El premio holandés a la resistencia, conocido como Geuzenpenning, ha sido concedido este año a la política colombiana Ingrid Betancourt, quien desde el 23 de febrero del 2002 permanece secuestrada por las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia. El galardón, instituido en homenaje a 15 miembros del grupo de Resistencia ‘De Geuzen' que fueron fusilados el 13 de marzo de 1941, durante la Segunda Guerra Mundial, se otorga a personas e instituciones que se dedican a defender la democracia.
La ceremonia tuvo lugar en la ciudad holandesa de Vlaardingen, y el premio fue recibido por Yolanda Pulecio y Melanie Delloye, madre e hija, respectivamente, de la galardonada. Cor Doeswijk tuvo la oportunidad de conversar con ellas, y con Marjan Lodewijk, integrante del Comité Ingrid Betancourt, de Holanda.
Radio Nederland: ¿Qué representa para usted recibir este galardón, en nombre de su hija, aquí en Holanda?
Yolanda Pulecio: Este premio tiene un significado muy especial para nosotros, porque representa precisamente la lucha de la resistencia en la Segunda Guerra Mundial, una lucha por la defensa de la democracia, de la libertad, contra la impunidad y en defensa de unos principios tan importantes como aquéllos por los que ha luchado mi hija en Colombia. Además, en estos momentos tan duros de su secuestro, nos ha infundido esperanza y fuerza para seguir en la lucha que adelantamos por su libertad y la de todos los secuestrados en Colombia.
Radio Nederland: ¿Por qué se ha concedido el premio Geuzenpenning a esta familia?
Marjan LodewijkPosiblemente porque Ingrid Betancourt es una mujer muy valiente, que ha luchado, en un país donde es bastante difícil, por una vida y un futuro mejor para todos los colombianos, y no sólo para una elite.
Radio Nederland: Hace ya más de dos años que no ves a tu madre. Me imagino que debes tener sentimientos encontrados. Por un lado, orgullo por los premios que recibe pero, al mismo tiempo, tristeza porque ella o puede recibirlo personalmente.
Melanie: Obviamente nos hubiera encantado que fuera ella la que recibiera el premio, pero creo que, en la situación actual, no debemos concentrarnos en la tristeza ni en el dolor porque eso no conduce a nada. Lo único que podemos hacer es pensar cómo se puede seguir luchando inteligentemente para que se llegue a una liberación no sólo de mi mamá sino de todos los secuestrados. Por eso, recibir este premio no me entristece en absoluto, al contrario, alimenta nuestras esperanzas de que aumente la presión internacional, de que el Gobierno colombiano y las FARC desistan de ese cruel juego de terquedad, de que se conceda prioridad a la vida y a la libertad, y de que regresen los secuestrados.
Radio Nederland: Pues es ahí donde estriba el problema, pues parece otra vez lejano el acuerdo humanitario al que se creía llegar. Recientemente, un analista y ex guerrillero, Antonio Sanguino, declaró que lo grave no es la distancia en las posiciones sino la falta de un escenario de diálogo para negociar los términos del acuerdo humanitario. ¿Coincide con esa apreciación?
Yolanda Pulecio: En Colombia se está luchando una guerra violenta y salvaje, y no un conflicto, como lo dijo el presidente Uribe en Estrasburgo. Entonces, tenemos derecho a que esa guerra se humanice, sencillamente en virtud del Derecho internacional humanitario que Colombia suscribió al adherirse al Tratado de Ginebra. Humanizar la guerra significa que las personas inocentes que están inmersas en el combate recuperen su libertad. Se puede hacer un intercambio entre combatientes, entre los soldados y los policías que llevan casi siete años, y algunos más, en la selva como rehenes de la guerrilla, y los guerrilleros que están en la cárcel. Al hacerlo, la guerrilla liberaría a los secuestrados por motivos políticos, es decir los senadores, los diputados, mi hija, Clarita y los tres norteamericanos. En total, se liberaría a unas 60 personas. Pero, igualmente importantes son los soldados y los policías que permanecen en una situación demasiado dolorosa. Yo he estado en contacto con sus familias, que son campesinos sanos, modestos. Si los soldados estaban luchando por su país, si estaban combatiendo por los colombianos contra la guerrilla, ¿cómo es posible que el Gobierno los deje que se pudran en la selva y no haga nada por liberarlos?
Radio Nederland: ¿El hecho de que, justamente por Ingrid Betancourt, esta situación se haya internacionalizado a tal grado, permite abrigar cierta esperanza de una solución a corto plazo? ¿Es posible que el mundo no se preocupe tanto por humildes soldados humildes, pero que, tratándose de una política conocida, el tema puede salir más a la palestra?
