La ceremonia se efectuó ante enfervorizados seguidores del ex dictador y con la presencia de la ministra de Defensa, Vivianne Blanlot, quien fue blanco de silbidos. La titular concedió poca importancia a los silbidos provenientes de minorías que se mantienen entre el odio y el resentimiento.
La ceremonia se efectuó ante enfervorizados seguidores del ex dictador y con la presencia de la ministra de Defensa, Vivianne Blanlot, quien fue blanco de silbidos. La titular concedió poca importancia a los silbidos provenientes de minorías que se mantienen entre el odio y el resentimiento.
El hecho mas insólito ocurrió durante la intervención del nieto del general Pinochet, capitán de Ejército en servicio activo Augusto Pinochet Molina, quien criticó a los jueces y alabó a su abuelo por haber derrotado al marxismo por la vía armada. Esta actitud fuera de todo protocolo motivó la molestia del Gobierno, que pidió sanciones inmediatas para el oficial.La jornada había comenzado muy temprano con la presencia de miles de personas que, en las afueras del recinto militar, esperaban rendir su último homenaje al fallecido dictador. Se dieron cita representantes de los partidos de derecha, representantes del empresariado y ex colaboradores del gobierno de facto. La urna con los restos de Augusto Pinochet permaneció por dos horas instalada en el centro del Patio Alpatacal de la Escuela Militar de Santiago. Allí se celebró la misa exequial a cargo del obispo castrense Juan Barros Madrid, quien, al hacer alusión al Golpe de Estado, causó gritos de emoción especialmente cuando hizo referencia a las “circunstancias complejas” que obligaron a Pinochet a tomar esta decisión.
Seguidamente, tras los discursos de rigor, el toque de clarín y la entrega del pabellón nacional a Lucía Hiriart dieron inicio a la etapa final de los funerales de Augusto Pinochet. Coincidiendo con el funeral, en el centro de Santiago se realizaban diversos actos de rechazo, a los que asistieron masivamente jóvenes universitarios, familiares de detenidos desaparecidos y público en general. En este encuentro multitudinario participaron además dirigentes de los partidos de izquierda y varias agrupaciones defensoras de los derechos humanos. El abogado de Derechos Humanos, Hugo Gutiérrez, pronunció un discurso en el cual criticó fuertemente a los partidarios de Pinochet que presenciaron la misa fúnebre en la Escuela Militar. El letrado manifestó su repudio a “quienes hoy rezan y se golpean el pecho, a todos los tocornales de este Chile, a quienes creen que no importa violar derechos humanos con tal de tener una buena situación económica.” Por su parte, la secretaria general de la Agrupación de Familiares de Detenidos Desaparecidos, Viviana Díaz, declaró que este acto y la romería se realizan para recordarle al presidente Allende que “aquí está el pueblo chileno en el momento en que ha muerto el dictador, en un momento en que nosotros luchamos para que en Chile haya verdad y justicia plena, y para que sepa que los familiares de los detenidos desaparecidos, así como los de las víctimas de la dictadura militar lucharán por que en Chile se esclarezcan los crímenes y se haga justicia”.
Así se ha vivido esta larga jornada en la que podemos destacar las palabras del ex presidente Ricardo Lagos, quien opinó que “la muerte de Augusto Pinochet Ugarte pone fin a una etapa de divisiones en el país, siendo ahora la historia la que debe realizar su trabajo.” El ex presidente también lamentó que hayan aflorado las viejas odiosidades entre uno y otro bando. Este hecho ha causado inquietud en muchos sectores, y es de esperar que la proximidad del fin de año nos permita reencontrarnos con las viejas tradiciones democráticas, los pilares sobre los que se construyó esta nación.
El hecho mas insólito ocurrió durante la intervención del nieto del general Pinochet, capitán de Ejército en servicio activo Augusto Pinochet Molina, quien criticó a los jueces y alabó a su abuelo por haber derrotado al marxismo por la vía armada. Esta actitud fuera de todo protocolo motivó la molestia del Gobierno, que pidió sanciones inmediatas para el oficial.
La jornada había comenzado muy temprano con la presencia de miles de personas que, en las afueras del recinto militar, esperaban rendir su último homenaje al fallecido dictador. Se dieron cita representantes de los partidos de derecha, representantes del empresariado y ex colaboradores del gobierno de facto. La urna con los restos de Augusto Pinochet permaneció por dos horas instalada en el centro del Patio Alpatacal de la Escuela Militar de Santiago. Allí se celebró la misa exequial a cargo del obispo castrense Juan Barros Madrid, quien, al hacer alusión al Golpe de Estado, causó gritos de emoción especialmente cuando hizo referencia a las "circunstancias complejas" que obligaron a Pinochet a tomar esta decisión.
Seguidamente, tras los discursos de rigor, el toque de clarín y la entrega del pabellón nacional a Lucía Hiriart dieron inicio a la etapa final de los funerales de Augusto Pinochet. Coincidiendo con el funeral, en el centro de Santiago se realizaban diversos actos de rechazo, a los que asistieron masivamente jóvenes universitarios, familiares de detenidos desaparecidos y público en general.
En este encuentro multitudinario participaron además dirigentes de los partidos de izquierda y varias agrupaciones defensoras de los derechos humanos. El abogado de Derechos Humanos, Hugo Gutiérrez, pronunció un discurso en el cual criticó fuertemente a los partidarios de Pinochet que presenciaron la misa fúnebre en la Escuela Militar. El letrado manifestó su repudio a "quienes hoy rezan y se golpean el pecho, a todos los tocornales de este Chile, a quienes creen que no importa violar derechos humanos con tal de tener una buena situación económica."
Por su parte, la secretaria general de la Agrupación de Familiares de Detenidos Desaparecidos, Viviana Díaz, declaró que este acto y la romería se realizan para recordarle al presidente Allende que "aquí está el pueblo chileno en el momento en que ha muerto el dictador, en un momento en que nosotros luchamos para que en Chile haya verdad y justicia plena, y para que sepa que los familiares de los detenidos desaparecidos, así como los de las víctimas de la dictadura militar lucharán por que en Chile se esclarezcan los crímenes y se haga justicia".
Así se ha vivido esta larga jornada en la que podemos destacar las palabras del ex presidente Ricardo Lagos, quien opinó que "la muerte de Augusto Pinochet Ugarte pone fin a una etapa de divisiones en el país, siendo ahora la historia la que debe realizar su trabajo." El ex presidente también lamentó que hayan aflorado las viejas odiosidades entre uno y otro bando. Este hecho ha causado inquietud en muchos sectores, y es de esperar que la proximidad del fin de año nos permita reencontrarnos con las viejas tradiciones democráticas, los pilares sobre los que se construyó esta nación.
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