El juez chileno Alejandro Solís condenó a cadena perpetua al ex jefe de la policía secreta del dictador Augusto Pinochet, Manuel Contreras, y a distintas penas a otros ocho procesados por el crimen del ex jefe del Ejército Carlos Prats y su esposa. Se trata de las condenas más altas dictadas hasta la fecha en contra de oficiales violadores de derechos humanos.
De izquierda a derecha: El dictador Augusto Pinochet y Carlos Prats |
El general Prats fue Ministro del Interior, ministro de Defensa y Vicepresidente de la República.
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En 1973 la polarización política y social alcanzaría su cotas más altas. Era grande la presión para destituir al Presidente Allende. La oposición demandaba abiertamente la intervención de las Fuerzas Armadas.
El 29 de junio se produce una intentona golpista conocida como el Tancazo, en la que un sector del Ejército sacó sus tanques a la calle. El general Prats, al mando de tropas leales, logró controlar a los rebeldes. 20 personas perdieron la vida. Prats decide renunciar y pasar a retiro, no quería ser el culpable de una división de las Fuerzas Armadas.
Tras el golpe militar del 11 de septiembre de 1973, el día 15 del mismo mes abandona el país rumbo a Argentina. En Buenos Aires trabajó como contador público.
A las 00.50 hrs. del 30 de septiembre de 1974 el general Carlos Prats y su esposa Sofía Cuthbert regresaban de una cena en casa de Ramón Huidobro, ex embajador de Chile en Argentina. Llegó a su domicilio en el barrio de Palermo. Al bajar de su automóvil y tras una balacera, se sintió una gran explosión que acabó con la vida del matrimonio Prats-Cuthbert. El matrimonio dejaba tres hijas.
Operación Cóndor
La Comisión chilena Rettig, que investigó la historia de las violación de los derechos humanos durante la dictadura estableció, mediante el testimonio de un ciudadano norteamericano, prestado en juicio, claramente que ese mismo agente de la DINA confesó su participación en el atentado que costó la vida a los Prats. En cuanto al método, en los casos Prats y Letelier se utilizó una bomba colocada en una parte similar del automóvil de las respectivas víctimas.
Nada hace dudar que estamos ante un asesinato comprobado, realizado en el marco de la llamada Operación Cóndor. Y todo hace suponer que la dictadura militar chilena decidió tempranamente deshacerse de aquellas figuras que pudiesen obstaculizar el éxito del golpe militar. Esta es una forma de entender el atentado frustrado de dos pistoleros en contra del ex vicepresidente Bernardo Leyton y su esposa, en Roma en 1975. El asesinato de Orlando Letelier y Ronnie Moffitt, 21 de septiembre de 1976. Crímenes selectivos extraterritoriales que esperaron más de 30 años para se hiciera justicia.
El jefe de todos los condenados murió sin recibir condena, pero ya nadie duda que las órdenes fueron suyas. Así lo cree también la hija de Carlos Prats, Angélica:
"Por lo tanto para nosotros ha quedado muy fuertemente plasmada la responsabilidad que tuvo el general Pinochet. Lo que pasa que no logró la justicia chilena asumir esa responsabilidad de juzgarlo, pero para nosotros la investigación dejó muy claro la participación de toda la cúpula militar que participó en este tema. Siento que el ejército tiene que hacer una reflexión muy profunda y reaccionar al valor que tiene el fallo judicial. Es tan profundo el tema, es tan valórico... lo que hubo ahí es una traición de los pares de un comandante en jefe. De modo que la reflexión del Ejército tiene que ir encaminada a cómo prever que nunca más sucedan estas cosas".
La Justicia chilena ha cambiado y la impunidad de la que gozó la dictadura militar concluyó hace casi diez años, cuando fue detenido en Londres Augusto Pinochet. Hoy, en Chile, se ventilan más de 700 casos por violaciones a los derechos humanos.
El dolor no se repara
Angélica Prats consultada por Radio Nederland sobre las secuelas del drama, dijo que nada puede reparar el dolor sufrido... "Sí, eso se siente muy fuertemente... y de verdad que es claro... nada, nada, nada repara. Lo que pasa es que también uno sigue, no sé. Hay algo en la vida que a uno le permite seguir viviendo, volver a sonreír, volver a creer, volver a tener esperanzas, y tener una misión, y dentro de esa misión claramente nosotros sentimos que nos correspondió aportar con una verdad".
*Jose Zepeda Varas es Director del Departamento Español de Radio Ndederland
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