El presidente colombiano, Álvaro Uribe, avanza hacia el último tramo de la campaña por la reelección en medio de denuncias sobre infiltración paramilitar en instituciones encargadas de incautar bienes a narcotraficantes, asignar créditos agrícolas, y supervisar empresas de vigilancia privada.
Si bien incluso se denuncia un presunto fraude electoral en la campaña que lo condujo al poder en 2002, las más comprometedoras imputaciones provienen de ex altos funcionarios del Departamento Administrativo de Seguridad (DAS) - los servicios de inteligencia nacionales -, como Rafael García. Este ex jefe de informática del organismo de seguridad, quien actualmente permanece detenido y es investigado, declaró a la revista 'Semana' ser testigo de primera mano de acontecimientos relacionados con un complot contra el presidente de Venezuela, Hugo Chávez. Por su parte, hace dos años, el Gobierno venezolano denunció el complot, y lo atribuyó a hombres al mando de Rodrigo Tovar, alias 'Jorge 40', jefe paramilitar, hoy desmovilizado.
García aseguró al semanario que existe una relación en la conspiración para asesinar a Chávez, entre el jefe paramilitar y el ex director del DAS, Jorge Noguera. A su vez, desde la italiana Milán, donde se desempeña como cónsul tras abandonar el DAS, Noguera declaró al diario El Tiempo que, efectivamente, se reunió varias veces con el jefe paramilitar, pero siempre con el consentimiento del Alto Comisionado para la Paz, Luis Carlos Restrepo.
Las críticas más graves provienen de contrincantes de Uribe para los comicios presidenciales del próximo 28 de mayo. "Hay una especie de co-gobierno, una tolerancia más o menos abierta, más o menos velada, a la influencia de los paramilitares". Así lo denunció el ex alcalde de Bogotá, Antanas Mockus, candidato de la Alianza Social Indígena, refiriéndose a la asignación de créditos agropecuarios a recomendados de paramilitares, a la incautación de tierras a capos de la mafia, las cuales posteriormente regresaban a sus manos; así como a las conversaciones entre Noguera y 'Jorge 40'.
"Si uno sólo de los cargos formulados tuviera fundamento, la legitimidad del Gobierno se vendría al suelo", afirmó, contundentemente, el jurista y candidato del izquierdista Polo Democrático Alternativo, Carlos Gaviria. El ex magistrado de la Corte Constitucional calificó de sórdido al actual régimen. A su juicio, lo que está ocurriendo en Colombia se asemeja "a esos gobiernos subterráneos y turbios que utilizan sus oficinas de inteligencia para conspirar contra sus opositores y para destruir expedientes que puedan comprometer a sus amigos".
Ya no se trata de denuncias de ONGs sino de acusaciones muy serias de crímenes de Estado, opina Horacio Serpa, aspirante, por tercera vez, a la presidencia en representación del Partido Liberal (PL), ex Procurador, ex Ministro del Interior, y durante la actual Administración, ex embajador en Washington ante la Organización de Estados Americanos (OEA).
Las denuncias incluyen rumores en voz alta que, en la última semana, han acaparado las primeras planas de diarios y revistas, así como algunas revelaciones inesperadas. Todo indica que la presión de la olla en la que, durante tres años largos, se han cocinado los acuerdos entre el Gobierno y las paramilitares Autodefensas Unidas de Colombia, desmovilizadas en un 80 por ciento, está a punto de estallar.
Es tal la ebullición que ya hasta se compara a Uribe y su ex jefe de Inteligencia, Jorge Noguera, con el dúo peruano conformado por el ex presidente Alberto Fujimori, y su asesor de seguridad, Montesinos; el primero, preso en Santiago de Chile, y el segundo en Lima.
Pero, el Presidente se bate con el arrojo de un tahúr y la pericia de un domador de potros, oficio del que se ufana y hace gala, razón por la cual, ayer preguntó airado a los periodistas de la Emisora W a quienes concedió una larga entrevista: "¿Entonces, va a hacer carrera ahora la tesis de que me robé las elecciones del 2002, y de que nuestra campaña tenía el propósito de un fraude electoral? Es que mis enemigos suelen decir: 'es que Uribe es Fujimori', ¡Por Dios! Fujimori era un hombre desconocido y, por tanto, impredecible. Mi carrera política ha sido muy larga. Todo lo que he ejercido de Seguridad Democrática, en la Presidencia, era predecible porque el país conocía todo lo que yo pensaba en esa materia".
El presidente Uribe, quien conserva, por ahora, en las encuestas una imagen favorable e intención de voto de más del 50 por ciento, dedica las dos primeras horas de su jornada matutina a atender, desde la sede de su campaña, a los reporteros de radio de provincia. Y, en ocasiones, como ayer martes, capotea interrogatorios incisivos de periodistas de emisoras capitalinas con audiencia nacional e internacional.
A menos de dos meses de jugar su suerte en las urnas para prolongarse otros cuatro años en el poder, Uribe tiene a su haber que logró en la pasada legislatura la aprobación de una Reforma Constitucional que le permitió su reelección inmediata, y que consiguió el apoyo de parte de la bancada opositora para una Ley de Garantías electorales que lo protege, aunque parcialmente.
Además, quien llegó al poder en 2002 como disidente del PL, obtuvo en los comicios legislativos de marzo pasado la mayoría parlamentaria en una sumatoria de partidos, emblemas y coaliciones. Algunas de éstas eran tolerantes con cierto travestismo político, pues convocaron ahora a algunos miembros electos tras haberlos expulsado como candidatos por tener un pie en la sombra y otro en el Congreso.
Aún está por ver si, esta vez, funcionará la investigación encomendada a un equipo especial al mando del fiscal General, Mario Iguarán. O si, como pronostica el analista Pedro Medellín, "todos mirarán para otro lado"
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