"Estoy convencida de que la Junta Argentina organizó el Campeonato Mundial de Fútbol de 1978 para encubrir los crímenes del régimen." Son palabras de Nora Morales de Cortiñas, portavoz de las "Madres de la Plaza de Mayo" en Argentina, en reacción al libro "Fútbol en una guerra sucia" que ha aparecido hoy, lunes. El primer ejemplar ha sido entregado a la Princesa Máxima. Una cuestión delicada, si se tiene en cuenta que el padre de Máxima formaba parte del incriminado régimen militar de aquella época en Argentina.
"La gente decía entonces: se arroja desde helicópteros a personas con vientres rajados. Desaparece gente. Era verdad. En realidad, hemos jugado al fútbol sobre las cámaras de tortura. Nos pareció muy importante escribir este libro por las víctimas y para aprender de la historia."
Deporte con fines políticos
Las últimas palabras del libro han sido escritas durante los Juegos Olímpicos del verano pasado en China. Según los autores, todos sabemos lo que está ocurriendo en Tibet y todos hemos oído decir a Erica Terpstra, del Comité Olímpico Holandés, que "el deporte no tiene nada que ver con la política". Los autores del libro creen que el deporte, precisamente, llega a la gente y que "Argentina 1978" es un buen ejemplo de lo que entonces omitimos hacer.
El régimen militar argentino sacó provecho del torneo, según Roser y Van Duren. Su organización dio oportunidad al general Videla de hacer publicidad para su régimen. De esa manera, dejaba ver que su gobierno era considerado normal por otros países. Para él era importante también ganar la competición. Si Holanda hubiera ganado la final, Argentina habría conocido tiempos turbulentos. Al final ganó el anfitrión por 3-1.
Concienciación
Durante la redacción del libro, los autores observaron que en Argentina había comenzado un periodo de concienciación. En opinión de Marcel Roser, era como si Argentina estuviese preparada para la reflexión y establece una comparación con Alemania. Durante el decenio de los 70, en ese país se emitió por televisión un documental sobre la persecución de los judíos. De repente, todo el país se despertó bruscamente. Es lo que parece que está ocurriendo ahora también en Argentina. El delantero centro de la selección argentina de entonces, Leopoldo Luque, no escapa tampoco a esa concienciación:
"Es bueno no olvidar el sufrimiento de la gente por la desaparición de sus familiares. Sobretodo nosotros, los argentinos, el gobierno y el pueblo, nos debemos encargar de que no vuelva a ocurrir nunca más".
A principios de esta semana, el ex futbolista anunciaba que, en su opinión, ese campeonato no debía de haberse jugado nunca. Con los conocimientos que él tiene ahora de la época, nunca se habría prestado a jugar la competición.
No culpar a Máxima
Las llamadas "Madres de la Plaza de Mayo" se manifestaron durante la celebración del Campeonato Mundial de Fútbol en Argentina, para atraer la atención hacia las prácticas del régimen y la desaparición de decenas de miles de personas que se oponían al régimen de Videla. Aunque solo sea por esa razón, la portavoz de las Madres de la Plaza de Mayo, Nora Morales de Cortiñas, cree importante que se haya entregado el primer ejemplar del libro a la Princesa Máxima.
"Creo que es importante porque ella es argentina. Era muy pequeña cuando ocurría todo eso. Quizás no sabía absolutamente nada de la situación del país, y quizás tampoco se hablaba en la familia sobre lo que estaba ocurriendo."
Morales de Cortiñas opina que no hay que incriminar a Máxima de los errores de su padre. Un encuentro con el Sr. Zorreguieta sería una cosa muy distinta. Máxima nunca habría hecho algo así.
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