Marjan: Yo creo que sí. La cara de Ingrid Betancourt y Clara Rojas ya tienen un nombre y apellido, y las conocemos en Europa. Ahora, los demás, los olvidados en la selva, como dice la señora Pulecio, también son algo más conocidos. A mi juicio, la presión internacional cuenta en Colombia, aunque el actual presidente lo niegue y sostenga que los demás países no pueden influir en Colombia. No comparto esa opinión, pues con la globalización actual, no podemos pretender que estamos solos en el mundo, eso es imposible.
Radio Nederland: La ONU ha dicho que el Gobierno de Álvaro Uribe no avanza mucho en materia de cumplimiento y recomendaciones sobre derechos humanos. Además, si bien ha fustigado aún más a las guerrillas y las Autodefensas, ha criticado acerbamente al Gobierno. ¿Tendrá influencia la crítica expresada por Naciones Unidas?
Melanie: Pienso que sí, pues es importante que el mundo se entere de la situación colombiana, es decir, que la guerra que se está luchando en Colombia es absurda, que quien sufre es el pueblo, que algunas familias tienen un hijo en la guerrilla y otro en el Ejército. Es una guerra entre colombianos, entre hermanos y, por tanto, no debería ocurrir. Considero importante tanto la presión internacional como la atención de la organizaciones internacionales por la situación colombiana. Yo creo que Naciones Unidas, a través de James Lemoyne, ha demostrado estar dispuesta a ayudarnos a hallar una solución para un acuerdo humanitario; a mediar entre la guerrilla y el Gobierno colombiano. Pero, el Gobierno rechaza toda solución que se le propone y, por el momento, sigue actuando con completa indiferencia respecto a los secuestrados. Por eso es tan importante recordarle al presidente Uribe cuál es su deber, su responsabilidad ante todos los secuestrados. Su responsabilidad con los soldados y los policías es directa porque ellos fueron a las montañas a combatir por Colombia, por el Estado colombiano. Ojalá la comunidad internacional siga ejerciendo presión.
Radio Nederland:¿Actúa la Iglesia como el interlocutor oficial con los movimientos guerrilleros?
Yolanda Pulecio: La Iglesia es la única que se ha comprometido decididamente a ayudarnos, solidariamente, y ha logrado reunirse con la guerrilla y transmitir sus mensajes al presidente. La Iglesia actúa como mediador porque el presidente no ha querido nombrar una Comisión negociadora, mientras que la guerrilla nombró la suya a principios del 2002 y aún sigue esperando. ¡La guerrilla quiere negociar! A veces se nos reprocha que criticamos al Gobierno y no a la guerrilla, pero eso no es verdad. Durante mucho tiempo le suplicamos que tuviera una intervención humana, pues estaba perdiendo todo el liderazgo y actuaba como terroristas, mientras que, en el pasado, tenía un discurso, una ideología. Pero, la guerrilla nombró la Comisión negociadora, en cambio el Gobierno se ha negado. Otro mediador es Alfonso López, un ex presidente de Colombia. Pero, siempre que él hace recomendaciones, el Gobierno lo desautoriza. Y si la guerrilla trae un mensaje que nos da un poquito de esperanza, el presidente Uribe pone impedimentos. No entendemos esa situación. Lo mismo le pasó a James Lemoyne. No entendemos por qué el presidente está empeñado en un éxito militar. Nosotros le decimos que no tiene derecho a sacrificar a toda la gente que está en el medio. Además, un éxito militar es imposible, la violencia trae más violencia. La guerra no es la solución para conseguir la paz.
Radio Nederland: Entonces, puesto que la Iglesia no tiene poder, ¿surge un inconveniente porque la guerrilla no tiene un verdadero interlocutor para negociar?
Yolanda Pulecio: Exacto, eso lo dijo hace cuatro días Raúl Reyes. La guerrilla ha dialogado con la Iglesia, recibe los mensajes y actúa con toda la intención. Pero mientras el Gobierno no nombre un mediador con capacidad de decidir en nombre del presidente, será muy difícil lograr cualquier solución.
Radio Nederland: ¿La exigencia del Gobierno colombiano de que se libere a todos los secuestrados impide también una solución?
Yolanda Pulecio: En primer lugar, el Gobierno alega que se niega a negociar con terroristas, pero eso no le impidió negociar con los paramilitares, que son los peores terroristas. Entonces nosotros pusimos el grito en el cielo. Después el presidente alegó que eventuales negociaciones causarían gran malestar en las tropas. Entonces le replicamos que los combatientes actuales se sienten justamente estimulados si el Gobierno, el Estado colombiano, muestra preocupación genuina por el futuro y la vida de sus soldados. Y como ya ha agotado las disculpas, hemos terminado en un impasse; las puertas se han cerrado a ambos lados. Por eso es tan importante el premio. Dios quiera que tanto en Colombia como en todo el mundo se comprenda la razón del galardón, que se comprenda nuestra lucha y la importancia del apoyo de la comunidad internacional para lograr la libertad de los secuestrados en Colombia.
