El rechazo de los prefectos opositores a someterse a un referendo revocatorio en agosto ha acentuado aún más la crisis política boliviana. Esta vez, las fisuras se dejan ver en el grupo opositor, cuya propuesta de cancelar la consulta popular del 10 de agosto próximo ha quedado pendiente de un hilo después de que las cortes electorales departamentales, entre ellas las de las regiones autonómicas, hayan rechazado la decisión de los prefectos rebeldes.
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En caso de fracasar ese diálogo, los prefectos de la Media Luna proponen que se adelanten las elecciones tanto de presidente como las de ellos mismos, sin que ninguno de ellos pueda participar.
Situación densa
La situación se pone cada vez más densa. Los campesinos cocaleros del Chapare ven detrás de todas las actividades de la oposición, la mano conspiradora de la Embajada estadounidense y de las organizaciones de ayuda de Estados Unidos. En este sentido han asegurado que USAID, la agencia estadounidense de ayuda para el desarrollo, debe abandonar el país pues no hace otra cosa sino conspirar contra el gobierno del Movimiento al Socialismo.
El presidente Morales, por su parte, pidió a los prefectos "respetar las normas" del país, e hizo un llamado a la Policía y las Fuerzas Armadas para "hacer respetar la Constitución".
Según el ministro de la Presidencia, Juan Ramón Quintana, la decisión de los cinco prefectos de no participar en el referendo de agosto fue adoptada "sólo por consumar sus aspiraciones mezquinas que pretenden llevar al país a la confrontación" y pidió a los prefectos que "dejen de invocar a la desintegración y se sometan al tribunal del pueblo".
Posiciones enfrentadas
Roger Pinto, senador y jefe de la bancada parlamentaria de la organización política de derecha, Podemos, discrepó de la posición de los prefectos, y sostuvo que éstos "tienen que explicar su posición ante una ley" y les acusó de tener una visión "muy local y regional".
Otro disputado opositor, Arturo Murillo, de la centroderechista Unidad Nacional, declaró al respecto que oponerse al referendo revocatorio "sería un error".
Según el analista político Carlos Alarcón, "la única instancia que puede determinar la suspensión definitiva del referendo revocatorio es el Tribunal Constitucional (TC), al pronunciarse sobre una demanda de inconstitucionalidad sobre el tema". Pero, para colmo de males, el Tribunal Constitucional está paralizado desde hace meses por falta de quórum a raíz de la renuncia de la mayoría de sus miembros.
Preocupación en la OEA
En Washington, en tanto, el secretario general de la Organización de Estados Americanos, José Miguel Insulza, ha expresado su preocupación por el rechazo de los prefectos opositores bolivianos al referendo.
Insulza señaló que "la convocatoria a un referendo sobre los mandatos del presidente, vicepresidente y prefectos se basó en un consenso entre las fuerzas representadas en el Parlamento, el gobierno y los prefectos departamentales". "Esta posición de los prefectos constituye un retroceso", expresó Insulza.
*Iván Arias es analista político boliviano.
Etiqueta: Arturo Murillo, Beni, Bolivia, Carlos Alarcón, Cochabamba, Evo Morales, José Miguel Insulza, Miguel Ángel Guzmán, OEA, Pando, prefectos, referendo, Roger Pinto, Santa Cruz, Tarija, USAID
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