Miles de personas del mundo entero han firmado una carta abierta de Juan Gelman, poeta, dirigida al presidente de Uruguay, Jorge Batlle. El pasado jueves 26 de junio, Día Internacional contra la Tortura, un grupo de intelectuales holandeses presentó una petición al Parlamento de Holanda y posteriormente entregó, en la representación diplomática de Uruguay en La Haya, las firmas de quienes en Holanda se solidarizan con Gelman y le dan su apoyo.
¿Qué pide Gelman?
El poeta argentino quiere dar sepultura digna a su nuera, María Claudia Yrureta Goyena de Gelman. María Claudia era la esposa de Marcelo Gelman, hijo de Juan, estaba embarazada de siete meses y tenía 19 años de edad cuando ambos jóvenes fueron secuestrados por fuerzas militares argentinas en 1976. Los restos de Marcelo fueron encontrados en Argentina en 1989, asesinado de un balazo en la cabeza, pero de María Claudia se perdió el rastro por mucho tiempo. Luego de una investigación larga, penosa, llena de escollos, Juan Gelman logró reconstruir la peripecia de su nuera.
María Claudia fue recluida en el centro de torturas y desaparición forzada conocido como "Automotores Orletti", en la ciudad de Buenos Aires. En ese centro clandestino operaban fuerzas represivas de Uruguay, que perseguían y daban caza a opositores y refugiados uruguayos en Argentina. Desde allí, María Claudia fue ilegalmente transportada a Montevideo y en noviembre del 1976 dio a luz. Poco después fue asesinada y su bebé regalado a la familia de un policía uruguayo que no podía tener hijos. Aquel bebé tiene hoy 26 años y fue hallada por el poeta hace dos años.
¿Dónde nace el apoyo dado a Juan Gelman?
Nace junto a la cultura creada por la humanidad, en este caso la occidental que los militares dijeron encarnar y defender. En "La Ilíada", Homero nos cuenta que Aquiles, enfurecido de tristeza y dolor, mata y luego arrastra el cadáver de Héctor para vengar la muerte de su amado Patroclo. Este compañero de Aquiles había sido muerto en duelo singular por Héctor. La ira de Aquiles le lleva a ofender el cuerpo de Héctor. El rey de Troya, Príamo, pide llorando que le sea entregado el cadáver de Héctor, su hijo, para cumplir con el rito de duelo griego. Aquiles se conmueve y toma conciencia del daño provocado. Impresionado por la valentía y el amor de Príamo, Aquiles lava el cuerpo de Héctor y lo arregla lo mejor que puede para entregárselo al padre dolido.
Pero las fuerzas represivas sudamericanas no son Aquiles, ni María Claudia era Héctor. No se trató de un combate singular entre iguales. Fue la seguridad de sentirse absolutamente impunes lo que les llevó a matar a una joven de 19 años para quedarse con un bebé, después de tratarla como si fuese una cosa, un envase contenedor y descartable.
El silencio
El Presidente de Uruguay, Jorge Batlle, dijo al senador Rafael Michelini que no puede dar a un argentino lo que no puede dar a los uruguayos, y también dio el nombre del asesino de María Claudia. El presidente Batlle, como comandante de las Fuerzas Armadas de su país puede ordenar la entrega de los restos de María Claudia y denunciar públicamente a los homicidas. En caso de hacerlo, los autores del crimen no estarían amparados por la "Ley de Caducidad" uruguaya, que impide juzgar a los militares y policías implicados en violaciones a los derechos humanos por motivos políticos. Según el informe de la Comisión para la Paz, hecho ley por decreto presidencial, el caso de María Claudia se considera "no oficial o no reconocido como oficial". Es decir que se trató de un delito común, que no fue perpetrado siguiendo órdenes y por lo tanto no está amparado por la ley de impunidad.
Quienes por la fuerza dictaron los destinos de un país y de su población han contribuido a la investigación de la Comisión para la Paz "aportando su silencio", como dijo un militar retirado. El Presidente Batlle puede romper el silencio y dar a Gelman y a los uruguayos lo que ningún mandatario les ha dado. Estos días hemos visto en televisión a familias iraquíes retirando restos de seres queridos de las fosas comunes, llenas de opositores al régimen de Saddam Hussein; vemos como los forenses trabajan en la identificación de restos en la ex Yugoslavia. También sabemos que el 12 de julio la Coordinadora de Viudas de Guatemala enterrará a los campesinos asesinados por el ejército, entre 1980 y 1984, encontrados en fosas comunes en el 2002.
Todas las civilizaciones han creado ritos para honrar sus muertos. Querer ejercer ese derecho, y hacer que María Claudia deje de ser un trofeo, es lo que pide Juan Gelman. Por estas razones, entre otras muchas más, es que el poeta argentino tiene el apoyo de los seres humanos pensantes de la tierra.
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