La protesta de Patricia Troncoso, una activista chilena por los derechos del pueblo mapuche en huelga de hambre desde hace más de cien días, convoca cada día que pasa más atención dentro y fuera del país. En un hospital de la ciudad de Chillán, Troncoso libra su batalla silenciosa, a la espera de una respuesta del gobierno de Michelle Bachelet a sus reclamos.
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Patricia Troncoso |
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Exige su liberación y la de una decena de comuneros mapuches, detenidos desde 2001 por el incendio de 100 hectáreas de bosques ese mismo año. Los condenados insisten en su inocencia. Además, la activista, de 37 años -no pertenece a la etnia mapuche pero apoya la causa que reivindica tierras que los indígenas consideran que fueron usurpadas- llama la atención por las condiciones que enfrenta en la cárcel de Angol, en la región de Araucanía, donde inició el ayuno.
En un comienzo, otros presos mapuches acompañaron a la mujer, pero debieron interrumpir la protesta por su deteriorado estado de salud. Un parte médico reciente informa que la condición de Troncoso no es mejor. Sufre una grave deficiencia inmunitaria y, según una profesional médica, "sus parámetros indican que está entrando en una etapa de desenlace irreversible, con una grave falla cardiaca". Desde que inició la huelga de hambre, el 10 de octubre del año pasado, perdió 25 kilos. En contra de su voluntad, recibe desde el pasado lunes alimentación intravenosa.
Troncoso solicita, por un lado, que le otorguen licencias dominicales y una transferencia a una granja prisión, una petición que, según Sergio Laurenti, Director Ejecutivo de Amnistía Internacional en Chile, "es un derecho adquirido por la duración de la condena -ella ha estado presa desde 2002- y, respecto de la transferencia a una granja prisión, sería un acto de justicia en términos de asegurar que se aplique clemencia para una persona que no sólo no va a poder cubrir los costos de una multa (de aproximadamente un millón de dólares) sino que fue injustamente sancionada con diez años de prisión por el incendio de un bosque". Por otro lado, ella y los otros detenidos mapuches piden una revisión de la aplicación de la Ley Antiterrorista, "una situación más específica donde sencillamente se han agotado las instancias de la Justicia y ellos, posiblemente, tendrían que recurrir a instancias internacionales".
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“Ellos nos quieren destinar a una muerte silenciosa. Chile ha sufrido una larga y traumática experiencia de violación a los derechos humanos. Yo no puedo creer hoy día que paradójicamente que el gobierno o de los gobiernos de la concertación utilicen estos mismos métodos en contra de nuestro pueblo indefenso.” |
Al igual que los otros presos, la activista fue condenada por la Ley Antiterrorista, impuesta por la dictadura militar de Augusto Pinochet, que autoriza el recurso de procedimientos excepcionales y triplica las penas en relación a la justicia ordinaria. Organismos humanitarios internacionales como Human Rights Watch y Amnistía Internacional reclaman la revisión de la situación jurídica de estos detenidos. "La aplicación de esta ley es abusiva e injusta", asegura Laurenti.
A esta demanda se le suman las de la Asamblea Nacional por los Derechos Humanos y la de la organización Madres de Plaza de Mayo, de Argentina. En ambos casos, las peticiones tienen como destinataria a la presidenta socialdemócrata de Chile, Michelle Bachelet.
"Nos solidarizamos con Patricia Troncoso y esperamos que la doctora Bachelet tenga sensibilidad como mujer que pasó por los campos de concentración chilenos y que no puede olvidar", señaló un comunicado de prensa que lleva la firma de la presidenta de Madres de Plaza de Mayo, Hebe de Bonafini.
"En Chile, poco se va a lograr", opina Rafael Reilaf, presidente de la organización Folil, en Holanda. "El Gobierno chileno no va a escuchar a los mapuches, no hay mucha posibilidad de cambiar la Ley Antiterrorista, entonces tenemos que buscar otro medio. Otra posibilidad es irse fuera de Chile, a denunciar lo que está sucediendo", agrega.
Las manifestaciones y actividades cobran vuelo cada día y se reproducen también en ciudades europeas como Bruselas, París, Roma o Girona. El miércoles último, una concentración en Santiago concluyó con disturbios y una decena de detenidos. Los manifestantes protestaban por la muerte de un estudiante mapuche, Matías Catrielo, el pasado 3 de enero, abatido por el fuego de la policía, y en apoyo de la huelga de hambre de Patricia Troncoso.
Los mapuches
Los mapuches es el pueblo aborigen más numeroso de Chile. En el centro y sur de Chile y en el sur de Argentina viven unos 900.000 mapuches. Este pueblo lucha contra lo que califica de apropiación ilegal de tierras por parte del Gobierno chileno y por una serie de multinacionales, entre ellas Benetton. El Gobierno de Chile no reconoce oficialmente a los mapuches como pueblo. Según las autoridades chilenas, en Chile sólo viven chilenos.
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