Por sexta vez en los últimos siete meses el embajador de Estados Unidos en Bolivia, Philip Goldberg, ha dado explicaciones al ministro de Asuntos Exteriores, David Choquehuanca sobre un nuevo incidente. En esta ocasión se trata de un presunto espionaje que, al cabo de una reunión de tres horas en La Paz, acabó en sonrisas y una declaración de buenas intenciones para construir "relaciones positivas".
| David Choquehuanca |
El hecho pudiera pasar al anecdotario de la diplomacia boliviana si no fuera otro factor más de tensión en el contexto político y diplomático del hemisferio.
El ex canciller y embajador Armando Loayza ha señalado una de las razones por las que Bolivia y Estados Unidos tienen más desencuentros que los que solían tener hace unas décadas atrás, sobre todo, a raíz de la lucha antidroga en esta región.
"Creo que el Gobierno de, Evo Morales, ha entrado en situación de hostilidad ha tomado una dirección, quizá porque el presidente en el pasado tenía un severo cuestionamiento hacia Estados Unidos por los programas de lucha antidroga, el presidente era el más destacado dirigente gremial del grupo de productores de coca, y llegó al Gobierno con fuertes cuestionamientos y hasta prejuicios. Se hizo pronto notorio que la relación con Estados Unidos empezó a deteriorarse y yo creo que en los últimos seis meses la situación actual de relaciones bilaterales entre Bolivia y EE.UU. es la más erosionado de la última década", señala el embajador.
Estados Unidos es el segundo mayor comprador, después de Brasil y Argentina en la región, y el principal mercado para artesanías y joyería boliviana por un monto anual aproximado de 270 millones de dólares. Es también el país que, comparativamente, ha invertido más en programas de cooperación al desarrollo social, iniciativas de salud, educación en el marco de los acuerdos de lucha conjunta contra el tráfico de estupefacientes, principalmente de cocaína.
La cada vez más conflictiva relación entre ambos países, a pesar de los buenos propósitos, proyecta, sin embargo, suspicacias y preocupación en los países vecinos.
Al respecto el embajador Loayza afirma: "Entonces esto está generando, me decía un especialista, Bolivia está volviéndose en su relación diplomática un país poco previsible y esto es malo en diplomacia. Esta actitud de permanente no diría de hostilidad, esta serie de desencuentros bolivianos con Estados Unidos, en línea con lo que sucede en Venezuela y Estados Unidos, provoca malestar cuidado, aprensión en países vecinos."
Tras el sana-sana del miércoles, Estados Unidos aguantará aún las pataletas bolivianas y, como adelantó el ex canciller Loayza, hasta es posible que las preferencias arancelarias para la producción boliviana se amplíen a dos años más en un gesto de buena voluntad del apabullado y alicaído imperio hegemónico hacia país menos desarrollado de la región.
Etiqueta: Bolivia, David Choquehuanca, diplomacia, EE.UU., La Paz, Morales, Philip Goldberg