Al congelamiento de las relaciones con Colombia anunciado por el presidente de Venezuela, Hugo Chávez, el presidente colombiano, Álvaro Uribe, respondió acusándolo de incendiario, expansionista y legitimador del terrorismo.
El enfrentamiento entre los mandatarios es el más grave desde que ambos están en el poder y resulta de la crisis que suscitó, el viernes, la intempestiva cancelación de la mediación en pro de un acuerdo humanitario para el canje de secuestrados de las FARC por guerrilleros presos, solicitado en agosto por Uribe a su colega venezolano.
“No se aproveche de la necesidad del acuerdo humanitario para venir a Colombia simplemente a intervenir en ella para fomentar un proyecto expansionista”, le espetó ayer Uribe a Chávez desde la población de Calamar, en la región Caribe. “Usted con sus insultos y falta de argumentos hiere la dignidad del pueblo de Venezuela que representa. Necesitamos una mediación contra el terrorismo y no una legitimación. Sus palabras y actitudes dan la impresión de que usted no está interesado en la paz de Colombia sino en que sea víctima de un gobierno terrorista de las FARC, añadió Uribe.
Horas antes, durante su habitual intervención dominical en el programa de televisión ‘Aló presiente”, Chávez había dicho: “Yo declaro al mundo que las relaciones las meto en un congelador porque perdí total confianza en el Gobierno de Colombia” y al referirse al comunicado en el que se le notificó el fin de la mediación, dijo que estaba “cargado de mentiras y era un “escupitajo brutal en nuestro rostro”.
Además, en clara advertencia sobre lo que puede sobrevenir anotó: “Si Uribe quiere romper las relaciones por esto, que lo haga, allá él con su conciencia, yo no las voy a romper, pero qué triste que haya un presidente mentiroso y que no de la cara”.
La confrontación se produce en vísperas de que en Venezuela se vote una reforma constitucional que consagra la reelección indefinida del presidente, y tras avances para el retorno de Venezuela a la Comunidad Andina de Naciones así como en la estructuración de un bloque estratégico binacional cuya frontera de 2.216 kilómetros va desde la península de La Guajira, sobre el Caribe, en el norte, hasta la Amazonia, en el sur.
La crisis
En la madrugada del viernes 23 la Casa de Nariño en Bogotá emitió un comunicado informando que el Gobierno daba por concluida la mediación de Chávez y las gestiones de facilitación que cumplía la senadora colombiana Piedad Córdoba, argumentando que una llamada telefónica que hicieron al comandante del Ejército, general Mario Montoya, ponía en riesgo “la institucionalidad”.
Un primer y cauto comunicado emitido desde Caracas dio cuenta de que el Gobierno venezolano aceptada la decisión “soberana” de Colombia y expresaba “frustración” por la interrupción de las gestiones humanitarias.
Sin embargo, profusas declaraciones del asesor presidencial de Uribe, José Obdulio Gaviria, en el sentido de que Chávez había desacatado la expresa petición de no comunicarse directamente con el alto mando de las Fuerzas Armadas y extralimitado en sus gestiones de mediador poniendo en riesgo asuntos de seguridad nacional, generaron otra airada declaración desde Caracas.
El sábado Chávez dijo que se sentía “traicionado” por Uribe de quien hubiera esperado que antes de divulgar la determinación de poner fin a la gestión le hubiera informado directamente. “Tomo nota”, dijo al tiempo que advirtió que se verían afectadas las relaciones binacionales.
Según dijo, la ruptura se produjo porque al haber encontrado una formula que trascendiera el canje de prisioneros y avanzara hacia un proceso de paz con las FARC “las presiones sobre Uribe fueron de tal magnitud que reventaron esto (…) hizo saltar todas las alarmas en algunos círculos de Bogotá y Washington y empezaron las presiones''.
18 puntos
En Bogotá la advertencia y el tono que fue adquiriendo la crisis condujo a que un Consejo de Ministros convocado por Uribe para un balance de gestión se trocara en la preparación de un comunicado de respuesta de 18 puntos, que leyó el Comisionado para la Paz, Luís Carlos Restrepo, cuya gestión Chávez había puesto en entredicho la víspera al decir que tenía “dudas de si era “Comisionado de Paz o de Guerra".
En un tono relativamente conciliador, el comunicado hace un recuento de los últimos episodios de las gestiones de mediación precisando las infidencias e inexactitudes que atribuye a Chávez y señalando los atentados de las FARC contra 12 candidatos a comicios regionales y a un gobernador, así como la muerte en cautiverio de un ex ministro, un ex gobernador y 11 diputados.
En cuanto al punto neurálgico que condujo a la ruptura, señala que el Gobierno “no puede permitir que los terroristas de las FARC continúen con la práctica de combinar las formas de lucha", mediante la cual secuestran, asesinan y trafican con drogas, mientras se relacionan con sectores de la comunidad nacional e internacional".
Además que hará "todos los esfuerzos para la liberación de los secuestrados y espera que las FARC, en lugar de insistir en su torpeza terrorista, entreguen los secuestrados al presidente Chávez o al presidente de Francia, Nicolás Sarkozy, o a la Cruz Roja Internacional cuanto antes y de manera unilateral".
