El vicepresidente argentino, Julio Cobos, expresó hoy su deseo de seguir acompañando a la presidenta, Cristina Fernández, hasta el final de su gestión pese a haber frenado el proyecto gubernamental de reforma tributaria a la exportación de grano con su voto negativo en el Senado.
La votación
En la votación de la madrugada del jueves el Senado rechazó el proyecto de ley que aumentaba la presión fiscal sobre las exportaciones de granos y de manufacturas agroindustriales, que en esta potencia agrícola totalizan 35.000 millones de dólares anuales.
El proyecto había sido enviado por el Gobierno y era motivo de un duro conflicto con las patronales de agricultores.
Con esa medida, el gobierno esperaba recaudar sólo por derechos aduaneros unos 11.000 de los 24.000 millones de dólares que genera la cosecha de soja, el principal cultivo.
La iniciativa del gobierno de la presidenta Cristina Kirchner se derrumbó por el voto del vicepresidente de la República quien debió desempatar una reñida votación.
La votación en el recinto había finalizado con un empate en 36 y la Constitución marca que el vicepresidente de la República, titular del Senado, sea quien desempate.
Cobos en la vicepresidencia
"Quiero seguir siendo el vicepresidente de todos los argentinos, el compañero de fórmula hasta el 2011 con la actual presidenta", dijo Cobos durante una intervención de más de 30 minutos ante el Senado antes de emitir su voto contra la propuesta oficialista que rompió el empate en la Cámara Alta.
"Es uno de los momentos mas difíciles de mi vida", admitió el vicepresidente, y justificó su decisión por sus "convicciones" y su convencimiento de que es necesario buscar una salida consensuada al conflicto del campo, y pidió a la presidenta que envíe un nuevo proyecto al Parlamento.
"Creo que la presidenta de los argentinos me va a entender porque no creo que sirva una ley que no es la solución a este conflicto (...) no puedo acompañar y esto no significa que esté traicionando a nadie, estoy actuando conforme a mis convicciones", agregó.
"Que la historia me juzgue, pido perdón si me equivoco, mi voto no es positivo, es voto en contra", concluyó abatido el vicepresidente, convertido en esta jornada en una pieza clave del conflicto que enfrenta al Gobierno y al campo.
La crisis que generó hace más de cuatro meses el alza de los impuestos a las exportaciones de grano sacó del ostracismo a Cobos, quien comenzó a manifestar públicamente sus diferencias con el Ejecutivo en medio de la puja con el sector rural.
La relación Cobos-Kirchner
Desde la toma de posesión de ambos, hace poco más de siete meses, el radical Cobos se abocó a forjar una relación con la presidenta del país, la peronista Cristina Fernández de Kirchner.
La figura de Cobos fue promovida por el ex gobernante Néstor Kirchner (2003-2007),que incluso se decidió por quien fuera gobernador de la provincia de Mendoza (oeste) antes de anunciar que su esposa y no él encabezaría la fórmula presidencial del oficialismo en las elecciones de octubre último.
Su bajo perfil y su fidelidad al Gobierno central fueron algunos de los argumentos que inclinaron la balanza hacia el lado de Cobos, a quien el peronista Kirchner vio como el hombre ideal para plasmar su proyecto de concertación plural.
¿Quién es Cobos?
Julio César Cleto Cobos nació hace 53 años en Mendoza y su personalidad no responde en absoluto al prototipo del político tradicional.
Es ingeniero civil, se afilió en 1991 a la centenaria Unión Cívica Radical (UCR), rival histórica del gobernante Partido Justicialista (peronista) que preside Kirchner.
Un tiempo después de ser elegido gobernador de Mendoza en 2003, Cobos comenzó a diferenciarse de sus correligionarios de la UCR y a acercarse a Kirchner, convencido de que había llegado la hora de romper las viejas estructuras partidarias.
Fue el primer dirigente por fuera del peronismo en alinearse a la concertación plural que Kirchner impulsó a partir del 2005, cuando cumplió su segundo año de mandato, y esa decisión le valió primero el repudio y luego la expulsión de la centenaria UCR.
Tras su asunción como vicepresidente y titular del Senado, todo parecía indicar que los lazos entre Cobos y el matrimonio Kirchner debían estrecharse aún más, pero ocurrió lo contrario.
Cobos a favor del diálogo
A medida que el conflicto con el campo se prolongaba en el tiempo, Cobos intentó diferenciarse de la política de confrontación que adoptó el Gobierno, al convocar permanentemente al diálogo e instar a fortalecer el rol del Parlamento en la búsqueda de una solución. Esta postura le valió críticas públicas de funcionarios del Ejecutivo y desató una oleada de rumores sobre su eventual renuncia a la vicepresidencia, que el propio Cobos se encargó de negar.
Futuro
La iniciativa debe volver ahora a Diputados, donde el oficialismo carece de todas formas de los dos tercios reglamentarios para insistir con el proyecto aprobado hace dos semanas.
Argentina es el primer exportador mundial de harinas y aceites de soja, el cuarto de trigo, el segundo de maíz -detrás de EEUU- y el tercero de granos de soja, según la secretaría de Agricultura estadounidense.
El jefe del bloque oficialista, Miguel Pichetto, había advertido momentos antes del voto decisivo que "sería increíble que un vicepresidente vote en contra de su propio gobierno salvo que lo quieran debilitar, herir de muerte o quieran empezar a aniquilar".
Júbilo por la derrota
Festejos, abrazos y gritos triunfales estallaron antes del amanecer en los bosques de Palermo, donde se habían concentrado los líderes de las patronales agropecuarias que mantuvieron en jaque al Gobierno durante 128 días, en rechazo al proyecto de retenciones (impuestos a las exportaciones) flotantes, es decir que aumentan en función de los precios internacionales.
La soja ocupa más del 50% de la superficie cultivada en Argentina y está considerada el 'oro verde del siglo XXI' en el país sudamericano, donde toda la oposición se unió a los agricultores para producir multitudinarias manifestaciones.
El ex presidente Néstor Kirchner (2003-2007), líder del gubernamental peronismo y esposo de la mandataria, había asegurado que el Gobierno respetará la decisión del Congreso, sea cual fuere, y reiterado que el objetivo oficial "es impedir que en la mesa de los argentinos haya precios internacionales de los alimentos".
Pero el Gobierno, respaldado por la central obrera CGT de 10 millones de afiliados y por organizaciones de piqueteros pobres y desocupados respondía a cada acto opositor con otro mitin con millares de activistas, que denuncian intentos golpistas de la oposición y los líderes del agro.
Productores minifundistas y grandes grupos financistas de siembra hicieron una inédita alianza de rebelión fiscal contra los tributos flotantes, que incluyó huelgas con cortes de rutas, desabastecimiento, ataques a legisladores oficialistas y trabas a los embarques de granos y cereales.
Exportaciones retenidas
La mitad de la cosecha global de unos 100 millones de toneladas de la campaña 2007-2008 sigue retenida por agricultores, mayoristas y exportadores, con el argumento de que carecían de un horizonte de precios y sufrían incertidumbre, pero ahora volverán a reactivar sus economías.
La norma gubernamental intentaba establecer un modelo de redistribución de la riqueza, que derivaba fondos adicionales de la recaudación por retenciones para la construcción de hospitales, viviendas y caminos en áreas rurales.
Otro objetivo del matrimonio Kirchner con el proyecto impositivo era controlar la inflación, que ubican en torno al 10% anual, pese a que las consultoras privadas lo elevan a casi 30%.
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