Tiene 36 años, era intendente del municipio bonaerense de Tigre y goza de la absoluta confianza del matrimonio Kirchner. Ése es, en pocas palabras, el perfil de Sergio Massa, el nuevo jefe de Gabinete argentino. Massa ocupa el puesto que dejó vacante Alberto Fernández, un hombre que provenía del círculo más cercano del ex presidente Néstor Kirchner, pero que se enfrentó con el ex mandatario durante el conflicto con el campo. Según consta en su carta de dimisión, Fernández renunció para darle "libertad" a la presidenta Cristina Fernández de Kirchner y "oxigenar" su entorno.
El cambio en el Gabinete se produce una semana después de que el Gobierno sufriera una fuerte derrota política en el Congreso nacional, donde el Senado rechazó el proyecto oficial que pretendía darle aval legislativo a las retenciones móviles a las exportaciones de granos, dispuestas mediante una resolución del Ministerio de Economía en marzo pasado. Luego de la votación de los senadores, que terminó en un empate, el voto del vicepresidente Julio Cobos inclinó la balanza a favor de lo que reclamaban las entidades del campo: no aprobar el proyecto. Horas después, el Ejecutivo anunciaba la anulación de esa resolución.
Tras conocer su designación, el flamante jefe de Gabinete aseguró que buscará fomentar el diálogo con el sector rural, la oposición y las provincias. Además, dijo que le dirá a la Presidenta todo lo que considere necesario "para mejorar la gestión gubernamental y la vida de los argentinos". "Voy a poner lo mejor de mí, mucha pasión, mucha energía, para ser una rueda de auxilio de la Presidenta", prometió Massa.
"Nueva instancia"
Durante los últimos cuatro meses, el renunciante jefe de Gabinete, Alberto Fernández, había encabezado las negociaciones con los representantes de las entidades agrarias. En su carta de dimisión, pidió a la Presidenta que abriera "una nueva instancia en su Gobierno", en la que pueda contar con un nuevo elenco de colaboradores. Fernández ocupaba ese cargo desde el inicio de la presidencia de Néstor Kirchner, en el 2003.
Pero esta renuncia no fue el único saldo que dejó el conflicto con el campo. Luego de la definición en el Senado, el Gobierno argentino decidió aceptar la dimisión del secretario de Agricultura, y designó en su lugar a Carlos Cheppi, un ingeniero agrónomo que hasta ese momento presidía el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA). Los dirigentes rurales que encabezaron la protesta se manifestaron a favor de esta decisión y auguraron el comienzo de un nuevo período, en el que pretenden discutir cuestiones de fondo.
Así lo expresó Luciano Miguens, presidente de la Sociedad Rural Argentina, durante la inauguración de una tradicional exposición que se realiza en la ciudad de Buenos Aires y que, año tras año, congrega a gran parte de los productores argentinos: "Lamentamos no haber sido invitados a su asunción. Me parece que era un momento realmente importante para comenzar a trabajar en conjunto. Pero estaremos dispuestos, tanto con el señor secretario como con la Presidenta de la nación, a buscar soluciones para este sector que las precisa, y mucho".
Temas pendientes
Más allá de estos cambios, el Gobierno de Cristina Fernández de Kirchner aún tiene otros temas pendientes. Distintos sectores reclaman la remoción del polémico secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, a quien se acusa de alterar las estadísticas oficiales de inflación. En ese sentido, al Gobierno de Fernández se le siguen reclamando políticas económicas que permitan contener el aumento de los precios. Y a su vez, desde el lunes próximo, empresarios, sindicatos y funcionarios se reunirán en el marco del denominado Consejo del Salario Mínimo, Vital y Móvil, con el objetivo de discutir si se eleva o no el salario mínimo que perciben miles de trabajadores argentinos, y que en la actualidad es de 980 pesos (320 dólares).
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Etiqueta: Argentina, Buenos Aires, conflicto del campo, Cristina Fernández de Kirchner, Gabinete argentino
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