Desolación en las familias
En medio de la desolación y el desconcierto durante el fin de semana se prolongaron las airadas reacciones de los familiares de los 45 soldados, policías, políticos y extranjeros, llamados ‘canjeables’ en poder de las FARC, algunos desde hace diez años.
Los pronunciamientos oscilaron entre ruegos para que el Gobierno “reconsidere” la abrupta decisión y señalamientos al presidente Uribe por su “falta de voluntad política” para el acuerdo humanitario. Aferrados a una leve esperanza del retorno de los suyos y sin aceptar que la gestión internacional se agotó, muchos se dirigieron a Chávez y a Córdoba para que prosiguieran con sus gestiones, independientemente de lo que el Gobierno colombiano determinara.
Entre los rehenes en poder del mayor movimiento guerrillero de Colombia se encuentran tres estadounidenses y la ex candidata presidencial Ingrid Betancourt, quien también es ciudadana francesa y en cuya liberación está empeñado el Gobierno de Sarkozy.
“Perdimos la oportunidad de tener una parte importante de los retenidos en la selva aquí en diciembre y eso hubiera sido una inmensa alegría para el país y el comienzo de un proceso de paz en enero”, dijo a Radio Caracol la senadora Córdoba que este lunes deberá reincorporarse a su función legislativa y el martes comparecer en una audiencia sobre las interrumpidas gestiones que cumplió.
El pretexto
Cada vez más desde distintas vertientes se coincide en que la verdadera razón de la cancelación de la mediación del presidente venezolano parece estar en que la alta exposición internacional lograda por las FARC en los tres meses que duró la gestión de Chávez no estaba calculada y resultó inaceptable para el Gobierno colombiano.
Además, habrían surgido presiones desde Washington en el sentido de que su principal aliado en la región estaba delegando demasiado juego a su principal contradictor y que, incluso, podrían quedar por fuera de la negociación de intercambio que afecta a los tres ciudadanos estadounidenses.
El director de la Fundación Seguridad y Democracia, Alfredo Rangel, opina que la razón no fue de orden protocolario sino que al Gobierno le resultó “inaceptable la recuperación del protagonismo y el reconocimiento político que las FARC estaban logrando con la negociación (…) ahora estamos peor que al comienzo (pues) el Gobierno no solamente suspendió la mediación, sino parece que también ha descartado la búsqueda de un intercambio humanitario en el futuro”.
Las consecuencias
En el extremo más negativo de las consecuencias de la crisis está el riesgo de ruptura diplomática que se desprende de las declaraciones de Chávez y que según la senadora Córdoba, es real. "Yo me comprometo a que el presidente Chávez reconsidere la posición de llevarse la embajada de Venezuela, de tomar decisiones que no nos van a ayudar”, dijo la senadora a Radio Caracol.
En los sectores de la producción y el comercio existe nerviosismo y se espera que no se llegue a ese extremo, además confían en que prevalezca la ‘cordura económica’, se mantenga la balanza comercial y no se estanquen megaproyectos de infraestructura como un gasoducto y otros que conforman una alianza estratégica binacional.
La expectativa de exportaciones colombianas a Venezuela para 2007 oscila entre 4.000 y 6.000 millones de dólares, siendo este el segundo mercado más importante después de Estados Unidos. De acuerdo con cifras de la Asociación de Exportadores, hasta agosto el flujo de comercio era de 2.757 millones de dólares.
La presidenta de la Cámara Colombo-Venezolana de Comercio, María Luisa Chiappe, dijo que aspira a que "prevalezca la concordia" y no se llegue al punto crítico de la ruptura.
Desde el punto de vista de las gestiones hacia un intercambio con las FARC, la etapa de la mediación internacional finalizó. “La guerrilla debe entender que el único interlocutor válido es el Gobierno. Los escenarios internacionales que se le abren a las FARC, en vez de acelerar la liberación de los secuestrados, la retardan”, dijo el comisionado Restrepo.
Seguirá en suspenso la labor de España, Suiza y Francia que conforman el llamado ‘grupo de facilitación’, al margen desde agosto cuando la mediación fue encomendada a Chávez.
También queda en vilo la mediación venezolana con el guerrillero Ejército de Liberación Nacional, ELN, que tenía prevista una reunión de las partes en Caracas, el 16 de diciembre para la cual, según Chávez, ya había "una posible fórmula" para de entendimiento.
Uribe y Chávez
De diverso signo ideológico Uribe y Chávez comparten entre otras cosas la intemperancia verbal, el estilo populista, la sintonía mediática con las masas, la vocación por la reelección y el culto a Bolívar.
Ese carácter y estilo se manifestó el 31 de agosto al término de una reunión de ocho horas con ocasión de la ceremonia de oficialización de la mediación de Chávez para el intercambio humanitario, transmitida en directo por televisión desde Hatogrande, residencia campestre de los presidentes colombianos, que fuera casa de habitación de Simón Bolívar.
La puesta en escena al aire libre congregó a los protagonistas de la actual controversia en un tono de camaradería e informalidad tropical que incluyó citas del Libertador, recetas de cocina y, por supuesto, himnos marciales. Esa velada marcó el estilo ampuloso que entonces ambos mandatarios quisieron imprimir a la gestión que finalmente se les salió de madre y hoy tiene a los dos gobiernos a punto de romper relaciones.
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