En tiempos en que los sabotajes económicos han fracasado y en el que los golpes de estado son cuestión del pasado, hoy en día se práctica con más frecuencia las manipulaciones electorales, las amenazas diplomáticas, la guerra mediática o la invasión militar. Pero si todo esto falla, queda aún el camino de alentar el separatismo, una maniobra política perversa y peligrosa.
Evo Morales, el mandatario indígena, se quejó. "El embajador estadounidense quiere dividir Bolivia." Y lo echó. Philip Goldberg está ya en su país. El 4 de mayo de este año el presidente de Venezuela, Hugo Chávez, en su programa radial "Aló, Presidente", alertó que ciertas figuras de la oposición pretendían crear movimientos separatistas, después de las elecciones regionales de noviembre. "Tienen en sus planes mantener el estado Zulia, ganar en Táchira, Mérida y están empeñados en Barinas. Esta es justamente la Media Luna venezolana", dijo. Cuatro meses antes, el 26 de enero, el presidente ecuatoriano Rafael Correa había denunciado que grupos opositores de derecha de Ecuador y Bolivia estaban "conectados" para torpedear ambos gobiernos mediante proyectos separatistas y que "hay una estrategia regional para impedir que los gobiernos progresistas puedan hacer cambios."
Parecería pura retórica política pero estas denuncias de los tres mandatarios no están solas sino que encuentran respaldo en cientos de artículos y publicaciones que argumentan y detallan planes separatistas en la región. Detrás de ellos habría una estrategia apoyada, cómo no, por Estados Unidos.
La abogada estadounidense Eva Goldinger, Doctora Jurista de la Universidad de la Ciudad de Nueva York y especializada en Derecho Internacional y Derechos Humanos, afirma que el gobierno de Estados Unidos, a través de sus distintas agencias, utiliza tácticas como la infiltración y la subversión para penetrar y debilitar los gobiernos en Bolivia, Ecuador y Venezuela. Paralelamente estaría promoviendo una agenda mucho más peligrosa: el separatismo.
Según Goldinger, que además es Miembro de la Asociación de Mujeres de la Corte de Nueva York, la lógica es sencilla: si no se puede derrotar a estos gobiernos a través de los mecanismos anteriormente mencionados, entonces, intentarán separar y controlar la parte del país que más les interesa, "y en eso Washington ya viene trabajando desde hace por lo menos cinco años."
Para lograrlo el gobierno de Estados Unidos necesitaba aliados y los encontró en los sectores dominantes regionales ubicados en las zonas donde existen inmensos recursos hidrocarburíferos, gasíferos, agrícolas o mineros. Tanto en Venezuela, como en Ecuador y Bolivia, se trata de grupos minoritarios.
Estos grupos locales de poder han implementado en los últimos años una estrategia, generalmente acompañada de actos violentos, a través de la cual esperan conseguir el control político de dichas áreas. En Bolivia lo han logrado a medias, utilizando como grupo de choque a la Unión Juvenil Cruceñista, UJC, una horda casi paramilitar que se desplaza por las calles de la ciudad de Santa Cruz de la Sierra armada con garrotes, cadenas e incluso armas de fuego, atemorizando a la población. A menudo llevan la esvástica como símbolo.
CONFILAR
Punto central de esa estrategia regional separatista ha sido la creación de un organismo bautizado con el nombre de Confederación Internacional por la Libertad y la Autonomía Regional (Confilar). ¿"Quién no sabe, por ejemplo, que en Santa Cruz existe petróleo, que en Tarija, (Bolivia), existe gas, que en el Estado de Zulia, que abarca el Lago Maracaibo, está la mayor reserva hidrocarburífera de Venezuela y de las más grandes del mundo, y que en el Golfo de Guayaquil y en la Península de Santa Elena, en Ecuador, existen enormes reservas probadas de petróleo y gas? ¡Los autonomistas de cada país buscan engullirse y usufructuar esa riqueza haciendo caballo de batalla al pueblo que siempre han oprimido, ofendido y humillado!", escribió hace poco en un periódico de su país el ecuatoriano Diego Delgado Jara, Doctor en Jurisprudencia y Profesor de Derecho Económico de la Universidad de Cuenca.
Para encaminar esa política de despojo debe servir Confilar: un proyecto secesionista en un continente que claramente , guste o no, está pasando por un proceso de transformación.
Creada el 19 de septiembre de 2006 en Guayaquil, durante el Foro Internacional por la Libertad y la Autonomía Regional (FILAR), tiene como misión, según recoge su acta fundacional, "impulsar y difundir en Latinoamérica y el mundo el ideario de libertad y autonomía mediante foros, cursos, talleres, seminarios, conferencias y otros medios de difusión". La Confederación debe -y esto está en sus documentos- brindar total apoyo a los cuatro departamentos "autonómicos" bolivianos (Santa Cruz, Tarija, Beni y Pando).
Liberales y antisocialistas
La iniciativa del célebre evento provino del Movimiento Rumbo Propio para el Zulia, una organización venezolana autodeclarada separatista, que ha sido el vehículo utilizado para viabilizar la agenda antichavista. Al igual que en la boliviana Santa Cruz, la vanguardia de este movimiento es la llamada oligarquía zuliana, compuesta por latifundistas y ganaderos, que en los últimos años han sido acusados de contratar paramilitares para matar a decenas de campesinos en el marco del proceso de la reforma agraria iniciada por Chávez. Sus miembros se califican a sí mismos de capitalistas, liberales y antisocialistas y han contado con la ayuda del gobernador de la región, Manuel Rosales, ex candidato presidencial y el más acérrimo enemigo de los cambios políticos y sociales que ha impulsado el "gobierno bolivariano". Rosales fue quien financió las vallas publicitarias y la propaganda en los medios de comunicación, para masificar el mensaje separatista zuliano. Como no podría esperarse otra cosa, no les ha faltado la colaboración del antiguo embajador estadounidense en Venezuela, William Brownfield, quien llegó a definir la región como la "República independiente del Zulia", además de abogar por un convenio económico bilateral entre Zulia y Estados Unidos.
