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"La locura de la picazón"

Sergio Acosta

05-01-2001

En Colombia, según denunció en su primera plana a finales de diciembre el diario holandés NRC Handelsblad, muchas personas, pero sobre todo niños, sufren las consecuencias del uso de herbicidas para combatir las plantaciones ilegales de coca. Una noticia que sorprendió a las autoridades del país, pero que no resulta una novedad para los conocedores de los entresijos de la lucha contra la droga.

coca_sprayTropas del Ejército colombiano destruyeron un gigantesco centro de producción de cocaína en el departamento de Putumayo, en el Sur del país y fronterizo con Ecuador y Perú. En total se incineraron cuatro toneladas de hoja de coca, según informaron fuentes militares. La acción tuvo lugar en una zona selvática del municipio de La Dorada, una conflictiva zona próxima a la frontera con Ecuador, donde operan guerrilleros de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia y paramilitares de ultraderecha. Esta noticia de la agencia francesa de prensa, AFP, encaja perfectamente en la realidad colombiana. Aunque semanalmente llegan cables semejantes, de vez en cuando escuchamos noticias que nos alarman, y con seguridad no sólo a nosotros. Esta vez leímos la noticia en el prestigioso diario holandés NRC Handelsblad.

Con el titular "Gek van de jeuk", que en español equivaldría a "La locura de la picazón", Marjon van Royen, corresponsal del periódico en la región, afirma que muchas personas se han visto afectadas por la utilización de herbicidas durante las fumigaciones de plantaciones ilegales de hoja de coca y amapola, y agrega que en una reserva indígena en el sur de Colombia, un 80% de los niños sufre irritación en los ojos e infecciones en la piel.

En su exclusivo artículo la periodista se quedó profundamente consternada por lo que vio al visitar la zona. Al dirigirse a las autoridades militares responsables de la fumigación la respuesta fue clara: ¡ Se está inmiscuyendo en los asuntos internos de Colombia!  Van Royen completó su información con datos facilitados por un portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores de los Estados Unidos, quien dijo desconocer que los nuevos agroquímicos tengan efecto nocivo para la salud. Se trata de productos relativamente nuevos como Roundup Ultra y Cosmoflux. Los científicos no descartan que las enfermedades anteriormente mencionadas sean consecuencia de la nueva composición de estos agroquímicos. En conversación con Radio Nederland, Martin Jelsma, Coordinador del Programa Drogas y Democracia del Transnational Institute, con sede en Amsterdam, afirmó que, si bien faltan las pruebas científicas, existe una clara relación entre los químicos y las enfermedades. Por un lado, porque unas dos semanas después de la fumigación, los padecimientos desaparecen o disminuyen. Tras conocerse la noticia publicada en el NRC Handelsblad, los expertos del Transnational Institute empezaron a analizar los nuevos agroquímicos, sobre todo el Cosmoflux, y llegaron a la conclusión de que, junto con el Roundup, efectivamente se trata  fórmulas nuevas, y que se requiere tiempo y mucho dinero para poder llegar a pruebas científicas que demuestren los perjuicios que pueden ocasionar a la salud.

Según Jelsma, ya desde hace algunas semanas el Instituto estaba al tanto de estos cambios y de los nuevos productos, sobre todo por una prueba clara: los campesinos constataban que ahora las plantaciones de coca empezaban a morir un par de días después de las fumigaciones, mientras que antes tardaban 10 días en marchitarse.

Como ya es conocido, el programa de erradicación en el sur de Colombia se efectúa con el apoyo financiero de los Estados Unidos. El criticado Plan Colombia, que no abarca solamente el sur del país, y que precisamente debe comenzar oficialmente este mes, contempla la fumigación de la hoja de coca, y otros actos en la lucha contra la droga en todo el país. Estados Unidos aportará 1.300 millones de dólares en ayuda económica y militar. Desde el pasado 19 de diciembre, en lo que ha sido interpretado como el anticipo de esa ofensiva, la Policía Antinarcóticos fumigó 4.500 hectáreas de plantaciones de coca, al parecer con los nuevos productos. Las FARC, comprometidas en un proceso de paz con el Gobierno del Presidente Andrés Pastrana, decretaron el pasado mes de septiembre un "paro armado" en Putumayo, desde donde, se calcula, proviene el 50 % de la producción de estupefacientes. El paro fue convocado en protesta por la inminente aplicación del Plan Colombia y por la presencia de paramilitares en la región.

Los observadores están convencidos de que estamos ante una abierta lucha, tanto dentro como fuera del país, entre las fuerzas de los que tienen el poder en la región. La lucha por la erradicación de la hoja de coca es una batalla dirigida según los intereses de los Estados Unidos.

Nadie quiere investigar por qué hay tantas enfermedades de la piel y los ojos, diarrea o dolor de cabeza. Mientras tanto " La locura de la picazón" continúa, y la víctimas, como siempre, siguen siendo la indefensa población civil.

Etiqueta: Colombia, FARC, fumigaciones, Plan Colombia

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