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Carlos Montero, Premio CX en Comunicacion 2008

Carlos Montero

20-05-2008

El periodista uruguayo Carlos Montero ha sido galardonado con el Premio en Comunicación 2008, por sus treinta años en la profesion de reportero. Carlos Montero es, desde hace mucho años, corresponsal del Departamento Español de Radio Nederland Wereldomroep.

InformaRN reproduce el discurso pronunciado por C. Montero en el acto de entrega del galardón.

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Carlos Montero
Los premios, de Jean-Paul Sartre a Norman Mailer
Si es verdad lo que cantaba Gardel en 'Volver': que "20 años es nada"... casi treinta años como reportero, editor o corresponsal en los Medios, -aplicando a Manrique al silogismo- es como decir NADA y MEDIO.

El volver al país con ganas de aportar lo aprendido -diez años afuera-, ya nos devuelve conscientes del temor a la nada y al vacío que hace a muchos, usarnos como medio de entretenimiento sin aceptar volvernos infodiversión O sea en quienes -al informar- les distraigamos del centro de su problema.

Gracias por el Premio CX 2008 del Museo Viviente de las Comunicaciones y a sus autoridades encabezadas por su presidente don Antonio Tormo que, aunque previene que estamos para museo, me salva con el adjetivo viviente Un alegato: los 14 años al empezar en 1978 explican el treinta aniversario.

Hay que tener mucho compromiso con la misión para seguir encontrando en este oficio algo de la satisfacción que prometía la vocación o llamado desde pequeños: evitar la rutina, alimentar la curiosidad, poner en común (comunicar) lo que descubrimos, servir a que cada cual forme su opinión sobre los mejores sustentos, trabajar sin censura tras una dictadura.

Procedo de la llamada generación del silencio que saca sus narices en 1980. Sobrevive una pasión desencantada, aterrizada al rol que creemos necesario de ayudar a entender lo que pasa a nuestros conciudadanos, más allá de las primicias, desgaste por cierres y la costosa esencia de fiera independencia.

La misión es seleccionar y dar forma (in-formar) a la masa amorfa de datos que nos llegan o recogemos, sin conformarse con arrojarlos inconexamente para que los publicos se las arreglen como puedan, sino aportando modelos de presentación e interpretación que permitan entender el sentido, en sus dos acepciones: la del significado sustancial y la del rumbo que preanuncia.

Para lograrlo, insisto hace rato sobre el riesgo del A-PERIODISMO como parte de la precarización de la profesión, con sueldos que llevan a muchos colegas a trabajar a tiempo parcial en varios medios, a que varios pasantes cubran el lugar de un reportero en vez de aprender o a que un cronista deba perseguir cinco temas por día, condenándonos a la superficie de los mismos

De una vez evitemos la manada que va al mismo lado. Se logra con tiempo para leer, reflexionar y seguir temas: no corriendo de una nota a otra sin hablar fuera de micrófono con las fuentes. Con tanto a-periodista, al aire o en la web a cada rato, dependiente de que le encarguen o publiquen una nota, el dueño del medio se hace fuerte y su contenido parodia la realidad.

Más que reportar, cunde -con excepciones- la imitación burda de lo que pasa, fragmentaria y a brocha gorda. Asistimos como espectáculo a un HIPER-MERCADO saturado de baratijas, piezas informativas que poco valen y se olvidan apenas emitidas, contenido HIPER-ORDINARIO a falta de detectar lo EXTRA-ORDINARIO que anide en nuestra sociedad.

Un galardón a la trayectoria es el viejo recurso del Oscar, cuando en un director la Academia no ha encontrado ni una obra que pueda ser genial. Pero además de los hombres de excepción, estamos los otros: los que cada día temprano se levantan con el ostinatto rigore del pintor ante la página en blanco, sin otro objetivo que re-presentar el mundo para que lo entienda su aldea como en Radio Uruguay y traducir los universales de la aldea para que los interpreten afuera como procuramos en RADIO NEDERLAND.

Nací en 1964, el año en que nacieron casette y minifalda, aunque preferí usar la casette. El año que sirvió de título para el poema de amor más desgarrante de Jorge Luis Borges y el año en que Jean-Paul Sartre no fue a recibir su Premio Nobel. Otro reportero y escritor maldito, Norman Mailer, se permitió "disentir con su decisión" cuando aceptó el Premio Nacional del Libro de EE.UU. y fundamentó -con ironía y sarcasmo- en sentido contrario que: "Es bueno recibir y aceptar premios. Ellos son índices del grado con que la clase dirigente mide el talento al que estorbó y ayudó".

Sartre cobró vuelo internacional cuestionándose sobre 'El Ser y la Nada', lo que nos permite volver al inicio de nuestros dichos sobre las carencias de la condición humana. De la misma forma lo hizo Mailer, antes de morir hace meses al publicar 'El Gran Vacío', lo que no le impidió estampar que: "Ya no sabemos adónde vamos ni contra quien luchamos. Tres hurras por las buenas calificaciones -ese hábito de los padres devotos y las escuelas modestas- y que Dios nos bendiga mientras exploramos la noche".

Y permitanme terminar con versos que, como tantos uruguayos, repetí casi una década soñando con volver -atrapado entre compromisos de BBC y Radio Nederland, la agencia IPS y AFP- para poder servir a los míos como hoy me permite Radio Uruguay, la emisora pública periodística.

Decía Mario Benedetti: "Vuelvo, quiero creer que estoy volviendo, con mi mejor y mi peor historia, conozco este camino de memoria, sin embargo me sorprendo". Muchas Gracias.

 

Etiqueta: Carlos Montero, corresponsal, Premio en Comunicación 2008, reportero

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Opinión de los lectores:


Mario de Freitas, 21-05-2008 - Brasil

Vez por otra acompaño sus artículos desde Brasil. Muy merecido el premio a Montero. Lo felicito por su dedicación al periodismo! um abraço!


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