Con motivo de los acontecimientos que vive Colombia en estos días, Radio Nederland Wereldomroep ha entrevistado al que fuera presidente colombiano entre los años 1998 y 2002, Andrés Pastrana Arango.
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Andrés Pastrana: Yo creo que hay una nueva posibilidad, o una nueva esperanza. Tenemos que entender que el hecho que sucedió la semana pasada, con la liberación de Clara Rojas y de Consuelo González, es un gesto, simplemente un gesto unilateral de las FARC, como ellos lo han denominado de desagravio con el presidente Chávez y la senadora Córdoba. Yo creo que estamos en el momento de iniciar el verdadero acuerdo humanitario. Creo que es fundamental que el presidente Uribe inicie esas gestiones del acuerdo humanitario. Están dadas unas nuevas condiciones y hay propuestas sobre la mesa. Está la propuesta de Florida y Pradera por parte de las FARC, está la propuesta de una zona de encuentro, por parte del Presidente con mediación de la Iglesia... pero a lo que tenemos que llegar es a la liberación de todos los secuestrados a través de un acuerdo humanitario.
Hay una experiencia en este acuerdo humanitario, que fue la de mi gobierno, cuando liberamos cerca de 440 soldados y policías en un acuerdo humanitario realizado con las FARC. Entonces aquí creo que hay una posibilidad importante de que el presidente comience a pensar y que los colombianos podamos tener muy pronto en nuestros hogares a todos y cada uno de los más de dos mil secuestrados que en este momento están en distintos lugares de Colombia.
J. Z.: ¿Y el gobierno colombiano, no debe temer que un acuerdo humanitario sea entendido, tanto por las FARC, como por la comunidad internacional, como un acto de debilidad?
A. P.: No, no. Nosotros, en mi gobierno, liberamos a través de un acuerdo humanitario a más de 440 soldados y policías. Yo creo que eso fue importante, hay una experiencia. El propio gobierno del presidente Uribe ha reconocido que el único acuerdo humanitario que se ha hecho en la historia de Colombia fue el que hicimos precisamente nosotros con las FARC, para que regresaran soldados que llevaban seis, siete y hasta ocho años. Ahí hay una experiencia. Ahora falta la decisión política. Creo que el presidente tiene en sus manos esa decisión política y yo estoy seguro de que la comunidad internacional lo va a acompañar en este proceso de lograr el acuerdo humanitario, que además debe servir como el comienzo del fin del secuestro en Colombia.
Creo que sería importante, si vamos a hacer de nuevo un acuerdo humanitario, sentarse con las FARC y con la comunidad internacional, para que las FARC dejen de utilizar el secuestro como un arma política. Que podamos acabar con el secuestro y ese flagelo en Colombia, y que ojalá se puedan dar los pasos para iniciar un nuevo proceso de diálogo y de negociación política.
J. Z.: Zona de encuentro, zona de despeje... ¿pero eso se tiene que dar?
A. P.: Se tiene que dar, llámese ‘zona de despeje' o ‘zona de encuentro'. Y pongo yo el siguiente caso. Para hablar con los paramilitares, hubo una zona de despeje, porque precisamente de lo que se trata, es de generar un espacio para que pueda hablar el gobierno con el grupo insurgente o con el grupo al margen de la ley. En San Vicente del Caguán hubo una zona de despeje igual que Ralito, para hablar las FARC con el gobierno de Colombia. Lo que se necesita es un espacio que le de tranquilidad al gobierno y a las FARC para hacer el acuerdo humanitario y posteriormente, llegar a la liberación de los secuestrados. La ley colombiana lo establece. La zona de despeje Ralito, para dialogar con los paramilitares, se hizo bajo los mismos parámetros legales que la zona de despeje del Caguán. Entonces, la pregunta que yo me hago es la siguiente, ¿por qué se puede despejar para hablar con los paramilitares y no se puede despejar para salvar las vidas de los colombianos que hoy están en cautiverio?
J. Z.: En este sentido, y no soy el primero que lo afirma, existen como dos formas de hacer política por parte del gobierno colombiano. Una es la denominación y las facilidades que se le dan a los paramilitares, y otra muy distinta a la guerrilla.
A. P.: Por lo menos es lo que está sucediendo con el acuerdo humanitario y la zona de encuentro. Por eso nos hacemos la pregunta. Por qué se puede despejar Ralito para hablar con los paramilitares, y no se puede despejar Florida y Pradera u otro lugar en Colombia en la zona de encuentro que ha planteado el presidente Uribe, para liberar a todos los secuestrados. La ley lo autoriza, y la ley es aplicable para todos. Si se puede aplicar la ley para una zona de despeje para las FARC, una zona de despeje para los paramilitares, se puede aplicar también la ley para una zona que permita que todos y cada uno de los secuestrados de Colombia regresen sanos y salvos a sus hogares.
Hay preocupación. Si uno lee las cartas hoy, las pruebas de supervivencia, a uno le queda la angustia y la preocupación de que a veces piensa uno que no es mucho tiempo el que tienen quienes hoy están en la selva de Colombia. Hay que conocer las selvas tropicales para saber en las condiciones físicas que están ellos. Inclusive si usted oye las historias de los propios secuestrados hoy, verdaderamente quienes hemos sufrido el secuestro, como me tocó a mí en carne propia, vemos que están inclusive en condiciones peores que quienes estuvimos secuestrados en una ciudad. Ellos están secuestrados en la selva: paludismo, leishmaniasis, falta de atención médica. En fin, tenemos que ver que cada día que pasa es un día que estamos perdiendo. Y por eso ojalá, podamos muy rápidamente hacer el acuerdo humanitario, para que ellos puedan regresar muy pronto a sus hogares.