En el evento de Guayaquil se eligió como presidente de la Confilar a Carlos Dabdoub, ex candidato a la vicepresidencia de Bolivia y secretario departamental de Autonomía actual del Gobierno del departamento de Santa Cruz. Como secretario general fue nombrado José Luis Tapia, miembro del Instituto de Libre Empresa y director ejecutivo de la Conferencia Liberal Hispanoamericana. Entre sus "asesores académicos", Confilar cuenta con dos conocidos personajes de la derecha liberal latinoamericana como Carlos Alberto Montaner, y Álvaro Vargas Llosa, director del Centro de Prosperidad Global del Independent Institute de EE. UU. Y según fuentes, aunque no confirmadas para este artículo, recibe donaciones en una cuenta bancaria en Georgia, Estados Unidos.
Varias Organizaciones de Bolivia, Ecuador, Guatemala y Perú estuvieron presentes durante el foro que tuvo como anfitriona a la Corporación Guayas. Ante las denuncias del presidente Rafael Correa, Juan Carlos Arosemena, titular de la corporación desmintió que sus miembros sean separatistas pero admitió que participaron en ese foro junto con otras organizaciones que "buscan propuestas inteligentes y cívicas para fomentar la autonomía en sus regiones." La selecta compañía acordó hacer su segundo foro en Santa Cruz.
El presidente Correa, insistió en su enlace radial del pasado 3 de mayo, que intereses internacionales "están financiando estos grupos para crear problemas a gobiernos progresistas, y una balcanización en América Latina".
Balcanización
La declaración liberal emitida en Guayaquil es tajante y afirma que "las pueblos actuales reclaman libertad para invertir, libertad para trabajar, libertad de culto, libertad para decidir sus rumbos futuros y nada de esto podrá ser si continuamos viviendo con un Estado centralista." En síntesis proponen tres libertades con mayúscula: Libertad Política que estaría garantizada sólo por gobiernos autónomos, Libertad Económica, que se asegura con el respeto a la iniciativa privada y mercado libres y finalmente Libertad Ética e intelectual, que se asegura con el respeto a las entidades públicas y privadas. "Estas tres Libertades nos permitirán crear la riqueza de la cual carecemos", concluye.
Según el conocido internacionalista alemán Heinz Dieterich: "Confilar se convierte de este modo en una Internacional Latinoamericana de la Balcanización." La red de esta cruzada separatista usa a diestra y siniestra el concepto de "autonomía" y está siendo financiada por múltiples instituciones extranjeras. Desde Europa recibe apoyo, entre otras, de la Fundación Friedrich Nauman, del Partido Liberal alemán y desde Estados Unidos la financian el National Endowment for Democracy (NED), el Instituto Republicano Internacional (IRI) y el Instituto Demócrata Nacional (NDI).
"Con los separatistas ocurre lo mismo que con los terroristas, los narcotraficantes y los contrabandistas de armas: los hay buenos y malos. Estados Unidos es quien los clasifica y los certifica." escribe el profesor, investigador y periodista cubano Jorge Gómez Barata.
El respaldo de Estados Unidos a este movimiento es cada vez más evidente, junto al de los grandes medios de comunicación regionales e internacionales. En una entrevista publicada en esta misma página el pasado 4 de septiembre, el premio Nóbel de la paz , Adolfo Pérez Esquivel, decía que la política expansionista de los grandes consorcios internacionales de la comunicación, ha afectado a la mayor parte de la prensa escrita y de los canales de televisión influyentes en la región. "Actualmente son estos los que hacen las campañas en contra de los gobiernos progresistas."
A pesar de no contar aún con un apoyo importante a nivel nacional en Venezuela y Ecuador, en Bolivia, el movimiento autonómico en Santa Cruz ha asumido una posición violenta y amenazante a la estabilidad del gobierno de Evo Morales, bajo la dirección del recientemente expulsado embajador estadounidense Philip Goldbert, reputado como experto en deshacer estados y naciones quien, abiertamente, estimuló los conflictos creados por los "autonomistas", desconociendo la autoridad del gobierno central.
El problema es delicado, pues de sólo lograr un estado "autónomo" en la región, EE.UU. puede ampliar sus acciones por todo el continente, promoviendo entonces el "efecto Yugoslavia", donde una guerra cruenta que duró dieciocho años dividió un país en siete estados independientes que aún no logran consolidarse.
Con todo esto, la vieja lectura de la "Izquierda tradicional" latinoamericana de que Estados Unidos trata incesantemente de desestabilizar a los gobiernos progresistas en el continente, está cobrando actualidad. La teoría del complot permanente. Eso sí: cambiaron los métodos pero los fines parecen ser los mismos.
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Etiqueta: Bolivia, Ecuador, EE.UU., Eva Goldinger, Evo Morales, Hugo Chávez, Philip Goldbert, Rafael Correa, Unión Juvenil Cruceñista, Venezuela
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