"Esperemos que a través de las mesas de trabajo encontremos las soluciones que, no tengo dudas, la Presidenta y los argentinos quieren". Hace 15 días, las palabras pronunciadas por el presidente de las Confederaciones Rurales Argentinas, Mario Llambías, abrían la puerta a un largo camino de diálogo y búsqueda de consenso.
Fernández durante la reunión con los
representantes de las entidades del agro
Después de 21 días de haber llevado adelante una medida de fuerza que provocó desabastecimiento de alimentos, los representantes de las cuatro entidades agropecuarias que habían impulsado la protesta eran convocados por las autoridades argentinas para iniciar una serie de reuniones técnicas que permitieran destrabar el conflicto. Ante esa respuesta, las entidades establecieron una tregua de un mes para facilitar el diálogo con el Gobierno.
PRIMEROS RESULTADOS
El jueves por la noche, después de varios días de encuentros, las partes firmaron un acuerdo por un tema clave: la carne. Entre otras cosas, el gobierno argentino aceptó liberar las exportaciones y aumentó en un 10 % el volumen exportable permitido por año. A cambio, los productores se comprometieron a garantizar el abastecimiento para el mercado interno, que permita mantener a precios razonables los 13 cortes de carne más populares.
Un día después, en una sorpresiva conferencia de prensa, el jefe de Gabinete Alberto Fernández formalizó una medida que beneficia a los pequeños y medianos productores de soja y girasol, y que la presidenta Cristina Fernández de Kirchner ya había anunciado hace algunos días: el gobierno nacional les reintegrará la diferencia entre la cifra que pagaban antes del 10 de marzo, cuando se anunció el nuevo sistema de retenciones móviles, y la que se calculará a partir de la implementación de este nuevo régimen. "Es necesario aclarar que no le estamos devolviendo la rentabilidad a nadie porque, en todos los casos, la rentabilidad estaba garantizada plenamente, aún con el dictado de la resolución. Simplemente, estamos tratando de dejar en la misma situación al pequeño productor", dijo el jefe de Gabinete.
Pero los representantes del campo que participan de las mesas de diálogo criticaron que la medida haya sido anunciada de manera unilateral. Sin embargo, el jefe de Gabinete minimizó una supuesta amenaza por parte de las entidades agrarias: "Creo que he abierto una instancia de diálogo no sólo para resolver problemas de coyuntura sino también para analizar un programa de política para el sector en los próximos cuatro años. Y si estamos todos dialogando semejante cosa, me parece que la amenaza no tiene demasiado sentido. Y quiero ser franco: no la escuché de la boca de ninguno de quienes hablan en representación de las entidades, con quienes estamos dialogando bien, con las turbulencias propias después de difíciles días, pero que poco a poco vamos encontrando soluciones y salidas".
DEBATE NECESARIO
¿En qué medida estas discusiones implican un replanteo del modelo agrario argentino? En diálogo con Radio Nederland, el director del Centro de Estudios Agrarios de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de Buenos Aires, Eduardo Azcuy Ameghino, explica que ése no parece ser el objetivo primordial del gobierno. "Hace ya varios años que el gobierno gobierna, y no aparece a la vista ningún indicio, ni ninguna señal política, ni ninguna actividad concreta de que ésa sea la orientación: una orientación agraria de reconstruir el tejido social, de hacer que los que abandonaron porque se fundieron puedan volver, facilitar créditos y que en vez de pocos grandes productores haya decenas de miles de pequeños chacareros. Ésta no parece ser la posición del gobierno".
Al mismo tiempo, Azcuy Ameghino cree que el gobierno está llevando adelante una estrategia sólo para la negociación, que le permita dividir el frente que en este momento integran pequeños, medianos y grandes productores. "El gobierno se siente cómodo con la estructura agraria que viene manejándose desde hace varios años. Lo que le importa es la eficiencia productiva. No creo que le moleste la existencia de grandes productores, al contrario. Por lo tanto, si uno quiere saber exactamente cómo son las cosas, tendrá que esperar algunos meses cuando pase la urgencia de descomprimir el conflicto y observar con cuidado qué políticas está llevando adelante del gobierno en materia agropecuaria", agrega.
Esta semana, está previsto que las discusiones se centren en temas como la producción de lácteos, el trigo y el nuevo sistema de retenciones móviles. Mientras tanto, las agujas del reloj siguen girando: la tregua en la protesta, dispuesta por las entidades agrarias, vence el 2 de mayo.
Etiqueta: Agro, alimentos, Argentina, campo, Confederaciones Rurales Argentinas, huelga
Artículos relacionados:
- Denso humo cubre a Buenos Aires
- Crónica de cómo un filete regresa a la mesa
- Agro: siguen los bloqueos en Semana Santa