Radio Nederland: El ofrecimiento del Gobierno francés de recibir a todos los guerrilleros, para canjearlos o concederles asilo en Francia, fue rechazado por las FARC, ¿Forma ese ofrecimiento parte de la lucha que ustedes llevan a cabo para encontrar una solución y a la vez divulgar a escala internacional esa situación?
Melanie: Es un gran gesto por parte del presidente Jacques Chirac, porque muestra de verdad que su Gobierno está dispuesto a encontrar, junto con el colombiano, soluciones concretas que posibiliten la liberación de los secuestrados. Además, nos apoyan otros países europeos, como Italia, Bélgica y Holanda. A través de este apoyo concreto podremos abrirle los ojos al Gobierno colombiano y hacer que las cosas cambien y cambien rápido. No debemos olvidar que el tiempo pasa y no es gratuito, sino irrecuperable. No debemos olvidar que algunos soldados permanecen ya siete años secuestrados. ¿Quién le devuelve esos siete años a las madres que aguardan esperando a sus hijos? ¿Quién nos va a devolver los dos años que hemos pasado sin mamá? El tiempo no puede seguir pasando así, porque es vida humana, y por eso hay que hacer que las cosas se arreglen, y se arreglen rápido.
Radio Nederland: Pero, el Gobierno sigue insistiendo en el sistema de mano dura.
Yolanda Pulecio: Desgraciadamente recibe el apoyo de Estados Unidos y, desde luego, la ayuda en armamento. Yo le dije al embajador estadounidense que, en mi opinión, ésa no era una política para un país tan pobre, que en vez de desplegar una política de muerte, Estados Unidos debería seguir una de vida para todos los cinturones de miseria que hay en las ciudades de Colombia. Le recordé que la gente se está muriendo de hambre porque no hay empleo, no hay soluciones de vida, no hay educación, salud, seguridad; que sería mejor que nos ayudaran a solucionar esos problemas, a combatir la pobreza. Estoy segura de que muchos de los se unen a la guerrilla o a los paramilitares han buscado en esa solución una oportunidad en su vida. Para comenzar, la solución sería buscar por algún lado la paz en el país. La guerra no es la solución.
Radio Nederland: ¿Cómo se percibe en Holanda esta situación? ¿Despierta el interés de los holandeses?
Marjan: Menos que en Francia, donde el libro de Ingrid Betancourt ha tenido un éxito mucho más grande. Pero, debemos destacar que contamos con el apoyo de la prensa y de algunos políticos bastante importantes, como Boris Dittrich, quien nos ha apoyado desde el año pasado con ocasión de la conmemoración, en Amsterdam, del primer aniversario del secuestro de Ingrid. Además, el pasado junio visitó Colombia junto con otros parlamentarios holandeses, y todos ellos han visto, por lo menos parcialmente, cómo es la vida en Colombia, y se sienten más cerca. Han visto que es un país muy lindo, donde hay gente muy simpática y que no es un país del Tercer Mundo donde no hay nada.
Radio Nederland: En días pasados, Raúl Reyes aseguró que Ingrid y los demás secuestrados se encuentran bien. Pese a que la noticia puede darle cierto alivio, sobre todo con la grabación de video de hace algunos meses, me imagino que estar verdaderamente bien significa estar otra vez juntas.
Melanie: Obviamente, es reconfortante saber que están bien de salud pero, no se puede estar bien cuando se está secuestrado, metido en una selva con todas las enfermedades que eso incluye, con los operativos militares que se llevan a cabo todo el tiempo, es decir con una constante amenaza de muerte. Desde luego que eso no es vida, porque le están robando a uno tiempo de vida. Y la libertad es algo con lo que no se puede jugar, y además el secuestro es un crimen. Por tanto, debemos luchar contra el secuestro en todas partes donde ocurra.
Radio Nederland: ¿Es ése el mensaje que le quieren dar al mundo?
Yolanda Pulecio: Efectivamente. Primero que todo, que el mundo ntero se haga consciente de que, en nuestro siglo, no pueden existir situaciones tan inhumanas e injustas, y que las sociedades del mundo no pueden permitir que continúen. No es solamente por mi hija, sino por todos los que han perdido la libertad injustamente. Que todos seamos conscientes y solidarios y no actuemos con indiferencia sólo porque no se trata de ningún familiar nuestro. No podemos permitir que el mundo siga tolerando esas injusticias.
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