J. Z.: Señor Pastrana, ¿y qué hacemos en este contexto con la famosa disputa en torno al apelativo ‘terrorista'?
A. P.: ¿El apelativo ‘terrorista' cuándo nace? El apelativo de ‘terrorista' se lo ponen ellos. No es la comunidad internacional la que denomina qué es terrorismo. Es las FARC con sus atentados. Es las FARC con el uso de cilindros, el ataque a la población civil, el secuestro, el desplazamiento, el reclutamiento de niños que están haciendo actos terroristas... Las FARC tenía estatus político de acuerdo con la ley en la negociación que tuvo con mi gobierno. En el momento en que ellos tomaron la decisión de romper el proceso de paz, es cuando perdieron sus estatus político, y es cuando mis gobierno los lleva ante la comunidad internacional. Al finalizar el gobierno, quedan en la lista de terroristas de Europa y en la lista de terroristas de los Estados Unidos.
Esto tiene un especial significado y por eso las FARC hoy están luchando para tratar de recuperar, o por lo menos de que se les quite ese rótulo. Porque en Colombia siempre creímos en los últimos 50 años, que la única manera de derrotar a las FARC era militarmente. Y en mi gobierno yo tomé la decisión de derrotarlos políticamente. ¿Qué significa esto? Cuando yo llego al gobierno, en muchos países de Europa, las FARC era recibida como los ‘Robin Hood', como los ‘salvadores de Colombia'. Por eso nos dedicamos a que militarmente, -o a través del plan Colombia y el fortalecimiento de nuestras fuerzas armadas-, pudiéramos efectuar acciones contra la guerrilla. Pero por otro lado, ellos tomaron la decisión de no hacer una negociación, de precisamente derrotarlos políticamente, y fue cuando quedaron en la lista de terroristas de Europa y de los Estados Unidos.
J. Z.: Creo que nadie desconoce, ni en Colombia ni fuera del país, que nadie ha tenido más voluntad de diálogo con la guerrilla que su gobierno, el gobierno de Andrés Pastrana. Han pasado los años, ¿cree usted que ha cambiado, de alguna manera, esta falta de voluntad de la guerrilla para el diálogo?
A. P.: Yo creo que puede haber una oportunidad. Como usted dice, yo creo que no ha habido colombiano que se haya jugado todo por la paz, y, como digo yo, hasta su prestigio político. Pero creo que por la paz hay que hacer todo lo que esté al alcance para buscar una solución política negociada. Yo sigo insistiendo en que la solución es política, y es negociada. Que militarmente las FARC no se van a tomar el poder en Colombia, y que para derrotarlos nosotros militarmente, todavía vamos a demorarnos mucho tiempo a pesar de toda la ofensiva que hemos venido realizando los últimos años. Pero yo creo que el acuerdo humanitario puede ser ese primer paso. Si las FARC demuestra que hay voluntad de devolver a los secuestrados, puede abrirse un nuevo espacio, una nueva oportunidad. Y en esto, yo creo que la comunidad internacional va a jugar un papel muy importante. Por eso creo yo que el presidente Uribe debe pensar seriamente en el acuerdo humanitario. Que se nos está pasando el tiempo, pero que de ese acuerdo humanitario, también puede haber una oportunidad política para buscar cómo y de qué forma consolidar la paz en Colombia.
Las FARC tienen que dar señales. Aunque a veces también las señales son contradictorias. Uno no entiende que hace tres o cuatro días liberan a Consuelo y a Clara y ayer secuestren ciudadanos europeos que estaban de turismo en el pacífico colombiano. Esas son señales equívocas ante la comunidad internacional que quiere colaborar, que quiere participar, pero que también exige pruebas y muestras de ese interés de hacer la paz en Colombia.
J. Z.: Y finalmente, ha nombrado usted a la comunidad internacional... ¿necesita Colombia, como se sugiere en los últimos días, una nueva contadora para un eventual proceso de paz?
A. P.: Yo creo que primero necesitamos el acuerdo humanitario. Siempre he insistido en que la comunidad internacional es fundamental en cualquier proceso de paz en el mundo. Incluso si lográramos hacer la paz en Colombia, yo reitero que el garante en muchas ocasiones de ese proceso es, y debe ser, la comunidad internacional. Entendamos que las FARC es un grupo insurgente, hoy catalogado como terrorista, un grupo desconfiado. Quien puede traer confianza frente al estado colombiano, y en eso siempre insistimos nosotros, es la comunidad internacional. Yo creo que al fin ellos han comenzado a entender que la comunidad internacional puede jugar un papel. Ustedes recuerdan, al inicio de mi gobierno, que yo inclusive le propuse a las FARC hablar fuera de Colombia para no tener la presión diaria de los medios de comunicación, la política... para que dialogáramos con tranquilidad, sin presiones. Ellos siempre sostenían que la paz la hacemos en Colombia los colombianos. Esa fue su tesis. Pero yo creo que al final ellos hoy valoran esa participación de la comunidad internacional, porque esa es la comunidad que va a ser garante de cualquiera de los acuerdos a los que se pueda llegar algún día, entre el gobierno y la insurgencia colombiana.
*José Zepeda, es director del Departamento Español de Radio Nederland
Etiqueta: Andrés Pastrana, Chávez, Colombia, FARC, rehenes, secuestro, Uribe
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