La investigación preliminar por el supuesto delito de cohecho en contra del presidente colombiano, Álvaro Uribe, presagia fuertes mareas en la política colombiana.
El anuncio de la Cámara de Representantes del Congreso de Colombia se asoma como un nubarrón sobre los cielos de la Casa de Nariño; la ola triunfalista sobre las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) sufre un traspié, y lo que pueda suceder en torno a la permanencia de Álvaro Uribe en el poder, es aún de naturaleza incierta.
La próxima semana deberán comparecer ante la comisión creada por el Congreso colombiano los denunciantes que aseguran haber recibido "favores" para votar, en el 2004, en favor de la reforma constitucional que permitió la reelección del presidente Uribe.
Yidis Medina, ex congresista y arquitecta de la denuncia, se entregó el pasado 28 de abril a las autoridades colombianas. Entonces arrojó una piedra que todos veían pero que nadie quería recoger: Medina confesó que había sido sobornada por altos funcionarios gubernamentales para que cambiara su voto y lo hiciera a favor de la reforma constitucional.
Según la ex legisladora, el presidente Álvaro Uribe estaba al tanto de esos sobornos, que ella aceptó, pero nunca le fueron cumplidos.
Cabe recordar que el voto de Medina en la comisión primera de la Cámara de Representantes, en el 2005, junto con el de su colega Teodolindo Avendaño, fueron determinantes para aprobar la reforma constitucional que, finalmente, permitió a Uribe un segundo mandato.
La Corte Suprema de Justicia decidió remitir a la comisión de acusaciones de la Cámara de Representantes copia de las investigaciones que hace a los congresistas involucrados en el caso.
Con base en estos documentos, el opositor partido Polo Democrático Alternativo (PDA) acusa a Uribe de haber incurrido en el delito de cohecho. Los diez congresistas de este partido tendrán que declarar ante la comisión creada.
"La justicia colombiana está muy presionada", asegura a Radio Nederland el jurista colombiano Hernando Valencia. Para el experto, "es moderado el optimismo para que esta comisión pueda llegar hasta el final de la historia: son muchas las presiones y son muy pocos los que están dispuestos a enfrentarse a Uribe".
En mayo de 2006 Uribe fue reelegido en la primera vuelta electoral con el 62,3% de los sufragios.
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