-2008
- Colombia
Si bien la senadara fue elegida hace unos años por votación, como dice el anterior comentarista, efectivamente su acercamiento a las farc, al gobierno chavez, y sus ganas de desprestigiar al unico Presidente que ha logrado darle un viro radical a Colombia, han hecho que la gran mayoria de colombianos la detesten. Y no es para menos, cuando traiciona a la patria apoyando a un grupo de terroristas que habia tenido a Colombia en guerra durante 40 años, todo por el dinero del narcotáfico. Es justo entonces, que una senadora electa democráticamente, justifique y apoye a los mas grandes terroristas que ha tenido Colombia?. Estos terroristas son autores de toma de pueblo, amtando a todos los ciudadanos, ellos queman vivos a civiles, matan con motosierras a personas, le quitan la comida, el dinero y hasta a sus hijos (para llevarlos a la guerra) a los pobladores de pequeños pueblos alejados de las grandes ciudad.. Usted que haría como ciudadano colombiano?. Apoyaría a esta Senadora?.. Y ella mientras tanto, aparace en lso noticieros como gran mediadora en la liberacion de secuestrados.. Por favor, que show, que ganas de robar cámaras.. Pero lo que mas tristeza me da es que muchas personas no se dan cuenta del grito que dio COLOMBIA el pasado 8 de Febrero, en su marcha INTERNACIONAL en contra de las FARC.. Nadie entendió que todos los ciudadanos estamos en contra de ellos, que su ideologia cambió hace mucho tiempo por el narcotráfico.. Y que de esa guerra por rutas de envío de drogas y por su venta al rededor del mundo han sido victimas todos los ciudadanos colombianos... Recordemos, y no olvidemos que La senadora Piedad Cordoba apoya a esta gente.. ustedes la apoyarian?
Juan C. Lopez,
23-06-2008
- Estados Unidos
Recuerdo muy bien cuando la Senadora Piedad Cordoba contaba con un alto indice de popularidad dentro de la poblacion Colombiana, sus ideas sociales y progresistas llamaron la atencion de muchos. Con los años la senadora fue cambiando su esquema politico a tal punto que sus pasados seguidores no quieren saber nanda de ella. Como bien lo dice la autora de este articulo, son muchos los Colombianos que no pueden escuchar el nombre de la senadora, sin antes proferir insultos en su contra. Lo que me parece erroneo del reportaje es que quiera asociar la raza negra de la senadora, con el incorformismo por parte de los ciudadanos Colombianos. La raza de la Senadora no tiene nada que ver con la manera que sus conciudadanos la tratan. Si bien es cierto que la senadora se merece el respeto y la seguridad que se merece cualesquier ciudadano; son sus alianzas ideologicas y politicas, con los narcoterroristas de las FARC y su alianza con Chavez las que han echo que parezca ante la ciudadania como una traidora a la patria. Doy ejemplos: En la reunion del Grupo de Rio que se realizo en Santo Domingo, la senadora Colombiana no se unio a la delagacion Colombiana, por el contrario estuvo presente dentro de la delegacion Venezolana. Este echo por pequeño que parezca, le dio a entender a todos los Colombianos que la Senadora Cordoba no estaba con el pais, sino por el contraio, en contra. Otro ejemplo claro, son las informaciones que acerca de ella han aperecido en los computadores avalados por la Interpol, en los cuales la senadora tuvo correspondencia con altos mandos de las FARC, en la que claramente la Senadora recomienda a las FARC de no liberar a Ingrid Betancourt y de utilizarla como carta para futuras negociaciones. Otro ejemplo mas fue la grabacion reciente en un congreso de jovenes universitarios, donde la senadora exaltaba la labor llevada por varios Narco-Guerrilleros de las FARC y los ponia de ejemplo para la juventud.
Ana Maria Miralles estuvo mal informada al realizar este articulo, ignoro por completamente los hechos contradictorios presenciados por millones de Colombianos acerca de la Senadora Cordova y su asociacion con las FARC. La autora menciona la gravedad de las actitudes ciudadanas de intolerancia, contra que? Contra las FARC? Contra las asocianes e ideologia de izquierda-terrorista expresadas por la Senadora Piedad Cordoba? En Colombia, la unica intolerancia que existe tiene nombre propio, FARC y todo lo que este asociado con ese grupo terrorista.
Lo que estoy de acuerdo es que la Senadora deberia recibir la proteccion y seguridad que merece su envestidura. Los sarcasmos y las burlas son parte de ese folklor ignorante que muchos ciudadanos y medios de comunicacion emplean como forma de demostrar descontento en contra de una figura politica. Esto lo han tenido que soportar muchos otros politicos y personajes de la vida nacional en Colombia. La raza de la senadora nada tiene que ver con el indice de desaprobacion por parte de los Colombianos. Lo que si estamos seguros muchos de nosotros, es que la mejor forma de demostrarle a la senadora que no la queremos mas, es de no reelegirla como senadora.